El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer recientemente los resultados más recientes de su Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), correspondiente al mes de julio de 2025, la cual mide la percepción de inseguridad entre la población mayor de 18 años en distintas ciudades y municipios del país, incluyendo las alcaldías de la Ciudad de México (CDMX) y municipios del Estado de México (Edomex) que conforman el Valle de México.
Uno de los casos más llamativos es el municipio de Atizapán de Zaragoza, gobernado por el panista Pedro Rodríguez, donde las autoridades han señalado que es el más seguro de la entidad.
Según los datos del INEGI, la percepción de inseguridad en Atizapán presentó una ligera baja: pasó de un 57.2 en abril a 49.9 por ciento en julio.
En términos generales, esto significa que prácticamente la mitad de la población sigue sintiéndose insegura en este municipio.
Baja no es significativa
No obstante, el INEGI aclara que esta baja no es considerada estadísticamente significativa, por lo que, aunque se observa una tendencia a la disminución, aún está lejos de cifras como las registradas en algunas alcaldías de la CDMX.
Por ejemplo, Benito Juárez tiene solo un 22 por ciento de percepción de inseguridad, mientras que Cuajimalpa reportó una disminución de casi 13 puntos, llegando a un 36.9 por ciento.
Por otro lado, Ecatepec de Morelos se mantiene como el municipio más inseguro de todo el Valle de México, con una percepción ciudadana del 90.7 por ciento, reflejando la grave problemática de seguridad que enfrenta desde hace años y que las autoridades se han visto rebasadas.
El contraste entre municipios y alcaldías evidencia las marcadas diferencias en materia de seguridad dentro de la misma zona metropolitana.
Si bien Atizapán destaca frente a municipios como Naucalpan, Tlalnepantla o el propio Ecatepec, todavía tiene un largo camino por recorrer para acercarse a los niveles de percepción de seguridad que se observan en varias alcaldías capitalinas.
La ENSU del INEGI es considerada uno de los principales termómetros para conocer cómo se siente la ciudadanía respecto a su entorno, más allá de las cifras oficiales de delitos denunciados.