Casi veinte años después de que le aseguraron más de un millón de dólares, Jesús Raúl Beltrán Uriarte, conocido como “El Tío” y compadre de Joaquín “El Chapo” Guzmán, logró que un tribunal federal ordenara a la Fiscalía General de la República (FGR) revisar si fue legal declarar ese dinero y otros bienes como abandonados.
De acuerdo con información de Milenio, el Noveno Tribunal Colegiado en Materia Penal de la Ciudad de México decidió por unanimidad que la FGR debe dejar sin efecto un acuerdo que permitía al Estado quedarse con el dinero y varios vehículos incautados en 2007. Ese efectivo estaba guardado en una caja fuerte de un banco a nombre de la esposa de Beltrán Uriarte.
El tribunal señaló que la FGR no explicó bien por qué decidió quedarse no solo con el dinero, sino también con cuentas bancarias, vehículos y propiedades. Además, no tomó en cuenta las pruebas que presentó la defensa.
Por eso, los magistrados ordenaron al Ministerio Público Federal revisar de nuevo esas pruebas y decidir si corresponde o no devolver los bienes a Beltrán Uriarte.
El expediente muestra que el primer intento de “El Tío” para recuperar el dinero fue rechazado en 2007, porque el juzgado consideró que no tenía derecho a reclamarlo, ya que estaba a nombre de su esposa. Después presentó otra demanda, en la que pidió que se liberaran no solo el dinero, sino también las cuentas, vehículos y propiedades.
El Juzgado Tercero de Distrito en Materia Penal le dio la razón en 2025, pero la FGR impugnó esa decisión. Ahora, el tribunal colegiado confirmó que la autoridad debe analizar a fondo las pruebas sobre la propiedad de los bienes reclamados.
Quién es El Tío
Jesús Raúl Beltrán Uriarte, apodado “El Tío”, es un personaje clave en la historia del narcotráfico en México, vinculado de forma directa al Cártel de Sinaloa y considerado parte del círculo de mayor confianza de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Su relación con Guzmán Loera es de tipo familiar, ya que ambos son compadres, lo que le brindó acceso a las esferas más altas de la organización.
Originario de Sinaloa, Beltrán Uriarte comenzó a escalar posiciones dentro del cártel en los años noventa y dos mil. Pronto fue reconocido por su capacidad para operar con discreción y eficacia, lo que le permitió convertirse en el principal lugarteniente de Ignacio Coronel Villarreal, conocido como “Nacho Coronel”.
“El Tío” se especializó en la administración y protección de bienes y recursos financieros de la organización. Controlaba el movimiento de grandes cantidades de efectivo tanto en cuentas bancarias como en efectivo físico, utilizaba prestanombres y familiares para ocultar la verdadera titularidad de los activos, y supervisaba la adquisición de propiedades, vehículos y empresas fachada distribuidas principalmente en Jalisco y Sinaloa.
Su rol incluía el diseño y supervisión de rutas para el trasiego de drogas, especialmente cocaína, marihuana y metanfetaminas, desde Sudamérica hacia Estados Unidos, utilizando conexiones con otras células logísticas del cártel.
La estructura financiera que gestionaba “El Tío” facilitaba el lavado de dinero mediante inversiones en bienes raíces, compra de vehículos de lujo, transferencias internacionales y empresas ficticias. Instrumentaba mecanismos para evadir controles bancarios y judiciales, utilizando familiares para registrar cuentas y propiedades a su nombre.
Beltrán Uriarte contaba con una red de protección compuesta por elementos de seguridad privada, agentes corruptos y contactos en diversas instituciones locales y federales.
El 16 de diciembre de 2006 fue capturado en Zapopan, Jalisco, en un operativo del Ejército mexicano. Al momento de su detención, se encontraba en una residencia de alto nivel con fuertes medidas de seguridad.
La influencia de Beltrán Uriarte permaneció vigente a través de su hijo, Jesús Raúl Beltrán León, alias “El Chuy” o “El Trébol”, quien asumió funciones de coordinador y jefe de seguridad para los hijos de “El Chapo”, conocidos como “Los Chapitos”.
El hijo de “El Tío” fue arrestado en 2014 y extraditado a Estados Unidos, donde fue sentenciado a 28 años de prisión.