En Miami-Dade, tres hombres acusados por un caso de “hazing” (ritual de iniciación con castigos físicos) que dejó a dos víctimas con heridas graves se declararon no culpables, de acuerdo con registros judiciales citados por Miami Herald.
Entre los imputados figura Marquez Christopher Pinder, agente del Servicio Secreto de Estados Unidos, junto con Jared Lamar James y Elijah Delano Dyous, todos procesados por cargos vinculados a presuntas golpizas con bastones y tablones ocurridas en abril.
De acuerdo con Miami Herald, los tres fueron arrestados a fines de julio por la policía de Sweetwater y enfrentan dos cargos de intento de homicidio involuntario con arma mortal, dos cargos de agresión agravada con arma mortal y un cargo de hazing con arma mortal.
PUBLICIDAD
El medio precisó que las dos personas afectadas permanecen en el anonimato en los expedientes. Una fue identificada como estudiante de Derecho de la Universidad de Miami y la otra, tal y como reportó el diario, trabaja en Miami-Dade Fire Rescue.
Cómo se desarrolló el presunto ritual
La reconstrucción del caso, a partir de las órdenes de arresto citadas por Miami Herald, indica que los denunciantes participaron durante cuatro noches, del 1 al 4 de abril, en reuniones ligadas a la fraternidad Kappa Alpha Psi realizadas en un apartamento y luego en una casa del condado. En ese marco, siempre de acuerdo con la investigación, fueron golpeados con bastones y tablones de madera.
Entre el 1 y el 3 de abril asistieron al departamento de Pinder en Sweetwater. La noche del 4 de abril fueron llevados a una vivienda en un área no incorporada, donde la agresión fue “más intensa”, afirmó una de las víctimas ante los investigadores, según las actas judiciales.
PUBLICIDAD
El expediente suma además a otros cuatro hombres, de entre 26 y 30 años, que estaban en la casa esa noche. No fueron imputados por los golpes, aunque los documentos les atribuyen actos de intimidación.
El cuadro médico de las víctimas
La policía de Sweetwater conoció el caso el 22 de abril, cuando un oficial acudió al Jackson South Medical Center por una denuncia vinculada a un episodio de “hazing”. El primer denunciante había pasado antes por un centro de urgencias a raíz de vómitos, fiebre y “un dolor inmenso en los glúteos”, tal y como surge de los documentos citados por Miami Herald.
Las heridas eran tan severas que debió ser operado para retirar piel dañada y recibir injertos. El expediente añade que, sin “la atención de emergencia necesaria”, el cuadro habría derivado en una insuficiencia renal con riesgo de muerte.
PUBLICIDAD
Sobre el segundo denunciante, Miami Herald informó que los detectives lo visitaron en su casa mientras recibía curaciones. Más tarde, el hombre admitió haber estado presente durante las cuatro noches, aunque negó haber sufrido agresiones.
Aun así, la investigación incorporó sus registros médicos y concluyó que recibió tratamiento extenso entre el 6 y el 24 de abril, incluida una intubación, con lesiones compatibles con las descriptas por la otra persona.
Qué dijeron las defensas y la fiscalía
Uno de los abogados de Marquez Christopher Pinder, Justin Beckham, dijo a Miami Herald que su cliente fue “acusado de forma desproporcionada”, aunque no desarrolló ese planteo.
PUBLICIDAD
Los defensores de Jared Lamar James y Elijah Delano Dyous no respondieron de inmediato a las consultas del medio estadounidense.
La fraternidad Kappa Alpha Psi, con 115 años de historia y parte del grupo conocido como Divine Nine, había señalado antes que los tres imputados no eran miembros activos ni estaban al día en la institución.
Pese a eso, una de las víctimas declaró ante los detectives que Pinder encabezaba el grupo de aspirantes, que James actuaba como segundo responsable y que Dyous había asignado a ambos a ese papel, según las órdenes de arresto.
PUBLICIDAD
Al anunciar las detenciones, la fiscal estatal de Miami-Dade, Katherine Fernandez Rundle, recordó que estas prácticas ya causaron muertes y lesiones graves en Florida desde 2001.
En declaraciones recogidas por Miami Herald, sostuvo que algunos las presentan como una tradición de pertenencia y hermandad, pero remarcó que en ese estado ese ritual de agresiones representa un “abuso y es un delito”. También advirtió que, con demasiada frecuencia, sus víctimas terminan “en tumbas o en camas de hospital”.