El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, consideró “altamente improbable” que deba ordenar nuevos ataques contra Irán si avanzan las negociaciones sobre el programa nuclear y la reapertura del estrecho de Ormuz. En una entrevista telefónica con CNN, el mandatario aseguró que las fuerzas estadounidenses están listas para actuar si fracasa el diálogo.
“Depende de si firman o no un acuerdo muy sólido”, dijo Trump.
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“Es altamente improbable que vaya a ser necesario”, agregó. Al tiempo que sostuvo que Irán atraviesa una situación económica y militar deteriorada y que Washington conserva capacidad para ampliar la ofensiva. “Podríamos acabar con ellos”, expresó.
La declaración se produjo ocho meses después del inicio de la guerra, en un escenario de estancamiento. Los enfrentamientos directos disminuyeron y la diplomacia no logró avances decisivos. La navegación por el estrecho de Ormuz sigue bajo tensión por los ataques iraníes contra buques petroleros que atraviesan esa vía clave para el comercio mundial de hidrocarburos, por donde circula una parte importante del suministro energético mundial.
El paso marítimo y las condiciones para limitar el programa nuclear iraní concentran las conversaciones. Teherán sostiene que sus actividades nucleares tienen fines energéticos, mientras Washington busca garantías. Trump condicionó la ausencia de nuevos ataques a un acuerdo “muy sólido”, aunque no precisó su contenido ni cómo se verificaría.
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Durante la entrevista con CNN, Trump vinculó la presión sobre Irán con sus dificultades financieras. Aseguró que la inflación llegó al 301% este año y que las sanciones estadounidenses obstaculizan la venta internacional de petróleo iraní. También dijo que miles de millones de dólares en activos permanecen congelados en bancos extranjeros.
“Se están marchitando financieramente”, afirmó el mandatario estadounidense. También sostuvo que los ataques previos dañaron las capacidades militares iraníes y que Estados Unidos podría intensificar la campaña por orden presidencial.
Pese a esa posibilidad, confirmó que el despliegue estadounidense en la región está preparado para intervenir. “Estamos listos para eso”. Dijo que hay tres portaaviones en la zona y que el tercero acababa de llegar. Los describió como “totalmente preparados y cargados”.
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Trump aseguró que el Pentágono identificó infraestructura que podría ser blanco de nuevos bombardeos. Mencionó centrales eléctricas y puentes, y afirmó que Washington tiene localizados 38 puentes que podrían ser destruidos en una hora. No precisó su ubicación ni si todos integran una lista de objetivos aprobada.
El presidente dijo que preferiría no ejecutar ese plan por sus consecuencias para la reconstrucción iraní. “No quiero hacerlo porque, básicamente, les llevaría diez años reconstruirlos”, añadió.
También describió el estado de las defensas y los arsenales iraníes. Aseguró que los sistemas antiaéreos fueron destruidos y que Teherán conserva cerca del 10% de su capacidad de misiles y el 15% de sus drones.
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La actividad diplomática en Medio Oriente se intensificó después de las elecciones legislativas estadounidenses del martes. Qatar informó que Trump conversó el viernes con el emir Tamim bin Hamad Al Thani sobre vías para reducir la tensión. Un día antes, el canciller iraní Abbas Araghchi habló con sus pares de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Pakistán, Kuwait, Jordania, Turquía, Chipre y Qatar.
Irán y Estados Unidos, junto con Qatar, mediador de las conversaciones, no difundieron detalles. Sectores de línea dura iraníes interpretaron los resultados electorales estadounidenses —en un contexto de rechazo a la guerra— como una señal de que Trump podría tener menos margen político para sostener la confrontación.
Trump insistió ante CNN en que la decisión dependerá del resultado de las conversaciones. Añadió que las autoridades iraníes “quieren llegar a un acuerdo con muchas ganas”. No anunció una fecha límite ni confirmó cuándo podrían retomarse los contactos formales.
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