Una bebida a base de agua miel y tuna roja fue elaborada por científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) para mejorar la calidad de vida de quienes padecen gastritis, enfermedad caracterizada por la inflamación del revestimiento del estómago.
La bebida también ayuda a reducir los niveles de glucosa debido a las propiedades del maguey, de donde se obtiene el aguamiel, y del fruto.
“Hemos observado efectos benéficos de la savia del maguey en la disminución de colesterol y triglicéridos en la sangre, asimismo examinamos que combinada con la tuna protege el estómago y ayuda a reducir los niveles de glucosa”.
Así dijo en entrevista con Selección Gaceta Politécnica, Rosalva Mora Escobedo, y agregó que a diferencia de la administración prolongada de los medicamentos que existen para este padecimiento, su bebida posee un efecto protector.
Lo que quedó comprobado en un experimento con ratas con gastritis medicamentosa, a las que administraron diferentes concentraciones del producto durante un periodo específico.
Tras ese tiempo se evaluó el estómago de los roedores y se comprobó una reducción de las áreas afectadas.
Dicho efecto se produjo debido a que el aguamiel contiene compuestos que funcionan como fibra soluble y que al llegar casi intacta al colon, favorece el crecimiento de bacterias buenas.
Estas inician un proceso de fermentación y contribuyen a la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), indicó la investigadora.
Mientras que la tuna roja contiene compuestos fenólicos con capacidad antioxidante.
“Los resultados obtenidos hasta el momento son muy alentadores y aunque todavía falta camino por recorrer se pueden alcanzar metas importantes como la patente del producto, la transferencia del producto e incluso impulsar, antes de jubilarme, el establecimiento de una empresa dedicada a la generación de productos funcionales elaborados a partir de recursos endémicos de México”, mencionó en el artículo “Bebida de aguamiel y tuna roja contra gastritis”.
¿Qué es la gastritis?
La gastritis es una inflamación, irritación o erosión del revestimiento del estómago. Puede ser aguda, ocurriendo de repente, o crónica, desarrollándose con el tiempo.
La condición puede ser causada por varios factores, incluyendo infecciones bacterianas, uso prolongado de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), excesivo consumo de alcohol, estrés crónico y trastornos autoinmunes.
Además, condiciones como la enfermedad de Crohn y la infección por Helicobacter pylori (H. pylori), una bacteria que habita en el revestimiento del estómago, son conocidas por estar asociadas con el desarrollo de la gastritis.
Los síntomas varían según el individuo y la causa subyacente, pero los más comunes incluyen dolor o ardor en la parte superior del abdomen, náuseas, vómitos, sensación de plenitud en la parte superior del abdomen después de comer, y pérdida del apetito.
En casos severos, puede presentarse eructos, hinchazón, indigestión y, en ocasiones, sangrado gastrointestinal, lo cual puede manifestarse a través de vómitos con sangre o heces negras.
Es importante notar que no todos experimentan síntomas, y en algunos casos, la enfermedad puede ser descubierta incidentalmente durante exámenes realizados por otros motivos.
El diagnóstico de la gastritis se realiza a través de una combinación de historial médico, examen físico, y pruebas específicas como la endoscopia superior, en la que se inserta un tubo delgado con una cámara en el extremo a través de la boca para examinar el estómago y el intestino delgado, y la biopsia, donde una pequeña muestra de tejido estomacal es tomada para análisis.
El tratamiento varía dependiendo de la causa específica, pero generalmente incluye medicamentos para reducir o neutralizar el ácido estomacal y el tratamiento de las infecciones subyacentes. Cambios en el estilo de vida y la dieta también se recomiendan para ayudar a aliviar los síntomas y evitar futuros episodios de la enfermedad.