La agrupación sinaloense Novillos de la Sierra interpretó corridos en honor a Fausto Isidro Meza Flores, “El Chapo Isidro”, y Jesús Omar Ibarra Félix, “El Chuta”, dos de los criminales más buscados por el gobierno de Estados Unidos, durante el carnaval de Sinaloa de Leyva.
La noche del 14 de marzo, ante una multitud estimada en 120 mil asistentes a lo largo de los festejos, Novillos de la Sierra subió al escenario e interpretó dos piezas que hablan de dos narcotraficantes, mismos que actualmente están en la mira de las autoridades.
Las canciones, “El Chapo Isidro” y “Desde el Topo hasta la Sierra”, fueron interpretadas sin restricción ni advertencia por parte de los organizadores, a pesar de las recientes acusaciones que pesan sobre estos personajes.
En la letra del corrido dedicado a “El Chapo Isidro”, se describe su dominio territorial en los Mochis y Guasave, la fortaleza de sus alianzas, el crecimiento de su organización y la importancia de la inteligencia por encima de la violencia. El tema también resalta la unidad entre grupos y la preferencia por la colaboración frente a los conflictos, con frases como: “Para qué ser enemigos si eso no deja billete. Es mejor estar unidos, ya lo dijo el presidente”.
Por su parte, el corrido dedicado a “El Chuta” lo presenta como encargado de la seguridad y brazo armado de Los Chapitos, bajo las órdenes directas de Iván Archivaldo. La letra destaca su liderazgo sobre más de 800 hombres identificados como FECH (Fuerzas Especiales del Chuta), desplegados desde Topolobampo hasta la sierra. El tema hace referencia a operativos y enfrentamientos con fuerzas federales, a la organización de puntos de vigilancia y a la capacidad de respuesta armada del grupo.
Aunque en Sinaloa los corridos no están prohibidos, llama la atención que la interpretación de canciones dedicadas a líderes del crimen organizado ocurra en un contexto marcado por la violencia y la disputa entre facciones rivales del Cártel de Sinaloa.
Quiénes son El Chapo Isidro y El Chuta
Fausto Isidro Meza Flores, conocido como “El Chapo Isidro”, nació en Guasave, Sinaloa, y es considerado uno de los principales líderes criminales activos en el noroeste de México.
Tras la fragmentación del Cártel de los Beltrán Leyva, se consolidó como cabeza del llamado “Cártel de Guasave”, organización que mantiene control sobre territorios estratégicos en Sinaloa, Los Mochis y Guasave. Su experiencia y capacidad para tejer alianzas han sido elementos clave en su supervivencia y expansión, incluso tras la caída de figuras históricas del narco sinaloense.
Meza Flores enfrenta cargos en Estados Unidos por conspiración para traficar cocaína, metanfetamina, heroína y marihuana, y fue incluido en 2025 en la lista de los diez fugitivos más buscados por el FBI.
De acuerdo con registros del Departamento de Justicia estadounidense, su liderazgo se sostiene tanto en la violencia como en la inteligencia para negociar alianzas, ya sea con remanentes de los Beltrán Leyva, operadores aliados de Ismael “El Mayo” Zambada, o con la familia de Caro Quintero. Es señalado por encabezar rutas de trasiego internacional y coordinar células armadas que disputan el control de la región. La DEA lo ubica como uno de los principales generadores de violencia y tráfico de drogas sintéticas, especialmente fentanilo, hacia Estados Unidos.
Estados Unidos ofrece una recompensa de hasta 5 millones de dólares por información que conduzca a la captura y/o condena de Meza Flores.
Por otro lado, Jesús Omar Ibarra Félix, alias “El Chuta”, es originario del norte de Sinaloa y se forjó como uno de los operadores de seguridad de Los Chapitos.
En el contexto de la guerra interna que fracturó al Cártel de Sinaloa, Ibarra Félix rompió su lealtad con Los Chapitos y pactó con “El Chapo Isidro”, integrando a sus Fuerzas Especiales de Chuta (FECH) dentro de la estructura rival. Según la acusación formal presentada en Estados Unidos, entre 2016 y 2026 encabezó operaciones de tráfico de metanfetamina y fentanilo hacia Estados Unidos, coordinó la importación de armas de alto poder y supervisó el despliegue de células armadas para asegurar rutas y enfrentar a grupos rivales.
Además de los cargos por drogas y armas, la acusación en Chicago lo señala por apoyo material a una organización terrorista extranjera, ya que el Cártel de Sinaloa fue designado bajo esa categoría en febrero de 2025. La posible condena para “El Chuta” es cadena perpetua en una prisión federal estadounidense, en caso de ser hallado culpable.