Caso Diana Lizeth: tenía 11 años cuando un adolescente de 13 la mató tras negarse a ser su novia

A 10 años del terrible crimen la familia exige justicia ya que el agresor, quien entonces tenía 13 años, fue procesado con la pena mínima por ser menor de edad

El asesinato de Diana Lizeth Ramírez Estrada, una niña de once años originaria de Monclova, Coahuila, expone hace diez años la falta de justicia y la escalada de violencia que involucra cada vez más a menores de edad en México. Su caso, recordado hoy en su aniversario luctuoso, marca el inicio del movimiento Voces de la Ausencia, que agrupa a más de doscientas familias en demanda de justicia para niñas, niños y adolescentes víctimas de homicidio.

Diana cursaba el quinto año de primaria cuando conoció a Javier, un adolescente de trece años que la pretendía. El 21 de abril de 2016, tras rechazarlo, Javier la asesinó. Por ser menor de catorce años, la ley lo declaró inimputable y no enfrentó consecuencias legales. Esta situación desencadenó una movilización por parte de su madre, Blanca Estrada, que se convirtió en la primera en confiar la historia de su hija para abrir un espacio de duelo, denuncia y memoria colectiva.

El caso de Diana desencadenó un movimiento nacional de familias

La muerte de Diana no solo representa una pérdida irreparable para su familia. También simboliza la lucha constante de madres que, como Blanca Estrada, viven la ausencia todos los días. En el décimo aniversario luctuoso de Diana, su madre subraya que “no hay manera de que la muerte de un hijo deje de doler. No hay psicólogo ni medicamento que quite ese dolor. Se aprende a sobrellevarlo, pero nunca se olvida”.

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El movimiento Voces de la Ausencia surge de ese dolor compartido. Hoy reúne a más de 200 familias en México, quienes encuentran en este colectivo un espacio para acompañarse, exigir justicia y visibilizar la problemática de violencia contra la infancia. La madre de Diana reconoce que “el amor no deja de ser; el amor se transforma, el amor permanece hasta el último día de tu vida”. Esta red de madres sostiene la memoria de sus hijas e hijos, y ofrece un mensaje a quienes atraviesan duelos similares: “Llora, grita, escríbele cartas, haz todo aquello que te permita sacar el dolor; el llanto limpia”.

La impunidad y la violencia de menores en aumento

El caso de Diana evidenció la falta de un marco legal eficaz para castigar a menores responsables de asesinatos. Blanca Estrada alertó a las autoridades sobre la urgencia de endurecer las penas para adolescentes infractores. Señala que entonces existían “niñas acabando con la vida de otras niñas, niños portando armas para acabar con la existencia de sus compañeros, niños terminando con sus vidas ya sea por el maltrato o la violencia recibida en casa o en las escuelas. Pequeños cuerpos abandonados en las calles o en basureros con muestras de violencia”.

A raíz de estos crímenes, las madres agrupadas en Voces de la Ausencia denuncian que la violencia letal contra menores ya no es un caso aislado. Han documentado un patrón de sustracciones ilegales y homicidios infantiles que las autoridades ignoran. Estas acciones, según la agrupación, ocurren con mayor frecuencia y resultan en “nuestras voces desaparecidas”, como lo define Estrada.

Llamado a visibilizar y enfrentar el dolor

Decenas de testimonios recopilados por el movimiento coinciden en la necesidad de hacer público el sufrimiento. Blanca Estrada dirige un mensaje a quienes han perdido a un hijo: “Es falso que si lloras no lo dejas descansar; están en un lugar donde vibra la paz y el amor. Ellos están bien, nosotros somos quienes lloramos porque extrañamos”.

La brutalidad del caso de Diana y la falta de sanción para su agresor dieron origen a una red de familiares decididas a exigir que el Estado reconozca el problema. Con su testimonio, la madre de Diana insiste en que nunca habrá consuelo, solo la esperanza de un reencuentro más allá de la vida.

Para quienes viven el duelo cotidiano, Estrada reitera: “Siempre seremos las madres de una hija o hijo que se mudó al cielo. Siempre nos unirán lazos de amor”.

El agresor de Diana Lizeth Ramírez Estrada fue identificado como su exnovio, Javier “N”, de 13 años de edad en ese momento.

Detención y Vinculación: Javier fue detenido el mismo día del hallazgo del cuerpo (21 de abril de 2016) por elementos de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) de Coahuila. Fue vinculado a proceso por un Juez especializado en justicia para adolescentes por el delito de homicidio calificado.

Medida Cautelar: Debido a que era menor de edad, el Juez de Control, Homero Salinas, dictó el internamiento preventivo del adolescente en un centro de tratamiento especializado para menores, mientras continuaba el proceso legal.

Detalles del Crimen: La menor fue encontrada con múltiples heridas, incluyendo lesiones punzocortantes en el cuello, en su domicilio de la colonia Guerrero en Monclova.

Dado que el agresor era menor de edad al momento de los hechos, su proceso legal y sentencia se manejaron bajo la Ley de Justicia para Adolescentes, la cual establece medidas de internamiento de duración limitada en comparación con los adultos.

  • Diana Lizeth Ramírez Estrada fue asesinada a los once años por un adolescente inimputable en Monclova.
  • El movimiento Voces de la Ausencia agrupa a más de doscientas familias afectadas por homicidios infantiles y exige justicia en México.
  • La violencia de menores contra menores y la impunidad han crecido en la última década, advierten madres y familiares.
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