Las autoridades colombianas están avanzando en los trámites para trasladar 10 hipopótamos desde la Hacienda Nápoles, antiguo recinto del capo Pablo Escobar, al estado de Sinaloa, en México.
La operación, de acuerdo con el propietario del Santuario Ostok, ubicado en la sindicatura de Jesús María, el mismo poblado sinaloense donde el pasado 5 de enero fue capturado Ovidio, el hijo del Chapo Guzmán, costará aproximadamente unos 3.5 millones de dólares.
“La operación completa debe costar alrededor de 3,5 milones de dólares”, dijo a los medios Ernesto Zazueta, presidente de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (Azcarm).
De acuerdo con el gobernador de Antioquía, Colombia, Aníbal Gaviria Correa, la meta es trasladar a los hipopótamos de Pablo Escobar “en el primer semestre de este año”.
Sin embargo, el primer objetivo es atraelos con cebos para poder mantenerlos confinados en corrales en tanto se terminan de hacer los trámites para su traslado, y así puedan ser introducidos en guacales especiales para su transporte por vía aérea hacia el santuario.
“El siguiente paso es la contratación de los aviones (y la) construcción de los guacales (...) Vamos a empezar por la India, después vamos por México”, detalló Zazueta.
Dadas las proporciones de cada hipopótamo, intentarán capturar ejemplares jóvenes que todavía no hayan llegado al peso máximo de su edad adulta para lograr enviar en cada avión 30 individuos.
Los hipopótamos del Patrón
Pablo Emilio Escobar Gaviria, también conocido como “El Patrón”, en el momento culmen de su carrera criminal, tuvo un proyecto tan exótico como ambicioso: llevar animales de todas partes del mundo a su Hacienda Nápoles, de casi 3 mil hectáreas.
Sin embargo, tras su muerte en 1993, y con la caída del Cártel de Medellín, los animales del zoológico de “El Patrón” se quedaron de la noche a la mañana sin nadie que los cuidara ni vigalara y a merced del vasto territorio en el que, por órdenes del capo, habían sido dispuestos.
Se trata de las planicies de la región del Magdalena Medio, en Atioquía, Colombia, donde también se encuentra el río Magdalena, el principal del país sudamericano, y en donde también abundan los pantanos y las ciénegas.
No obstante, con el tiempo los exóticos hipopótamos se convirtieron en un peligro para la fauna, la flora y los campesinos de la región, uno de los cuales sufrió graves heridas al ser atacado en 2020 cuando fumigaba un potrero.
Los hipopótamos, territoriales y de hasta tres toneladas, se han extendido mucho más allá de la Hacienda Nápoles -ubicada a 200 kilómetros de Bogotá- por el río Magdalena. Las autoridades ambientales calculan que hay aproximadamente 130 ejemplares y, dada su capacidad reproductiva y ausencia de depredador natural, calculan que podrían llegar a ser 400 en ocho años.
La mayoría, 60 especímenes, irá a un santuario de fauna en India, cuyo nombre no fue revelado. El gobierno de Antioquia ensayó un infructuoso programa de esterilización para controlar la población.
Los hipopótamos que hoy habitan en Colombia, tan lejos de su natal África, son descendientes de las cuatro crías que el narcotraficante Escobar llevó hasta su zoológico privado en la década de 1980.