A nueve años de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, diferentes protestas, marchas, acciones políticas y hasta obras de teatro, claman por justicia. “¿Qué pasó aquella noche en Iguala?”, es la pregunta que sigue resonando en distintas partes del país.
Así fue como en el barrio de Ecatepec, el grito de exigencia se hizo presente. Justo afuera de la estación uno del Mexicable -Santa Clara-, un puñado de actrices y actores, presentaron la obra teatral ‘Ayotzinapa, en memoria de Julio César Mondragón’, en donde evidenciaron la negligencia de las autoridades, la burla de la supuesta ‘verdad histórica’ y el dolor que carcome día a día a las familias de los desaparecidos.
La puesta en escena del colectivo CLETA de la UNAM llamó la atención de todos los ecatepequenses que transitaban por las escaleras que conducen al mexicable. Trabajadores, amas de casa y estudiantes se detenían a escuchar lo que comunicaban con su cuerpo, su voz y con varias pancartas que resaltaban la palabra: Ayotzinapa.
Su presentación logró romper con el cansancio de quienes regresaban al estado dormitorio -como se le conoce al Edomex- y consiguió que algunos contaran hasta el número 43 y que reflexionaran sobre las desapariciones en nuestro territorio.
En medio de los espectadores de esta problemática -que a veces pareciera lejana al tener a toda la familia completa-, una mujer con la mirada triste y una playera blanca con la imagen de un hombre se acercó. Quieta, observaba. Sin embargo, al cruzar palabra con un joven del colectivo rompió en llanto.
Ella también tiene un desaparecido. Su hermano Roberto Carlos Medina fue visto por última vez el 29 de septiembre del 2021, en San Andrés de la Cañada, Ecatepec de Morelos. Tenía 37 años. Se desempeñaba como herrero.
Como si se tratara de una coincidencia, Ivón Medina se encontró con la exigencia de justicia por los 43 normalistas, justo en la entidad en la que desapareció su hermano.
No esperaba exponer la herida que lleva abierta, esa que cubre todos los días con la playera del rostro de su hermano.
Roberto Carlos Medina, uno de los más de 100 mil desaparecidos
En entrevista para Infobae México, Ivón Medina -hermana del hombre desaparecido- contó la incertidumbre que vive desde hace dos años.
El último día que lo vieron, Roberto regresó de su trabajo. Llegó a su casa, en donde vivía con su esposa e hijos. Sin embargo, salió de nuevo y desde ahí no supieron más de él.
Ante la incertidumbre de no saber de su paradero, su familia comenzó a buscarlo. Acudieron con las autoridades, pero recibieron la condición de siempre: esperar 72 horas para que la policía comenzara con las indagatorias.
“Fuimos a buscar en las carreteras, en las colonias, en todo. Hasta la fecha, no sabemos nada de mi hermano. Ahorita tiene dos años desaparecido. Lo único que queremos es que nos lo regresen como esté, ya sea con o sin vida”.
Sobre las autoridades, “pues nos dijeron que después de 72 horas ellos iban a hacer algo. Hasta la fecha de hoy, no han hecho nada. Nosotros hemos ido varias veces con las autoridades en Chiconautla, hemos ido a todos lados y nada”, indicó.
De acuerdo con su testimonio, ella cree que uno de sus primos tiene qué ver con la desaparición de su hermano, pues ésta se dio a raíz de que él le pidió desocupar un terreno que le habían prestado para vivir.
“Yo estoy 100% segura que fue uno de mis primos el que desapareció a mi hermano”, compartió.
Asegura que ella e integrantes de su familia han sido violentados y amenazados de muerte por el familiar que señala y que hoy está en prisión por otro delito -robo-.
No hay respuesta
Durante estos dos años de búsqueda, la madre de Roberto ha sido incansable, pues no hay día que no luche por encontrarlo. Incluso se unió a un colectivo de madres buscadoras. Recorren terrenos. Desentierran restos humanos y esperan las pruebas de ADN. Sin embargo, hasta el momento siguen sin saber de él.
“Mi vida ha cambiado de forma radical. Salgo con miedo, yo trabajo y estudio enfermería. Me gusta mi carrera, siento que tengo vocación, pero también tengo miedo de servirle a la gente y no saber qué me va a pasar el día de mañana. Siento desconfianza.”
“Estoy cansada de escuchar día y noche llorar a mi madre. De escuchar todos los días su súplica a Dios y que mi hermano no aparezca. A veces siento que ya no puedo, es por eso que yo siempre cargo esta playera, esperando que Dios me lo regrese”, reveló con la voz entrecortada.
Roberto Carlos tiene dos hijos que no se olvidan de él. Preguntan cuándo regresará a casa. Lo extrañan. Pero no hay respuesta que dé certeza.
“Es muy difícil, muy difícil, porque mis sobrinos me dicen ‘¿Y mi papá cuándo va a venir? ¿Cuándo va a estar aquí con nosotros? ¿Recuerdas cuando mi papá nos llevaba a comer tacos? Cuando mi papá hacía esto, cuando mi papá hacía el otro. Es un dolor muy, pero muy grande y yo qué les puedo decir a ellos”, contó.
Hoy Ecatepec sintió el grito por los 43, pero también removió la exigencia de todas las familias que como Ivón desean encontrar a sus desaparecidos.