La especialista regional en Protección Social y Crecimiento Inclusivo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Alejandra Peña López, planteó que América Latina y el Caribe debe adaptar sus instituciones, políticas públicas, mercados laborales y sistemas de protección social al envejecimiento de la población, la crisis climática y la transformación tecnológica para garantizar bienestar durante todo el ciclo de vida.
La región atraviesa el fin gradual de su bono demográfico: aumenta la longevidad, crece el peso de la población adulta y disminuye la fecundidad hasta acercarse a los niveles que Europa registró antes. Esa transición modifica las necesidades de la economía, los servicios públicos, las familias y los planes de vida de las personas.
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Peña López advirtió durante la Cumbre de Economía Plateada que los Estados deben responder a esos cambios en un escenario de recursos limitados y restricciones fiscales. A esas presiones se suman fenómenos climáticos como El Niño y otros efectos del cambio climático, que exigen capacidad de adaptación y recuperación para evitar que las emergencias reproduzcan vulnerabilidades previas.
Inteligencia artificial y nuevas formas de cooperación
La inteligencia artificial, las brechas digitales y la adopción acelerada de nuevas tecnologías también generan preguntas sobre la protección de quienes no están preparados para sus riesgos. La especialista sostuvo que los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y la academia deben actuar mediante plataformas de cooperación con múltiples niveles y actores.
Envejecimiento, cuidados y protección social
La nueva estructura demográfica obliga a revisar cómo funcionan el empleo, el emprendimiento y la protección social contributiva. El reto incluye sostener los sistemas de cobertura frente a una población más longeva y con una amplia proporción de personas en edad económicamente activa.
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El sistema de cuidados ocupa un lugar central en esa discusión porque recae mayoritariamente en las mujeres de las familias y en ocupaciones feminizadas. La propuesta busca ampliar las oportunidades de empleo y bienestar tanto para quienes requieren cuidados como para quienes los brindan.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo trabaja bajo una estrategia de prosperidad y bienestar que combina capacidades básicas, educación, salud, acceso a necesidades esenciales y reducción de la pobreza multidimensional con oportunidades de crecimiento e inclusión económica. El objetivo es que las personas puedan desarrollar sus capacidades y acceder a una vida digna.
La organización también impulsa cadenas de valor resilientes, con atención a los vínculos entre proveedores, productores, empresas y comunidades. Ese enfoque busca que la competitividad y la productividad de las micro, pequeñas y medianas empresas se traduzcan en mejores condiciones para las familias y los territorios donde operan.
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Cadenas de valor inclusivas para micro y pequeñas empresas
El programa de cadenas de valor inclusivas lleva más de 23 años de experiencia, alcanzó a más de 40.000 micro, pequeñas y medianas empresas en 21 países y trabajó en sectores como automotriz, construcción, energía, minería, farmacéutica, comercio minorista y turismo. La mayoría de los emprendimientos acompañados está liderada por mujeres.
La iniciativa combina asistencia técnica, desarrollo de capacidades, articulación con cámaras de comercio y gremios, y acceso a financiamiento público y privado. También trabaja con gobiernos y otros actores para construir políticas que resuelvan obstáculos estructurales para las empresas de menor tamaño.
El enfoque se basa en las exigencias de las cadenas de valor locales, nacionales o globales. En algunos casos, acompaña a los negocios para cumplir requisitos de certificación y acceso a mercados europeos u otros destinos con estándares específicos.
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Los criterios socioambientales rigen la selección de sectores y el ciclo productivo. En Ecuador, el PNUD desarrolló experiencias vinculadas al café libre de deforestación, que combinan sostenibilidad ambiental, acceso a mercados y trabajo con pequeños productores comunitarios.
En Albania, las empresas participantes ya exportan a la Unión Europea bajo los requisitos establecidos para ese mercado. El programa también tiene experiencias con la Cámara Nacional de Industrias de Venezuela, con proveedores del sector empresarial en Colombia y con iniciativas aplicadas en Laos y Zambia.
Las metodologías incluyen En Marcha Digital, orientada a modernizar negocios tradicionales y fortalecer capacidades comerciales; Iniciando con su Negocio, para transformar una idea en una empresa rentable y sostenible; y Creciendo con su Negocio, dirigido a pymes, cooperativas y asociaciones productivas que buscan ampliar sus mercados. Otra línea trabaja con grandes empresas y sus proveedores para elevar la calidad de bienes y servicios con beneficios para ambas partes.
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Capacitación digital intergeneracional en mercados de Perú
La experiencia Innova tu Mercado se desarrolló en Perú para acompañar a comerciantes de mercados de abasto en su adaptación al entorno digital. La intervención combinó empleo, cuidados, infraestructura, comunidad, financiamiento para soluciones digitales y vínculos entre actores públicos y privados.
Los participantes tenían entre 40 y 65 años, contaban con una extensa trayectoria en el comercio y usaban principalmente teléfonos Android. La mayoría utilizaba WhatsApp de manera básica, pero tenía poca familiaridad con herramientas digitales y expresaba temor al fraude y desconfianza frente a las transacciones electrónicas.
Gran parte de las comerciantes eran mujeres, madres y jefas de hogar, con formación básica o técnica. La iniciativa identificó obstáculos vinculados al acceso a equipos, conexión a internet y capacitación, además de situaciones de vulnerabilidad relacionadas con las tareas de cuidado y la violencia doméstica.
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La capacitación presencial involucró a 200 jóvenes voluntarios, que enseñaron a los comerciantes a usar pagos digitales, promocionar productos, comunicarse con clientes y gestionar nuevas herramientas para sus negocios. El intercambio permitió una conexión intergeneracional y extendió las transacciones más allá de la venta presencial.
La experiencia produjo manuales para comerciantes y municipalidades, además de una guía de digitalización y modernización de mercados. También generó contenidos accesibles sobre creación de cuentas, fotografía de productos y uso de Canva.
Entre 2021 y 2024 participaron más de 16 mercados y 2.400 comerciantes en Perú. Las evaluaciones cualitativas indicaron que el 40% de los participantes confía más en la tecnología para su negocio, mientras que el 37% afirmó haber aumentado sus ventas tras incorporar esas herramientas.
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