La prevalencia del hígado graso no alcohólico ha aumentado en los últimos años, tanto en México como en otros países, debido a cambios en los hábitos de vida y el incremento de enfermedades metabólicas.
La acumulación de grasa en el hígado sin relación con el consumo de alcohol puede pasar inadvertida durante años, lo que dificulta su diagnóstico temprano y eleva el riesgo de complicaciones.
Manifestaciones y señales de alerta: qué le ocurre a tu hígado
En las primeras etapas, el hígado graso no alcohólico suele avanzar sin síntomas claros. De acuerdo con información difundida por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la mayoría de las personas no experimenta molestias hasta fases avanzadas. Cuando los síntomas aparecen, estos pueden incluir:
- Dolor o incomodidad en la zona superior derecha del abdomen, donde se localiza el hígado.
- Fatiga persistente y sensación de debilidad.
- Pérdida de peso inexplicable.
- Hinchazón abdominal o en las piernas.
- Cambios en el color de la piel y los ojos, como ictericia.
- Picazón intensa y constante en la piel.
Estas señales suelen asociarse con etapas más avanzadas o complicaciones como la fibrosis hepática y la cirrosis. El IMSS recomienda estar atento a estos síntomas, especialmente en personas con factores de riesgo como obesidad, diabetes tipo 2, colesterol alto, hipertensión arterial y vida sedentaria.
Cómo se puede identificar el hígado graso no alcohólico
Detectar esta enfermedad requiere la intervención de profesionales de la salud. La Secretaría de Salud de México explica que el proceso diagnóstico integra:
- Evaluación clínica y antecedentes médicos.
- Pruebas de laboratorio para medir enzimas hepáticas.
- Ultrasonido abdominal para visualizar la acumulación de grasa.
- Pruebas complementarias como la elastografía, que mide la rigidez del hígado y ayuda a detectar fibrosis.
En ocasiones, la enfermedad se identifica de manera incidental durante estudios realizados por otras causas, sobre todo cuando los análisis de sangre muestran alteraciones en las enzimas hepáticas.
Diagnóstico y nuevos criterios internacionales: qué dice la ciencia sobre el hígado graso
A nivel internacional, la Mayo Clinic señala que la enfermedad ha recibido una nueva denominación: enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés). El organismo precisa que la mayoría de los casos permanece asintomático, aunque en etapas avanzadas pueden surgir síntomas adicionales como:
- Dificultad para respirar.
- Agrandamiento del bazo.
- Vasos sanguíneos en forma de araña visibles bajo la piel.
- Cambios en el color de las palmas de las manos.
El diagnóstico definitivo puede requerir estudios de imagen más avanzados, como resonancia magnética o tomografía computarizada, así como biopsia hepática en situaciones complejas.
Factores de riesgo y prevención para tu hígado
Mayo Clinic destaca que el desarrollo de hígado graso no alcohólico está relacionado con el sobrepeso, la resistencia a la insulina y los trastornos del metabolismo. Para reducir el riesgo y prevenir el avance de la enfermedad, recomienda:
- Mantener un peso corporal saludable.
- Seguir una dieta equilibrada y baja en grasas saturadas.
- Realizar actividad física de forma regular.
- Evitar el consumo excesivo de alcohol.
- Controlar enfermedades asociadas como la diabetes y la hipertensión.
El tratamiento principal se basa en la modificación del estilo de vida. Cuando la enfermedad evoluciona a formas graves, como la esteatohepatitis o la cirrosis, se evalúa la necesidad de tratamientos farmacológicos bajo supervisión médica.