La defensa de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública de México, solicitó a una corte federal de Estados Unidos una audiencia presencial para exponer los argumentos de la apelación con la que intenta anular la condena por narcotráfico dictada en su contra en 2024.
La petición incluye once fechas posibles para la sesión, que se celebraría ante la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito entre mayo y agosto de este año, de acuerdo con información revelada por Milenio.
La defensa sostiene que el juicio estuvo marcado por irregularidades que contaminaron el proceso, mientras la fiscalía estadounidense rechaza estos señalamientos y defiende la sentencia inicial.
El abogado César de Castro argumentó en documentos entregados a la corte que se ocultaron pruebas favorables al acusado, al menos cuatro testigos ofrecieron testimonios falsos y se introdujo información sobre el patrimonio del exfuncionario que, a su juicio, no debió ser considerada por el jurado.
Además, la defensa alega que se restringieron interrogatorios clave, se negó una solicitud para celebrar un nuevo juicio y se privó a García Luna del acceso a información clasificada, elemento que consideran central para la estrategia legal.
¿Cuáles son los escenarios?
La fiscalía estadounidense presentó una respuesta formal el pasado 21 de marzo en la que calificó los argumentos de la defensa como extemporáneos y carentes de peso suficiente para invalidar el proceso. El fiscal especial Adam Amir sostuvo en el documento:
“Las pruebas presentadas en este juicio de cinco semanas demostraron más allá de toda duda razonable que García Luna era un funcionario corrupto de las fuerzas de seguridad que aceptó millones de dólares en sobornos de la organización de narcotráfico más grande y sofisticada de México”.
Los fiscales habían señalado previamente que solo solicitarían una audiencia oral si la defensa lo hacía formalmente, por lo que la petición de la defensa prácticamente garantiza la realización de la sesión.
La Corte de Apelaciones se prepara para fijar una fecha definitiva en la que tres magistrados escucharán las posiciones de la defensa y la fiscalía, y podrán formular preguntas directas sobre los puntos expuestos en la apelación.
Si el tribunal rechaza el recurso, el caso se dará por cerrado y García Luna continuará cumpliendo su condena en la prisión de máxima seguridad de ADX Florence, en Colorado. Si los jueces detectan elementos suficientes en los argumentos de la defensa, podrían ordenar la repetición parcial o total del juicio.
Contexto del caso y repercusiones
Genaro García Luna fue declarado culpable en 2024 en la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York por conspiración para traficar cocaína y participación en una empresa criminal, tras un proceso en el que fiscales estadounidenses presentaron testimonios que lo vinculan con el Cártel de Sinaloa. La sentencia, además de los 38 años de prisión, incluye cinco años de libertad condicional y una multa de dos millones de dólares.
El caso ha provocado un fuerte impacto político en México, ya que García Luna fue pieza clave en la estrategia de seguridad durante el gobierno de Felipe Calderón, responsable directo de la llamada “guerra contra el narcotráfico” entre 2006 y 2012.
Paralelamente al proceso en Estados Unidos, el exfuncionario enfrenta dos procedimientos de extradición solicitados por el gobierno mexicano, principalmente relacionados con presuntos actos de corrupción cometidos durante su paso por el servicio público.
Así vive Genaro García Luna en prisión
Desde su sentencia en octubre de 2024, Genaro García Luna ha enfrentado condiciones de reclusión consideradas extremas por su defensa. Durante meses estuvo incomunicado en diferentes prisiones federales de Estados Unidos, periodo en el que perdió más de 14 kilos de peso, no pudo bañarse ni comer con cubiertos y no se le permitió acceso a los documentos de su proceso.
Sus abogados denunciaron que, durante su paso por la cárcel UPS Lee en Virginia, fue internado en una zona de aislamiento conocida como “el Hoyo”, sin antecedentes disciplinarios que justificaran esa medida.
En esa área, García Luna solo recibió un par de ropa interior y se le negó la higiene personal básica, como ducharse o afeitarse. Esta situación persistió hasta su traslado en julio a la cárcel de super máxima seguridad ADX Florence, en Colorado, donde finalmente obtuvo acceso a cubiertos y regadera.
La incomunicación, sin embargo, continuó: apenas ha podido mantener contacto con sus abogados y familiares, quienes reportan grandes dificultades para hacerle llegar los documentos legales necesarios para la apelación, debido a las estrictas restricciones de la prisión.