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Miles de personas reciben una advertencia ante la llegada de un fuerte fenómeno de “El Niño”: estos son los riesgos

Las autoridades de Estados Unidos anticipan cambios en los patrones de lluvia durante el otoño y el invierno de 2026-2027, con mayor impacto en varias zonas del sur del país

La NOAA prevé una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance una alta intensidad entre 2026 y 2027. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos prevé que El Niño continúe fortaleciéndose y estima una probabilidad superior al 90% de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno boreales de 2026-2027. El pronóstico adquiere relevancia para los residentes del sur de Estados Unidos, donde el cambio en los patrones atmosféricos puede aumentar la probabilidad de lluvias por encima de lo normal y de episodios de tiempo severo. Según el Centro de Predicción Climática de NOAA, el seguimiento mensual del fenómeno se basa en indicadores oceánicos y atmosféricos del Pacífico ecuatorial.

El aviso coincide con recomendaciones del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos para quienes viven en casas móviles y prefabricadas. De acuerdo con el National Weather Service, los residentes de esas estructuras tienen entre 15 y 20 veces más probabilidades de morir en un tornado que quienes habitan viviendas permanentes. La agencia sostiene que los sistemas de anclaje, la exposición a vientos y la disponibilidad de refugios seguros son factores que deben considerarse antes de que se emita una alerta.

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El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos actualizó en 1994 las normas para viviendas prefabricadas ubicadas en zonas de vientos fuertes. Según el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos, las evaluaciones posteriores a los huracanes de Florida de 2004 mostraron un mejor comportamiento de las unidades fabricadas bajo las exigencias vigentes desde ese año, en comparación con estructuras anteriores. Las autoridades federales no atribuyen el riesgo de un fenómeno específico a El Niño, pero sí advierten que el ciclo climático modifica las probabilidades de lluvia y tiempo severo.

Qué pronostica NOAA sobre El Niño para el otoño e invierno de 2026-2027

El Centro de Predicción Climática informó que El Niño se fortaleció durante agosto, con anomalías de la temperatura de la superficie del mar superiores a 3℃ en el Pacífico ecuatorial oriental. El índice Niño 3.4 alcanzó una anomalía de +1,8℃, mientras que el indicador Niño 1+2 llegó a +3,4℃. De acuerdo con el Centro de Predicción Climática de NOAA, estas mediciones reflejan el calentamiento anómalo de sectores del Pacífico tropical que se utiliza para identificar y monitorear el fenómeno.

La proyección oficial para octubre, noviembre y diciembre de 2026 plantea un 75% de probabilidad de un episodio que supere la intensidad de eventos registrados desde 1950. El organismo indicó que un evento de esa magnitud puede aumentar la posibilidad de impactos asociados con El Niño, aunque aclaró que no los garantiza. Según el Centro de Predicción Climática de NOAA, los pronósticos estacionales describen probabilidades y deben complementarse con los avisos meteorológicos de corto plazo emitidos para cada región.

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La agencia observó vientos anómalos del oeste en niveles bajos de la atmósfera y vientos del este en niveles altos desde el Pacífico occidental hasta el centro-oriente de la cuenca. También registró lluvias por encima de lo habitual en partes del Pacífico central y oriental, junto con precipitaciones inferiores al promedio en Indonesia. De acuerdo con el Centro de Predicción Climática de NOAA, la combinación de esos factores confirma la interacción entre el océano y la atmósfera propia de un El Niño en desarrollo.

El fenómeno de El Niño favorece el aumento de lluvias e inundaciones en el sur de Estados Unidos durante el invierno boreal. (Jennifer Reynolds/The Galveston County Daily News via AP)

Cómo puede afectar El Niño al clima del sur de Estados Unidos

El Niño es la fase cálida del ciclo conocido como El Niño-Oscilación del Sur, que alterna con La Niña y con períodos neutrales. Durante El Niño, los vientos alisios se debilitan y el agua cálida acumulada en el Pacífico occidental se desplaza hacia el este, cerca de la costa americana. Según el Servicio Nacional del Océano de NOAA, esos cambios alteran la circulación atmosférica tropical y pueden modificar la posición de las corrientes en chorro que influyen sobre Estados Unidos.

La influencia más marcada sobre Estados Unidos suele ocurrir durante el invierno boreal. En esa estación, El Niño tiende a favorecer condiciones más húmedas en la franja sur del país, desde California hasta la costa atlántica sureste. De acuerdo con NOAA Climate.gov, los impactos varían según la intensidad del episodio, las condiciones regionales y otros patrones meteorológicos que operan al mismo tiempo, por lo que no se puede anticipar el resultado exacto para una ciudad o un estado.

Para la costa del Golfo y sectores del sureste, el fenómeno puede elevar las probabilidades de lluvias abundantes e inundaciones. La agencia advierte que esta relación no permite afirmar que cada temporal esté causado por El Niño. Según el Servicio Nacional del Océano de NOAA, el patrón climático puede aumentar la frecuencia de ciertos escenarios, pero los eventos individuales dependen de la interacción de múltiples sistemas atmosféricos.

