A un año de la muerte de Daniel Bisogno, recientes declaraciones de Pedro Sola abrieron un retrato íntimo de los días más complejos que enfrentó el conductor, tanto en lo personal como dentro del equipo de Ventaneando.
En entrevista para el programa Sale el Sol, Sola recordó el ambiente que se vivía tras las constantes hospitalizaciones de su amigo y la preocupación creciente en el entorno cercano.
El colaborador relató una conversación privada con Pati Chapoy, titular del programa de espectáculos de TV Azteca, que marcó un punto de quiebre.
“Todo lo que él pasó al final, gravísimo, gravísimo… y pues de repente a mí un día Pati me dijo: ‘¿Sabes qué, Pedrito? Yo no creo que Daniel salga de esta’”, recordó Sola. El conductor confesó que, pese a ese escenario, no imaginó el desenlace fatal. “Yo nunca pensé que se iba a morir… se nos fue”, expresó con evidente carga emocional.
Durante la charla, Sola también abordó el respaldo que la televisora brindó a Bisogno en el tramo final de su vida. “El seguro del canal le cubrió absolutamente todo, que debe haber sido una fortuna”, afirmó al referirse a los gastos médicos derivados de las hospitalizaciones y tratamientos prolongados.
Se enorgullece de haber descubierto a Bisogno
Más allá de los últimos meses, Pedro Sola evocó los inicios profesionales de Bisogno y su llegada a la televisión. “A Daniel Bisogno yo lo llevé a la televisión. Él trabajaba con Pepillo Origel en una estación de radio, un hombre flaquísimo, de pelo rubio. Salió en Caiga quien caiga y Daniel se comió al programa”, relató, al destacar su carisma frente a las cámaras.
El conductor también recordó un episodio clave dentro de Ventaneando, cuando Chapoy enfrentaba un problema legal con Televisa. Según narró, él, Martha Figueroa y Chapoy se dirigían al Reclusorio Norte, pero no llegaron a tiempo al foro. Ante la emergencia, el productor llamó a Bisogno y a Atala Sarmiento para que encabezaran la emisión.
Para Pedro Sola, más allá de la polémica que acompañó a Bisogno durante años, su esencia era clara. Lo definió como “un tipo extraordinario”.
A un año de su ausencia, su testimonio refleja no solo la gravedad de los momentos finales, sino la sorpresa y el vacío que aún persisten entre quienes compartieron pantalla, trabajo y amistad con él., las palabras de Pedro Sola abrieron un retrato íntimo de los días más complejos que enfrentó el conductor, tanto en lo personal como dentro del equipo de Ventaneando.