¿Cómo cuidar en casa a un paciente con sarampión? La guía básica para una atención de calidad

Los cuidados en el hogar pueden ayudar a garantizar el bienestar del paciente, siempre que no presente complicaciones

En algunos casos los pacientes pueden recuperarse en casa bajo los cuidados adecuados. Foto: (Jesús Tovar Sosa/Infobae)

El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que, en la mayoría de los casos, puede tratarse en casa bajo supervisión médica, siempre y cuando no se presenten complicaciones. Un cuidado adecuado es fundamental para aliviar los síntomas, prevenir contagios y detectar oportunamente signos de alarma.

El primer paso es mantener al paciente en aislamiento. El virus se transmite por el aire a través de gotitas respiratorias, por lo que se recomienda que la persona enferma permanezca en una habitación bien ventilada, separada del resto de la familia, especialmente de bebés, mujeres embarazadas y personas no vacunadas o con sistemas inmunológicos debilitados. Quienes lo cuiden pueden utilizar cubrebocas y lavarse las manos con frecuencia para reducir el riesgo de contagio.

En cuanto a la alimentación, es importante ofrecer una dieta ligera, balanceada y de fácil digestión. El sarampión suele provocar fiebre alta, malestar general y pérdida del apetito, por lo que se recomienda ofrecer pequeñas porciones varias veces al día.

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En algunos casos los médicos sugieren aislamiento en casa bajo vigilancia constante. Foto: (iStock)

Sopas, caldos, frutas suaves, verduras cocidas y alimentos ricos en proteínas ayudan a mantener la energía. La hidratación es clave: se deben ofrecer abundantes líquidos como agua natural, suero oral, caldos y jugos naturales diluidos para evitar la deshidratación, especialmente si hay fiebre persistente.

El control de la fiebre es otro aspecto esencial. Se pueden utilizar medicamentos antipiréticos recomendados por un profesional de la salud, respetando siempre la dosis indicada según la edad y el peso del paciente.

No se debe administrar aspirina en niñas, niños o adolescentes, ya que puede provocar complicaciones graves como el síndrome de Reye. Además, se pueden emplear medidas físicas como ropa ligera y compresas tibias para ayudar a bajar la temperatura.

La higiene también juega un papel importante en la recuperación. Es recomendable mantener limpia la habitación, ventilarla diariamente y desinfectar superficies de uso frecuente.

Los cuidados en casa deben incluir algunas medidas como la higiene, la alimentación, el descanso y la vigilancia de signos vitales. Foto: (iStock)

El paciente puede bañarse con agua tibia si se siente en condiciones de hacerlo, lo que incluso puede aliviar la comezón asociada al sarpullido. Las uñas deben mantenerse cortas para evitar lesiones en la piel por rascado.

La vigilancia de signos vitales y síntomas es fundamental. Se debe monitorear la temperatura corporal varias veces al día y observar la frecuencia respiratoria. Es importante estar atentos a signos de alarma como dificultad para respirar, respiración rápida, dolor en el pecho, convulsiones, somnolencia excesiva, rigidez en el cuello, vómito persistente o fiebre que no cede. También se debe buscar atención médica inmediata si el paciente presenta manchas moradas en la piel, deshidratación o empeoramiento general del estado de salud.

El descanso es indispensable. El paciente debe permanecer en reposo y evitar actividades físicas hasta su completa recuperación. Generalmente, la persona deja de ser contagiosa cuatro días después de la aparición del sarpullido, pero es recomendable seguir las indicaciones médicas sobre el tiempo de aislamiento.

Aunque la mayoría de los casos se resuelve sin complicaciones, el sarampión puede derivar en problemas graves como neumonía o encefalitis. Por ello, el acompañamiento médico y la atención oportuna ante cualquier síntoma inusual son fundamentales. La prevención mediante la vacunación sigue siendo la medida más eficaz para evitar esta enfermedad y sus posibles consecuencias.

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