La circulación del serotipo 3 del virus mantiene en alerta a las autoridades de salud en Honduras, donde más de 1.700 casos de dengue han sido registrados hasta la semana epidemiológica número 10, según datos oficiales proporcionados por Homer Mejía, jefe de la Unidad de Vigilancia de la Salud de la Secretaría de Salud de Honduras.
La Secretaría de Salud de Honduras reportó 1.711 casos acumulados de dengue, de los cuales 1.688 han sido clasificados como dengue sin signos de alarma y 23 corresponden a casos graves, confirmó Mejía a los medios. La preocupación central radica en que el serotipo 3 del virus, actualmente en circulación activa en el país, presenta una mayor asociación con formas graves de la enfermedad, lo que incrementa el riesgo de complicaciones en la población afectada.
Según Mejía, “Qué significa que una persona se contagia con el serotipo 3, que tiene altas probabilidades de poder presentar dengue grave”. Añadió que la vigilancia epidemiológica se mantiene constante para evitar desenlaces fatales. Este dato, junto a la elevada densidad poblacional de los departamentos más afectados, subraya la complejidad logística de la emergencia sanitaria.
El dengue es transmitido por el mosquito Aedes aegypti, vector que encuentra sus condiciones óptimas de reproducción en espacios con agua estancada, en particular en zonas urbanas y periurbanas. Por eso, autoridades insisten en que la prevención depende de las medidas que adopten hogares y comunidades para erradicar los criaderos.
Los departamentos de Francisco Morazán, Choluteca, Cortés, Yoro, Santa Bárbara y Colón lideran los registros de casos, concentrando la mayoría de los contagios a nivel nacional. Estas regiones, con altas densidades demográficas y condiciones ambientales propicias, facilitan la proliferación del mosquito y explican la concentración de casos, de acuerdo con la Secretaría de Salud de Honduras.
La respuesta institucional incluye campañas de fumigación, jornadas de limpieza y programas educativos orientados a eliminar criaderos de mosquitos. La efectividad de estas acciones, remarcan las autoridades, depende de la participación de la comunidad, un elemento clave que siguen promoviendo mediante llamados persistentes a la ciudadanía.
Especialistas puntualizan que el dengue suele mostrar un comportamiento cíclico e intensificarse en temporada de lluvias, cuando proliferan recipientes, canaletas y terrenos que retienen agua. Esto refuerza la prioridad de sostener las acciones preventivas más allá de los picos estacionales.
El diagnóstico a tiempo resulta fundamental para evitar desenlaces graves. Según Mejía, los síntomas más frecuentes incluyen fiebre alta, dolor retroocular, malestar general y dolores musculares. En casos más graves, se observan signos de alarma que justifican atención médica inmediata, como dolor abdominal intenso, vómitos persistentes y disminución en la frecuencia urinaria.
Mejía señaló que “si una persona pasa más de cuatro horas que no ha ido al baño a orinar, estos son signos de peligro que debe de acudir inmediatamente al establecimiento de salud”. Insistió en que, ante síntomas compatibles con el dengue, se debe acudir a un centro sanitario y evitar automedicarse, sobre todo con medicamentos como la aspirina, contraindicada por su efecto anticoagulante y el riesgo de hemorragias.
Las recomendaciones oficiales incluyen el uso de sales de rehidratación oral y acetaminofén para el manejo de la fiebre, y apuntan que sólo el personal médico está habilitado para indicar cualquier tratamiento adicional. Esta precisión busca minimizar riesgos en pacientes sospechosos o confirmados, preservando su seguridad.
Se recomienda eliminar periódicamente los recipientes que acumulen agua, como llantas, botellas y baldes; mantener tapados los depósitos y limpiar canaletas y patios. Es esencial utilizar repelente y mosquiteros, sobre todo en los municipios más afectados