Guatemala registró 1,835 nuevos diagnósticos de VIH entre enero y septiembre de 2026, con una tasa nacional de 10 casos por cada 100.000 habitantes. El balance incluye 314 muertes asociadas a infecciones oportunistas y comorbilidades vinculadas al virus, de acuerdo con el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de Guatemala.
La concentración territorial de los contagios y las dificultades para acceder a pruebas tempranas marcan diferencias entre los departamentos. Ocho de los 22 territorios superaron la tasa nacional, mientras que varias zonas del occidente y el norte notificaron una alta proporción de diagnósticos en etapas avanzadas.
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La respuesta sanitaria permitió que 93% de las personas diagnosticadas durante 2026 fuera derivada a una Unidad de Atención Integral, y 92% inició tratamiento antirretroviral. En la mayoría de los casos, ese inicio ocurrió antes de una semana desde la confirmación del diagnóstico.
Cinco hospitales alcanzaron cobertura total de tratamiento entre las personas vinculadas a sus servicios: los centros de Quetzaltenango, Cuilapa, en Santa Rosa, Quiché, Retalhuleu y Jalapa iniciaron terapia antirretroviral en el 100% de los pacientes derivados.
Izabal, Escuintla y Petén, las tasas más altas del país
Izabal encabezó la tasa de nuevos casos con 18,7 casos por cada 100.000 habitantes, seguido por Escuintla, con 18,3, y Petén, con 16,8. También excedieron el promedio nacional los departamentos de Guatemala, con 16,0; Zacapa, con 14,1; El Progreso, con 13,0; Chiquimula, con 12,2; y Sacatepéquez, con 10,1.
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El departamento de Guatemala no ocupó el primer lugar en la medición relativa, pero concentró el mayor volumen de nuevos diagnósticos: 601 casos, equivalentes a uno de cada tres notificados en el país durante los primeros nueve meses del año.
Nueve departamentos reunieron 75% de los contagios registrados a escala nacional: Guatemala, Escuintla, Alta Verapaz, Petén, San Marcos, Izabal, Quetzaltenango, Quiché y Chiquimula. La distribución mantiene el peso de las zonas que históricamente han acumulado mayor incidencia de VIH.
Las muertes asociadas al virus también se concentraron en algunos de esos territorios. Guatemala reportó 79 fallecimientos, seguido por Escuintla, con 35; Izabal, con 22; y San Marcos, con 18.
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El registro de defunciones fue elaborado a partir de información del Registro Nacional de las Personas y procesada por la vigilancia epidemiológica. Los fallecimientos fueron atribuidos a infecciones oportunistas y a otras enfermedades coexistentes relacionadas con el VIH.
El diagnóstico tardío y la baja realización de pruebas entre hombres
La proporción de personas diagnosticadas cuando la infección ya estaba avanzada superó el promedio nacional de 44% en tres departamentos. San Marcos registró el indicador más alto, con 57%, seguido por Alta Verapaz, con 53%, y Huehuetenango, con 52%.
El acceso tardío a la detección se relaciona con una baja participación masculina en los tamizajes realizados en distintas regiones. En Quiché, los hombres representaron 6,8% de las pruebas; en Sololá, 8,1%; y en Alta Verapaz, 10,3%.
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A escala nacional, los hombres concentraron 17,5% de los tamizajes. La diferencia con los departamentos del occidente y el norte expone una menor disposición a realizarse la prueba en esas áreas, lo que puede retrasar el ingreso a los servicios de atención.
La coordinadora del Programa Nacional de Prevención y Control de ITS, VIH y Sida del ministerio, Hibeb Alejandra Silvestre Tuch, señaló que los desafíos sanitarios no son iguales en todo el país. “Cada departamento tiene una realidad distinta. En algunos, el reto es frenar la transmisión y en otros es que las personas, sobre todo los hombres, se hagan la prueba antes de llegar en etapa avanzada de VIH”, afirmó.
Silvestre Tuch sostuvo que las herramientas de prevención, las pruebas y los tratamientos están disponibles sin costo dentro de la red pública de salud. “Los métodos de prevención, la prueba y el tratamiento son gratuitos y están disponibles en la red de establecimientos públicos de salud” en todo el país, agregó.
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Las cifras son preliminares y pueden actualizarse. El sistema de vigilancia utiliza información de EPIWEB y SIGSA, además del cruce con los registros del Registro Nacional de las Personas para contabilizar los fallecimientos.
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