Un salto BASE (paracaidismo desde edificios) clandestino desde la terraza del Hotel Riu Plaza Guadalajara, en altura cercana a los 204 metros, provocó la clausura del bar Rooftop Bar 360 y desató investigaciones tanto administrativas como penales por parte del Ayuntamiento de Guadalajara.
La acción, considerada como “irresponsable” por las autoridades, puso en riesgo a cientos de personas y motivó la revisión integral de protocolos de seguridad, según informó el gobierno municipal.
El martes 11 de febrero, la terraza del Rooftop Bar 360 recibió los sellos de clausura después de que la Dirección de Inspección y Vigilancia, en coordinación con Protección Civil, Bomberos y la Comisaría de Seguridad Ciudadana, detectara deficiencias estructurales en la aplicación de los procedimientos y omisiones en las medidas necesarias para restringir el acceso a zonas peligrosas.
El establecimiento permanecerá cerrado hasta que acredite el cumplimiento de condiciones que garanticen la operación segura y la protección de terceros.
Fuentes municipales indicaron que la multa a aplicar podría ser de entre 50 mil y 150 mil pesos, cifra a la que se añadirán los gastos administrativos derivados de la colocación de los sellos.
El monto definitivo será determinado por el Juzgado Cívico debido a la gravedad de las infracciones relacionadas con seguridad y protección civil.
Por otra parte, la Comisaría de Guadalajara y la Fiscalía del Estado abrieron una carpeta de investigación para identificar al paracaidista responsable - presuntamente apodado “Jarro”- y al equipo de apoyo, utilizando imágenes del sistema de videovigilancia Escudo Urbano C5 para rastrear la ruta de escape y datos del vehículo implicado.
Un salto anónimo, pese a advertencia del personal
El incidente ocurrió el domingo 8 de febrero, pero las imágenes se viralizaron en redes sociales entre el 10 y el 11 de febrero. Los videos muestran al joven protagonista, cuya identidad oficial sigue sin revelarse, colocándose en el borde de cristal bajo la mirada y resistencia de empleados del bar, que hicieron intentos para persuadirlo.
“Es un salto”, respondió el joven antes de lanzarse al vacío. El descenso tomó aproximadamente 21 segundos desde los pisos 41 y 42 hasta el nivel de la calle. Tras abrir el paracaídas, aterrizó en la Glorieta de la Estampida, donde hay intenso tránsito tanto vehicular como peatonal.
Inmediatamente después, fue recogido por una camioneta Nissan Frontier azul, conducida por uno de seis colaboradores que, según información preliminar, facilitaron la fuga.
Las autoridades confirmaron que todos los involucrados son sujetos de búsqueda. En los videos difundidos, puede observarse que el joven utilizaba dos cámaras GoPro para grabar el salto desde su casco y brazo, aunque esas grabaciones aún no se han publicado.
El Ayuntamiento difundió un mensaje enfático: “Ninguna búsqueda de notoriedad ni contenido en redes sociales estará por encima de la ley”.
No es la primera vez que el Hotel Riu Plaza Guadalajara sirve de escenario para este tipo de maniobra. En 2011, Miles Daisher, paracaidista profesional de Estados Unidos, realizó un salto similiar con todos los permisos y como parte de una campaña promocional. La diferencia en esta ocasión radica en la falta de autorización tanto de Protección Civil como de autoridades municipales.
Las posibles acusaciones o consecuencias legales/administrativas contra “Jarro”:
- Alteración del orden público (por poner en riesgo la seguridad en una zona urbana concurrida).
- Poner en riesgo la seguridad de terceros (civiles en la calle, tránsito vehicular, peatones, etc.), ya que un salto no autorizado en plena ciudad puede considerarse una acción imprudente o peligrosa.
- Violación a reglamentos municipales de Protección Civil y seguridad (por ejemplo, del Reglamento de Protección Civil y Bomberos de Guadalajara), lo que conlleva multas elevadas (se menciona un rango aproximado de 50,000 a 150,000 pesos, dependiendo del juzgado cívico, más costos administrativos).
- Posibles delitos penales investigados por la Fiscalía del Estado de Jalisco, como daños potenciales o riesgo a la seguridad colectiva (en algunos reportes se habla de “delitos contra la seguridad de los medios de transporte” si se interpreta que afectó vialidades, aunque es más probable que sea por peligro de lesiones o alteración grave del orden). Podrían derivar en proceso penal si lo identifican y hay pruebas suficientes (cámaras del hotel, videos de testigos, etc.).
Lo más probable es que enfrente multas altas (cívicas/administrativas) y posiblemente un proceso penal si lo localizan, por la irresponsabilidad y el riesgo generado en una zona urbana densa. No fue un suicidio ni un accidente, sino un acto premeditado de adrenalina/viral, pero ilegal y peligroso.