El Sismológico Nacional reportó una serie de sismos en diversas regiones del país durante la madrugada del 5 de abril de 2026. La mayoría de estos movimientos telúricos fueron de baja a moderada magnitud y ocurrieron principalmente en zonas de actividad sísmica habitual.
El registro muestra que varios estados, especialmente en la costa del Pacífico, experimentaron sismos consecutivos. Los de mayor magnitud fueron de 4.2 grados y ocurrieron en Coahuila y Michoacán. También hubo sismos moderados en Oaxaca, Chiapas y Baja California Sur.
Un sismo de magnitud 4.1 se ubicó al noreste de Santa Rosalía, Baja California Sur, mientras que en el área de Ramos Arizpe, Coahuila, se detectaron varios movimientos entre 3.5 y 4.2 grados. En el Pacífico sur, particularmente en Oaxaca y Chiapas, se registraron sismos frecuentes, la mayoría menores a 4 grados.
Los sismos más pequeños, de entre 1.5 y 2.9 grados, se localizaron en zonas como San José del Cabo (Baja California Sur) y Pichucalco (Chiapas). Estos eventos suelen ser imperceptibles para la mayoría de la población y no generan daños.
La actividad sísmica es normal en estas regiones por su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico, donde las placas tectónicas interactúan constantemente. Los sismos de baja y mediana magnitud son comunes y forman parte del monitoreo diario que realiza el Sismológico Nacional.
Durante la madrugada del 5 de abril de 2026, el Sismológico Nacional registró más de 30 sismos leves y moderados, principalmente en regiones sísmicas conocidas del país. No se reportaron daños graves ni afectaciones a la población, aunque el monitoreo se mantiene activo para prevenir riesgos.
Un sismo de magnitud 4.2 se registró a las 00:55 del 5 de abril de 2026 a 40 km al sur de Ciudad Lázaro Cárdenas, en el estado de Michoacán. El epicentro se localizó en las coordenadas 17.598° de latitud y -102.28° de longitud, con una profundidad de 16,4 km.
Información en desarrollo...
La República Mexicana es uno de los países con mayor actividad sísmica en el mundo debido a su ubicación geográfica. El territorio se asienta sobre cinco placas tectónicas: la de Norteamérica, Cocos, el Pacífico, Rivera y la del Caribe. La interacción constante entre estas masas, especialmente la subducción de la Placa de Cocos bajo la Norteamericana en la costa del Pacífico, libera enormes cantidades de energía que se manifiestan como terremotos.
Ante esta realidad geológica, las autoridades de Protección Civil enfatizan la importancia de saber actuar antes, durante y después de un movimiento telúrico para salvaguardar la integridad física.
De acuerdo con los protocolos internacionales, se recomienda seguir estas pautas:
La prevención y el diseño de un Plan Familiar de Protección Civil son las herramientas más eficaces para reducir riesgos en un país que convive diariamente con la fuerza de la tierra.