Hoy 20 de febrero, Daniel Bisogno cumplió un año de fallecido. Para recordarlo, su hermano, Alex Bisogno, subió a redes sociales una fotografía junto al conductor de Ventaneando, su otra hermana y sus sobrinos.
Además, Alex también escribió un texto donde confesó que todavía no cree la muerte de su hermano y que ha sido un proceso bastante doloroso:
“Si sabías cuánto nos iba a doler, ¿por qué te fuiste? Te llevaste contigo parte de nuestra alma, nuestra alegría, nuestras ganas de seguir. El mayor de los tres, el más fuerte, el más valiente, el ejemplo a seguir. Necesitamos de tus chistes, tu ironía, tu alegría y fortaleza. Nos haces tanta falta“.
“Que alguien me pellizque y me diga que solo fue una pesadilla, que estás aquí con nosotros, que te queremos volver a ver”, agregó.
La lucha de Daniel Bisogno contra la enfermedad
- Daniel Bisogno falleció el 20 de febrero de 2025 tras enfrentar una compleja sucesión de enfermedades que se agravaron después de un trasplante de hígado.
- La combinación de infecciones bacterianas resistentes, fallos en varios órganos y un contexto clínico adverso llevó al fallecimiento del conductor de Ventaneando.
- El deterioro de su salud era conocido en su entorno, ya que desde meses antes de la cirugía varios signos advertían la gravedad del proceso.
- En la etapa final se identificó un síndrome de falla multiorgánica provocado por una sepsis de origen biliar, que comprometió simultáneamente los sistemas hepático, renal y pulmonar.
- A pesar de la supervisión médica estricta, las probabilidades de recuperación eran bajas debido a factores de riesgo como problemas de peso, reducida masa muscular e historial de hemorragias.
- Tras el trasplante realizado en septiembre de 2024, Ciudad de México se convirtió en el centro de actualizaciones sobre el estado de Bisogno.
- Pati Chapoy informó que el conductor permaneció internado por una infección pulmonar durante buena parte del año.
- La cirugía, de alta complejidad, solo marcó el inicio de una fase más crítica: Bisogno no pudo superar las infecciones hospitalarias, especialmente una causada por una bacteria resistente en las vías biliares.
- Alex Bisogno, su hermano, explicó en Ventaneando que los médicos enfrentaron retos importantes para controlar la resistencia bacteriana a los antibióticos convencionales.
- El tratamiento requirió ajustes frecuentes y el uso de terapias alternativas.
- La función renal se deterioró rápidamente, obligando a iniciar hemodiálisis, mientras que la insuficiencia respiratoria exigió monitoreo constante y manejo farmacológico intensivo.
- La progresión hacia el desenlace fatal se reflejó en la frecuencia de hospitalizaciones posteriores al trasplante.
- Los reportes médicos coincidían en que la condición era inestable y con pronóstico reservado.
- La anemia severa, que requirió múltiples transfusiones de sangre, y la recaída en infecciones pulmonares evidenciaron el agotamiento progresivo de las defensas del paciente.
- En septiembre de 2024, la intervención hepática fue considerada la última oportunidad terapéutica, aunque desde la recuperación inmediata surgieron dificultades por el estado general previo de Bisogno: pérdida de peso, debilidad muscular y antecedentes de hemorragia complicaron el proceso postoperatorio y redujeron la capacidad de recuperación.
- La colangitis, inflamación severa de los conductos biliares, desencadenó una sepsis sistémica que avanzó hasta comprometer órganos vitales, resultando insuficientes las nuevas intervenciones y los ajustes de tratamiento.
- Como consecuencia, la función hepática, renal y pulmonar falló simultáneamente.
- En la etapa final, los médicos solo pudieron sostener las funciones vitales y manejar las infecciones con todas las alternativas terapéuticas disponibles, aunque la falla multiorgánica fue irrevertible.
- El caso Bisogno sirvió como ejemplo de las dificultades que enfrentan pacientes con insuficiencia hepática severa, sometidos a trasplantes en condiciones clínicas adversas y expuestos a infecciones hospitalarias resistentes.
- La experiencia, compartida por hermanos y especialistas, fue un caso de estudio para la medicina mexicana y expuso la tensión entre el avance tecnológico y las limitaciones en el manejo de pacientes inmunodeprimidos.
- El caso mostró cómo la combinación de enfermedades preexistentes, infecciones difíciles de erradicar y el impacto acumulado de procedimientos invasivos pueden dificultar la recuperación postquirúrgica en cuadros complejos.