El Centro de Predicción de Tormentas de NOAA también establece una diferencia entre la influencia climática de largo plazo y la formación de un tornado. El organismo señala que El Niño no causa tornados de manera directa. De acuerdo con el Storm Prediction Center, la aparición de estos fenómenos depende de tormentas eléctricas, humedad, inestabilidad, cizalladura del viento y otros factores presentes en escalas locales y de corto plazo.

Por qué las casas móviles enfrentan mayor riesgo ante tornados

Las casas móviles y prefabricadas ofrecen menor protección frente a tornados y vientos intensos que una vivienda permanente, según las guías federales de seguridad. El Servicio Meteorológico Nacional calcula que el 72% de las muertes vinculadas a tornados ocurre dentro de viviendas y que el 54% del total corresponde a personas que estaban en casas móviles. Según el National Weather Service, esos datos muestran la necesidad de establecer un plan de salida antes de que el mal tiempo alcance una comunidad.

La agencia indica que una estructura móvil puede sufrir daños graves incluso con un tornado EF-1, una categoría que incluye vientos de entre 138 y 177 kilómetros por hora. Los vientos asociados con tormentas intensas también pueden destruir una vivienda de este tipo. De acuerdo con el National Weather Service, los fallos de los sistemas de anclaje explican una parte importante de las muertes, aunque una casa correctamente anclada también puede resultar afectada por vientos de gran intensidad.

La recomendación oficial es no esperar hasta el último momento para abandonar una casa móvil si existe una vigilancia de tornado. “Cuando se emite una vigilancia de tornado, ese es el momento de evacuar hacia un lugar seguro”, señala el National Weather Service en su guía para residentes de viviendas móviles. La agencia explica que, cuando se emite una alerta de tornado, el tiempo disponible para desplazarse puede ser insuficiente o las condiciones en el exterior pueden presentar riesgos adicionales.

Entre los lugares considerados más seguros figuran las viviendas permanentes, los refugios comunitarios para tornados, los edificios de hormigón armado y otras construcciones diseñadas para resistir vientos más fuertes. Según el National Weather Service, cada residente debería conocer con anticipación la ruta hacia ese espacio, el tiempo necesario para llegar y las alternativas disponibles si el temporal ocurre de noche o en condiciones de visibilidad reducida.

Las guías oficiales recomiendan evacuar las casas prefabricadas al momento de emitirse una vigilancia de tornado. (Raquel Natalicchio/Houston Chronicle via AP)

Qué cambió con las normas federales para viviendas prefabricadas desde 1994

El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos introdujo en 1994 una actualización de los requisitos de diseño y construcción de viviendas prefabricadas en áreas de vientos fuertes. La reforma incorporó una tercera zona de viento en regiones cercanas a la costa, desde Texas hasta Florida y sectores de la costa atlántica. Según el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos, las reglas elevaron las exigencias estructurales para viviendas destinadas a áreas con mayor exposición.

Las evaluaciones efectuadas después de los huracanes de Florida de 2004 indicaron que las unidades construidas bajo los estándares de viento posteriores a 1994 tuvieron un desempeño mejor que las fabricadas antes de esa fecha. El mismo informe señaló que las viviendas construidas antes del código federal de 1976 sufrieron daños más graves. De acuerdo con el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos, las mejoras normativas incluyeron requisitos vinculados con el diseño, la construcción y la resistencia en zonas de alta exposición.

Las viviendas prefabricadas construidas en Estados Unidos después del 15 de junio de 1976 deben contar con una etiqueta de certificación de HUD. La placa de datos debe indicar, entre otros aspectos, la zona de viento para la cual fue diseñada cada unidad. Según el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos, esa información permite identificar si la vivienda fue fabricada para condiciones de viento propias del lugar donde se encuentra instalada.

Qué deben hacer los residentes antes de una alerta meteorológica

Las guías federales recomiendan que los residentes de casas móviles definan un refugio fuera de la vivienda y mantengan un plan de traslado para cada integrante del hogar. El plan debe contemplar el tiempo de desplazamiento, las condiciones de acceso y los medios para recibir alertas oficiales. De acuerdo con el National Weather Service, las personas deben seguir los pronósticos locales y actuar antes de que una tormenta se aproxime a su zona.

NOAA publicará una nueva actualización sobre la evolución de El Niño el 8 de octubre de 2026. Hasta entonces, los pronósticos estacionales continuarán ofreciendo probabilidades sobre lluvia y temperatura, mientras que las advertencias de inundaciones, tormentas y tornados dependerán de los análisis meteorológicos de corto plazo. Según el Centro de Predicción Climática de NOAA, los residentes deben consultar los avisos emitidos por las oficinas locales del Servicio Meteorológico Nacional.

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