Disciplinado, solitario y reservado son las palabras con las que el periodista Jesús Lemus Barajas describía a Rafael Caro Quintero, fundador del extinto Cártel de Guadalajara, durante el tiempo que permaneció recluido en el penal de Puente Grande, en Jalisco.
A pesar de ser uno de los líderes criminales más distinguidos y populares del centro carcelario, Caro Quintero no disfrutaba de rodearse de gente. Era uno de los más queridos y respetados por la población del penal —casi al nivel de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán—, pero él prefería limitar su contacto con los demás.
A diferencia de otros reos, el también llamado ‘El Príncipe’ prefería hablar a corta distancia, en voz baja y de forma discreta con quienes elegía para conversar. “No le gustaba charlar de celda a celda”, recuerda el reportero.
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En varias ocasiones, Lemus fue de los “elegidos” para platicar con el capo en una de las bancas que adoptó como su “oficina”.
Un día, el periodista le preguntó a Caro Quintero si era alguien que disfrutara de la lectura, a lo que el también fundador del Cártel de Caborca señaló cuáles eran sus textos favoritos.
“Sólo [me gusta leer] libros de historia, son los que me entretienen; pero ya leí todos los que tiene la biblioteca”, manifestó con un tono de lamento.
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Según narra Lemus en Los malditos: crónica negra desde Puente Grande, Caro Quintero estaba inconforme con el hecho de que en el centro carcelario tuvieran que depender del acervo de la biblioteca y no les dejaran tener nuevos libros.
“Tanto que me gusta la historia. Qué lástima que aquí no nos dejen pasar libros elegidos por nosotros mismos”, le comentó alguna vez al periodista.
Precisamente son los temas relacionados con la historia nacional los que le apasionaba discutir a Caro Quintero en su “oficina”.
“Es un aficionado a la historia nacional, principalmente a los hechos que dieron origen a la Revolución mexicana y al posterior establecimiento de los gobiernos revolucionarios, de los que no se limita a conocer los hechos, sino que indaga los detalles que dan origen a las acciones que nos enmarcan”, cuenta Lemus.
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A pesar de la avanzada edad de Caro Quintero, su legado en el panorama criminal se mantiene activo por medio de familiares como su primo, José Gil Caro Quintero, alias ‘El Pelo Chino’, quien se mantiene como líder del Cártel de Caborca y, según el Departamento de Estado de Estados Unidos, sostiene vínculos con remanentes de los Beltrán Leyva y con la facción de Ismael ‘El Mayo’ Zambada.