El sarampión es provocado por un virus que se transmite a través de las pequeñas gotas de saliva que libera una persona infectada al toser, estornudar o hablar. Según la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la rapidez con la que se dispersa el virus convierte a esta afección en una de las más transmisibles. El uso de cubrebocas y el aislamiento domiciliario cuando aparecen síntomas resultan esenciales para cortar cadenas de contagio, como recomiendan las autoridades de salud.
Los primeros síntomas del sarampión suelen manifestarse entre 10 y 14 días después del contagio. Esta enfermedad viral, reconocida por su alto nivel de contagio, afecta principalmente a la población infantil y requiere atención inmediata para evitar su propagación.
Síntomas principales, cómo identificar el sarampión
De acuerdo con la información proporcionada por la Facultad de Medicina de la UNAM, los síntomas iniciales incluyen:
- Fiebre.
- Sensación general de malestar.
- Tos seca.
- Secreción nasal.
- Ojos enrojecidos e inflamación.
- Salpullido con manchas rojizas que inicia en el rostro y detrás de las orejas, y progresa hasta el resto del cuerpo.
- Dolor de cabeza.
- Manchas blancas diminutas con centro blanco y fondo rojo en la boca.
- Dolor de garganta.
Uno de los signos considerados característicos es la aparición precisamente de las pequeñas manchas blancas en la mucosa bucal, conocidas como manchas de Koplik.
Características del virus y su transmisión
La UNAM señala que el reconocimiento temprano de estos signos contribuye a la identificación y manejo oportuno de la enfermedad. El sarampión se transmite por contacto directo y a través del aire. El virus se propaga cuando una persona infectada tose, estornuda o incluso habla, liberando pequeñas gotas de saliva que contienen el virus. Estas gotitas pueden ser inhaladas por otras personas cercanas, facilitando el contagio.
Además, el virus puede permanecer activo en superficies y en el aire durante varias horas, lo que incrementa las posibilidades de transmisión en lugares cerrados y concurridos. Por esta razón, el sarampión es considerado una de las enfermedades más contagiosas, especialmente en personas que no están vacunadas o no han tenido la enfermedad.
Quiénes no requieren vacunarse contra el sarampión
La Facultad de Medicina de la UNAM detalla que existen tres situaciones en las que la vacunación no resulta necesaria:
- Personas con esquema de vacunación completo contra el sarampión.
- Quienes ya han padecido la enfermedad.
- Individuos que recibieron en algún momento una vacuna de refuerzo.
En caso de no cumplir con alguna de estas condiciones, la recomendación es aplicarse la vacuna correspondiente para garantizar una protección efectiva.