El neem (Azadirachta indica), árbol originario del sur de Asia, es utilizado en la medicina tradicional y en suplementos naturales por sus propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias y antiparasitarias. Sin embargo, su consumo o aplicación puede provocar diversos efectos secundarios y reacciones adversas, tanto en adultos como en niños.
En adultos, los efectos secundarios más frecuentes tras la ingesta de hojas, semillas o aceite de neem incluyen malestar estomacal, náuseas, vómito, diarrea y, en algunos casos, daño hepático. El consumo excesivo de aceite de neem se ha vinculado a síntomas como mareos, somnolencia, convulsiones o, en casos extremos, toxicidad hepática y renal.
En niños, existe mayor riesgo: la ingestión de aceite de neem puede causar cuadros graves como vómitos severos, convulsiones, coma e incluso la muerte, por lo que su uso no está recomendado en menores de edad.
En aplicaciones tópicas, el neem puede inducir irritación, enrojecimiento o dermatitis en personas sensibles, sobre todo si se utilizan fórmulas concentradas.
La Agencia de Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) no considera el neem como un producto seguro para fines medicinales, por lo que se recomienda consultar a un profesional de la salud antes de usarlo en cualquier modalidad, especialmente en personas con antecedentes de enfermedades hepáticas, renales o en mujeres embarazadas y lactantes.
En suma, aunque el neem tiene diversas aplicaciones en la medicina alternativa, su uso no está exento de riesgos y efectos secundarios, por lo que la supervisión médica resulta fundamental.
Usos en la medicina alternativa
Esta planta debe usarse con cuidado y mesura, debe considerarse que es usado en algunos de los siguientes casos:
Propiedades antimicrobianas: Extractos de neem muestran actividad contra bacterias, hongos y algunos virus, por lo que se emplea en el tratamiento de infecciones cutáneas y cuidado bucal.
Acción antiparasitaria: Es útil contra parásitos internos y externos, y se utiliza para tratar ectoparásitos en humanos y animales.
Efecto antiinflamatorio y analgésico: El neem se usa para reducir inflamación y aliviar dolor asociado a afecciones como artritis o lesiones leves.
Control de la glucosa: Algunos estudios sugieren que el neem puede contribuir a reducir los niveles de azúcar en sangre, lo que apoya su uso coadyuvante en personas con diabetes tipo 2.
Mejora de la salud bucal: Las ramas y extractos de neem se emplean como dentífricos y enjuagues por su capacidad para reducir placa bacteriana y gingivitis.
Cuidado de la piel: Se utiliza en productos dermatológicos para controlar afecciones como acné, eczema y psoriasis, gracias a su capacidad para regular la oleosidad y mitigar la irritación.
Efecto inmunomodulador: El neem ha mostrado capacidad para estimular el sistema inmunológico, facilitando una mejor respuesta ante infecciones.
Estos efectos positivos están sujetos a la forma de uso, dosis y condiciones específicas de cada persona. La evidencia científica respalda algunas de estas aplicaciones, aunque se recomienda utilizar neem bajo supervisión médica para evitar riesgos asociados.