Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) exploraron un cripta que por muchos años estuvo oculta bajo una iglesia en Hueypoxtla, Estado de México (Edomex).
La cripta bajo la parroquia de San Bartolomé Apóstol fue encontrada en 1920 mientras se realizaba un cambio de piso. Sin embargo, es hasta ahora que los restos óseos están siendo analizados.
En la más reciente temporada de campo, los sepulcros de la cripta revelaron secretos sobre los antepasados de los habitantes de Hueypoxtla. En particular, llamó la atención de los investigadores las diferentes formas en que los cuerpos fueron sepultados.
Hasta el momento han sido identificados un adulto inhumado en ataúd, otro envuelto en un petate, uno más al que le colocaron piedras encima e infantes que portan coronas de metal en la cabeza. Una análisis más profundo podrá revelar cuáles eran las costumbres funerarias cientos de años atrás.
Sin embargo, aún quedan muchos restos por identificar, pues en la cripta se contabilizaron 72 sepulturas que no necesariamente corresponden al número de personas inhumadas.
“Seguramente hay más, por ejemplo, en uno de los lóculos que abrimos esta temporada encontramos a dos neonatos”, explicó Perla Ruíz Albarrán, antropóloga física que participó en la investigación de campo.
Además de la gran cantidad de sepulturas de la cripta, sorprendieron sus dimensiones. Se trata de un espacio de 30.4 metros ubicado debajo de la nave central de la parroquia.
Esta iniciativa, encabezada por expertos del Laboratorio de Bioarqueología de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), fue impulsada por pobladores de Hueypoxtla interesados en saber acerca de los que consideran sus ancestros, de los que sólo conocen los “datos transmitidos de una generación a otra”.
En el futuro se espera conocer más detalles sobre las personas inhumadas en la cripta, tales como edades al fallecer, sexo y patologías. Con este objetivo, los expertos realizan fotogrametría para construir un registro 3D.
Incluso se busca conocer los nombres de las personas halladas en los sepulcros, para esto se tendrá que realizar una búsqueda en archivos y relacionar la información encontrada ahí con los datos físicos obtenidos a partir del trabajo de campo.
Se trata de una labor compleja que tuvo sus inicios en 2018, año desde el cual se han llevado a cabo de estancias de trabajo que estuvieron enfocadas en el registro de este sitio histórico.
Además, todo la investigación se está realizando in situ que evitar que los restos óseos queden expuestos a las condiciones del clima y también como muestra de respeto hacia la comunidad.
La historia de Hueypoxtla
Los orígenes de Hueypoxtla son prehispánicos, se tiene registro de que en 1219 fue habitado por grupos Toltecas y Chichimecas. Incluso su nombre da cuenta de ese pasado remoto, al ser una palabra de origen náhuatl “que significa “lugar de grandes mercaderes”.
En la actualidad su más grande atractivo es la parroquia de San Bartolomé, debajo de la cual está la cripta que el INAH y el ENAH investigan. La iglesia destaca por sus celebraciones de Semana Santa, Año Nuevo, Corpus Cristi, Día de Muertos y del Día de la Virgen de Guadalupe.
Además de este importante recinto religioso, Hueypoxtla es escenario de paisajes naturales como la Presa Luis Espinoza de los Monteros, el Cerro del Picacho y el Río Salado.
Es también reconocido por su variada gastronomía, que incluye platillos como barbacoa de borrego, consomé, arroz, mole verde, salsa de chinicuil, escamoles, gusanos de maguey y las tortillas hechas a mano.
Sus habitantes se dedican principalmente a elaborar artesanalmente carpetas, manteles, vestidos y blusas. Esta es su principal fuente de ingresos.