El atole de anís es una de las bebidas más tradicionales de la gastronomía mexicana, especialmente apreciada por su sabor aromático y sus propiedades reconfortantes. Presente en desayunos, fiestas patronales y celebraciones como el Día de la Candelaria, el atole ha acompañado por generaciones a las familias mexicanas, convirtiéndose en un símbolo de identidad cultural y convivencia.
Esta bebida caliente, elaborada a base de maíz, tiene sus raíces en la época prehispánica, cuando los pueblos originarios ya consumían diversas formas de atoles como fuente de energía. Con el paso del tiempo, la receta se enriqueció con ingredientes introducidos durante la Colonia, como la leche, el azúcar y especias como el anís, que aporta un aroma distintivo y un sabor suave.
Además de su valor cultural, el atole de anís es conocido por sus beneficios digestivos. El anís ayuda a aliviar malestares estomacales, reduce la sensación de inflamación y favorece la digestión, por lo que esta bebida suele consumirse por la mañana o por la noche, especialmente en temporadas de frío.
Ingredientes (para 4 a 6 porciones)
- 1 litro de leche
- 1 litro de agua
- 1 taza de masa de maíz
- 1 raja de canela
- 1 cucharada de semillas de anís
- 1/2 a 3/4 de taza de azúcar (al gusto)
- 1 cucharadita de vainilla (opcional)
Preparación
- En una olla grande, coloca el agua, la raja de canela y las semillas de anís. Lleva a fuego medio y deja hervir durante 10 minutos para que las especias liberen su aroma.
- Mientras tanto, disuelve la masa de maíz en una taza de agua fría, colándola si es necesario para evitar grumos.
- Retira la canela del agua infusionada y agrega la leche, mezclando suavemente.
- Incorpora poco a poco la masa disuelta, moviendo constantemente con una cuchara de madera o batidor para evitar que se pegue.
- Añade el azúcar y continúa cocinando a fuego medio-bajo, sin dejar de mover, hasta que la mezcla espese y adquiera una textura cremosa.
- Cuando el atole esté bien integrado y comience a hervir suavemente, agrega la vainilla si decides utilizarla. Cocina por cinco minutos más y retira del fuego.
El atole de anís se sirve caliente y es ideal para acompañar pan dulce, tamales o simplemente para disfrutarse solo. Su aroma y consistencia lo convierten en una bebida perfecta para compartir en familia y mantener vivas las tradiciones culinarias mexicanas.
Preparar atole de anís en casa no solo es sencillo, sino que también permite reconectar con recetas que han pasado de generación en generación. Esta bebida, además de nutrir el cuerpo, reconforta el alma y recuerda la importancia de preservar la riqueza gastronómica del país.