Cada temporada, más viajeros buscan escapar del ruido urbano y reencontrarse con la naturaleza. En ese contexto, la costa atlántica ofrece rincones que combinan paisajes vírgenes con servicios de calidad.
Uno de ellos se ubica a apenas 20 minutos de Mar del Plata y suma adeptos con cada verano. Se trata de Chapadmalal, una comarca donde dunas, acantilados y llanura pampeana conviven frente al océano.
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Esta comarca pertenece al Partido de General Pueyrredon y se extiende junto a la Ruta 11, en el tramo que conecta Mar del Plata con Miramar. Su nombre proviene de la antigua estancia homónima y significa, en lengua araucana, “entre arroyos”.
Un mosaico de barrios frente al mar
A diferencia de otras localidades, no posee un centro definido. Por el contrario, reúne varias urbanizaciones: Playa Chapadmalal, San Eduardo, Los Lobos, Santa Isabel, El Marquesado y San Eduardo del Mar.
Además, al estar a unas cinco horas de Buenos Aires, la zona se convirtió en refugio para escapadas, vacaciones extensas y trabajo remoto. Incluso, muchas familias eligen construir allí su propia casa.
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Sabores con identidad propia
La propuesta gastronómica acompaña el espíritu relajado del lugar. Las cervecerías artesanales ofrecen pizzas, tapeos y picadas para maridar con estilos golden, IPA, honey o porter, siempre con fogones encendidos y música en vivo.
Por su parte, los restaurantes abarcan desde parrilla, sushi y pastas hasta pescados, mariscos y alternativas veganas. Las meriendas merecen un capítulo aparte, con medialunas, alfajores y churros, emblemas marplatenses.
Más allá de la oferta tradicional, la joya local es la primera bodega argentina con influencia oceánica, situada en la Estancia Santa Isabel. Allí, los visitantes recorren viñedos, conocen el proceso productivo y degustan vinos acompañados por una completa tabla de fiambres y quesos.
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Aventura junto al mar
El surf ocupa un lugar central en la vida de la comarca. Sus playas figuran entre los mejores spots del país, aptos tanto para principiantes como para profesionales.
De hecho, allí se disputa el cierre del circuito nacional organizado por la Asociación del Surf Argentino (ASA). También se realiza el Open Pro La Paloma, certamen que consagra cada temporada al campeón argentino de la disciplina.
En tierra firme, las alternativas se multiplican. Senderos que bordean acantilados invitan al trekking y a fotografiar flora y aves, mientras médanos, arroyos y caminos rurales conforman circuitos ideales para running o cabalgatas.
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Por otro lado, la pesca deportiva puede practicarse durante todo el año desde la costa, escolleras o embarcaciones. Los amantes del golf encuentran en Marayuí una cancha de diseño americano, cuyo hoyo 9, de 605 yardas, es el más extenso de la región.
Finalmente, a cinco minutos se ofrecen vuelos de bautismo en parapente, paramotor y paratrike con instructores profesionales. La experiencia no requiere conocimientos previos.
Lejos del ritmo de las grandes ciudades, Chapadmalal reúne naturaleza, deporte y buena mesa en un entorno sereno. Gracias a esa combinación, se afianza como una de las alternativas más atractivas de la costa bonaerense para descansar todo el año.
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Para contar con más información sobre Chapadmalal, podés ingresar en la página del Ente Municipal de Turismo y Cultura.
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