Elegir la ropa con cuidado, arreglarse el cabello, prepararse para causar buena impresión… y dejar la ducha para otro día, no por descuido sino por convicción. Eso es exactamente lo que propone el pheromone-maxxing, la tendencia viral que circula en TikTok y que lleva a algunos hombres jóvenes a evitar el jabón, el desodorante y hasta la ropa limpia antes de encontrarse con una cita, bajo la convicción de que su olor corporal natural los volverá irresistibles.
La práctica forma parte del universo del looksmaxxing, la corriente de autooptimización difundida en redes sociales que busca maximizar el atractivo físico a través de distintas intervenciones, algunas de ellas extremas. Según informó Fox News, el pheromone-maxxing está asociado principalmente a adolescentes y hombres jóvenes, y se volvió tendencia en Estados Unidos a través de TikTok al menos desde 2024, cuando hilos en el subreddit r/TikTokCringe ya documentaban el fenómeno con reacciones mayoritariamente críticas.
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El pheromone-maxxing promete atracción biológica a través del olor corporal no filtrado
La teoría detrás de esta práctica es sencilla: cuanto más intensa sea la fragancia corporal natural de un hombre, mayor será su poder de atracción sexual. Sus seguidores creen que ducharse o usar desodorante elimina las feromonas que el cuerpo supuestamente libera, y que esas sustancias químicas tienen la capacidad de generar una respuesta biológica en potenciales parejas. El objetivo declarado es potenciar ese “musk natural” al máximo.
Las feromonas son compuestos químicos que funcionan como señales entre miembros de una misma especie. Están ampliamente documentadas en insectos y otros animales, donde regulan desde conductas de apareamiento hasta alertas de peligro. En algunas especies, operan sin olor perceptible, según explicó Scientific American.
El problema con el pheromone-maxxing es que la existencia de feromonas humanas con efectos conductuales claros y reproducibles no está probada científicamente.
La ciencia no ha logrado identificar ni una sola feromona humana confirmada
Una revisión publicada en 2025 en la revista Physiology & Behavior analizó en detalle el androstadienona, un esteroide presente en el sudor masculino que durante décadas fue el principal candidato a feromona humana, y concluyó que su clasificación como tal “sigue siendo inconclusa”. Más de 60 años de investigación no alcanzaron para confirmar el mecanismo.
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Scientific American lo resumió con precisión: “No hay pruebas de una respuesta conductual consistente y fuerte a ninguna señal química producida por humanos”. Los científicos han reunido indicios de posibles efectos, pero no han logrado identificar de forma definitiva una sola feromona humana.
Hay otro obstáculo fisiológico: el órgano vomeronasal, la estructura que los mamíferos usan para detectar feromonas, existe en humanos en una versión comparativamente pequeña y con un desarrollo insuficiente para cumplir esa función, según advirtió Forbes.
El estudio de las “camisetas sudadas” y el MHC: qué encontró la ciencia sobre el olor y la atracción
El antecedente científico más citado en este debate es un experimento de 1995 conocido popularmente como el “estudio de las camisetas sudadas”. En esa investigación, participantes masculinos usaron la misma remera durante dos noches consecutivas y luego mujeres evaluaron el olor de seis prendas.
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Los resultados mostraron que las participantes tendían a valorar mejor el olor de los hombres cuyo complejo mayor de histocompatibilidad (MHC) —un conjunto de genes vinculados al sistema inmunitario que también influye en el olor corporal individual— era genéticamente distinto al suyo, de acuerdo con lo informado por Fox News.
Esa preferencia, sin embargo, se invirtió en las mujeres que tomaban anticonceptivos orales, un hallazgo que complejizó las conclusiones. Las investigaciones posteriores produjeron resultados mixtos: un estudio de 2019 con 883 parejas de los Países Bajos y el norte de Europa sí encontró la tendencia a elegir parejas con perfiles MHC distintos, pero no observó ese patrón entre parejas israelíes, lo que los investigadores atribuyeron parcialmente a tradiciones históricas de matrimonios arreglados.
Un metaanálisis de 2020, en cambio, no encontró pruebas sólidas de que las personas prefieran parejas con MHC diferente ni que su olor les resulte más atractivo, según resumió el mismo medio.
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Ropa sin lavar y consumo de orina: las prácticas más extremas de la tendencia
Más allá de evitar la ducha y el desodorante, algunos seguidores del pheromone-maxxing llevan la práctica más lejos. Usan ropa sin lavar para acumular olor corporal y, en casos documentados por Vice, consumen su propia orina con el argumento de “sudar toxinas” y elevar así el nivel de feromonas.
Beber orina no tiene respaldo científico como estrategia de atracción y puede implicar riesgos reales para la salud: la orina contiene productos de desecho y microorganismos que el organismo ya eliminó, por lo que reintroducirlos puede resultar perjudicial, advirtió Forbes.
Otro punto que la ciencia subraya es que no ducharse no equivale a seleccionar qué sustancias permanecen en el cuerpo. Todo lo acumulado a lo largo del día —suciedad, residuos, bacterias— permanece en la piel sin distinción. No existe un mecanismo que preserve solo las hipotéticas feromonas y descarte el resto.
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El olor influye en la percepción social, pero no de la forma que la tendencia promete
Que la ciencia no haya confirmado feromonas humanas no implica que el olor sea irrelevante en la atracción. Investigaciones sugieren que el olor corporal puede afectar la percepción social y generar respuestas psicológicas, por asociación con experiencias previas y por señales biológicas poco comprendidas. Esto no equivale a una respuesta feromonal: son mecanismos distintos, más subjetivos y contextuales.
No hay pruebas de feromonas humanas que justifiquen la falta de higiene como estrategia de seducción. El olor corporal deja de ser atractivo para la mayoría a partir de cierto umbral, según The Independent. Esta tendencia circula en redes desde al menos 2024 y, según Vice, parte de su difusión en TikTok se debe a que algunos creadores de contenido erótico usaron axilas y sudor para publicar material que los algoritmos no marcaban como explícito.
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