Roatán es promocionada como una de las postales más atractivas del Caribe hondureño: aguas cristalinas, playas de arena blanca, arrecifes coralinos y una economía que depende fuertemente del turismo.
Pero detrás de esa imagen paradisíaca, la isla también ha aparecido en los últimos años en expedientes por trata de personas, explotación sexual de menores, crimen organizado y presunta colaboración de funcionarios con estructuras criminales.
El asesinato del abogado Dereck Isaac McNeil James, vinculado como testigo protegido a investigaciones relacionadas con la desaparición de Angie Peña, volvió a colocar a Roatán bajo una atención policial reforzada.
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El subsecretario de Seguridad, Rommel Martínez, se trasladó a la isla para supervisar directamente las labores de investigación, coordinar equipos y revisar las medidas de prevención tras el crimen.
El caso Angie Peña cambió la mirada sobre la isla
Angie Samantha Peña desapareció el 1 de enero de 2022 después de salir en una moto acuática desde West Bay.
Lo que comenzó como una búsqueda marítima terminó abriendo líneas de investigación mucho más amplias.
A partir de diligencias realizadas meses después, las autoridades identificaron personas vinculadas con delitos de trata y explotación sexual en Roatán, entre ellas integrantes de una estructura conocida como “Delta Teams”.
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El Ministerio Público ha señalado que esa organización habría operado en Islas de la Bahía y estaría relacionada con delitos como trata de personas, explotación sexual de menores, drogas y armas.
La Fiscalía también ha informado sobre investigaciones que involucran a policías y servidores judiciales presuntamente relacionados con la estructura.
Un destino turístico con otra realidad bajo investigación
Roatán concentra un flujo constante de turistas, trabajadores temporales, extranjeros residentes y actividades económicas vinculadas a hoteles, restaurantes, puertos y transporte marítimo.
Ese movimiento también puede generar espacios aprovechados por redes criminales para operar de manera discreta, especialmente cuando existen vulnerabilidades sociales, poca capacidad institucional o complicidad de funcionarios.
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Las investigaciones abiertas en los últimos años han expuesto precisamente ese contraste: una isla que vive del turismo internacional y que, al mismo tiempo, aparece en expedientes sobre explotación y trata de personas.
Eso no significa que Roatán sea, en sí misma, una zona dominada por estas actividades ni que el turismo esté directamente relacionado con ellas. Pero los procesos judiciales han dejado claro que determinadas estructuras encontraron espacio para operar en la isla.
El asesinato que volvió a encender las alarmas
La muerte de Dereck McNeil añadió una nueva dimensión al problema.
El presidente Nasry Asfura confirmó que el abogado figuraba como testigo protegido en investigaciones relacionadas con el caso Angie Peña.
Tras su asesinato, Seguridad desplegó equipos adicionales y el Ministerio Público incorporó más fiscales para reforzar las diligencias.
Las autoridades trabajan con varias líneas de investigación y, hasta ahora, no han establecido públicamente que el crimen haya sido cometido por la información que McNeil manejaba sobre Angie.
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Ese punto será clave. Si se demuestra una relación entre su asesinato y su participación como testigo, el caso dejaría de representar únicamente un homicidio y abriría interrogantes más profundas sobre la capacidad del Estado para proteger a quienes colaboran en investigaciones de crimen organizado.
Septiembre será otra fecha clave
El caso volverá a concentrar atención en septiembre, cuando está previsto el juicio contra personas vinculadas a “Delta Teams” por delitos de trata de personas y asociación para delinquir.
Ese proceso podría ofrecer más información sobre cómo funcionaba la estructura y quiénes participaron en ella, aunque no determinará automáticamente qué ocurrió con Angie Peña.
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Más de cuatro años después, la pregunta central continúa sin respuesta.
Y mientras la familia sigue buscando a Angie, Roatán enfrenta otra contradicción difícil de ignorar: el mismo lugar que Honduras muestra al mundo como un paraíso caribeño continúa apareciendo en investigaciones que revelan una realidad mucho más oscura bajo sus aguas cristalinas.
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