La justicia guatemalteca trasladó este jueves el expediente de antejuicio contra la fiscal general Consuelo Porras a la Corte Suprema de Justicia (CSJ), determinando que será la máxima instancia judicial quien defina si se retira la inmunidad a la jefa del Ministerio Público (MP) ante la denuncia presentada por supuestas irregularidades en procesos de adopción.
La figura del antejuicio responde a un mecanismo central en la vida política y judicial guatemalteca, debido a que protege legalmente a altos funcionarios y les otorga inmunidad frente a investigaciones penales mientras ocupan el cargo.
El antejuicio representa un recurso fundamental en el sistema político y judicial de Guatemala, ya que brinda protección legal a los altos funcionarios, impidiendo que sean investigados penalmente durante el tiempo que permanecen en sus cargos.
El papel de la Corte Suprema de Justicia
La CSJ asume ahora un papel determinante, pues los magistrados analizarán la validez de los señalamientos hechos por el diputado José Alberto Chic Cardona, quien impulsó la denuncia vinculada a adopciones presuntamente irregulares.
Si encuentran méritos suficientes, iniciarán el procedimiento para que el Congreso valore el retiro de la inmunidad, paso previo a una investigación penal ordinaria. Por el contrario, un rechazo mantendría el fuero y el caso se archivaría.
Por ahora, el sistema de justicia guatemalteco se encuentra en una fase de espera técnica, mientras el expediente físico llega a las manos de los magistrados de la corte para su respectivo análisis.
Alerta de la ONU por adopciones irregulares
Todo el escandalo surge tras las observaciones hechas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que advirtió falta de control y la existencia de redes de corrupción que facilitaron miles de adopciones mediante procedimientos legales cuestionables.
ONU reportó que al menos 80 niños indígenas habrían sido objeto de adopciones internacionales irregulares tras pasar por el Hogar Temporal Elisa Martínez en Guatemala, entre 1968 y 1996. De acuerdo con especialistas, estos casos incluyeron fraude, manipulación de documentos, coacción y ausencia de consentimiento por parte de los padres, además de beneficios económicos para intermediarios. Las madres no han recibido reconocimiento ni reparación.
El organismo solicitó investigar a funcionarios relacionados, entre ellos María Consuelo Porras, quien se desempeñó como directora del hogar y tutora legal de los menores en 1982.
Según expertos, los niños quedaron bajo custodia institucional tras ser capturados y víctimas de desaparición forzada, para luego ser incluidos en procesos de adopción internacional no autorizados. Indican que Porras fue tutora legal de estos niños entre el 21 de enero y el 30 de agosto de 1982.
El miércoles, la Procuraduría General de la Nación (PGN) presentó una denuncia penal sobre estos hechos y pidió el retiro de la inmunidad para permitir el desarrollo de las investigaciones.
“A efecto se realice la investigación que en derecho corresponde y se determinen las acciones legales en contra de quien o quienes resulten responsables de los flagelos que se han denunciado”, expresó el procurador general, Julio Saavedra.
Una fiscal bajo la lupa internacional
Desde su nombramiento en el año 2018 y su ratificación para un segundo mandato en 2022, Porras ha polarizado a la sociedad y puesto a Guatemala bajo escrutinio internacional. Diversos sectores, tanto internos como externos, la han acusado de instrumentalizar el MP para perseguir o proteger intereses políticos. Diversos actores globales han manifestado preocupación por el debilitamiento institucional.
Además, Porras fue sancionada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, que la integró en la “Lista Engel” de actores corruptos y antidemocráticos, restringiéndole la entrada al país y congelando activos. La Unión Europea y otros gobiernos como Canadá replicaron sanciones, argumentando el socavamiento del Estado de derecho y la democracia.