Biden aseguró que trabaja en un acuerdo para liberar a los rehenes en Gaza de al menos seis semanas

Los elementos clave del plan están sobre la mesa, pero “aún quedan lagunas”, dijo el presidente, que aclaró que “Estados Unidos hará todo lo posible para que suceda”

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Biden junto al rey de Jordania, Abdalá II (REUTERS/Kevin Lamarque)

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, aseguró este lunes que está trabajando en un acuerdo en la Franja de Gaza para un intercambio de rehenes que conllevará un periodo de “bien común inmediato” para los palestinos.

“Estados Unidos está trabajando en un acuerdo de rehenes entre Israel y Hamas, que traería un período inmediato y sostenido de bien común a Gaza durante al menos seis semanas”, dijo Biden en una declaración a periodistas en la Casa Blanca junto al rey de Jordania, Abdalá II, con el que se reunió justo antes.

Esas seis semanas, según Biden, tendrían que servir para “construir algo más duradero”.

El presidente estadounidense explicó que a lo largo del último mes ha mantenido contactos para “impulsar” el acuerdo tanto con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, como con líderes de Egipto y Qatar.

“Los elementos clave del acuerdo está sobre la mesa, aún quedan lagunas”, dijo Biden, que añadió que “Estados Unidos hará todo lo posible para que suceda”.

Asimismo, el presidente estadounidense se refirió de nuevo a la operación militar que Israel planea en el enclave palestino de Rafah, de la que dijo que “no debería llevarse a cabo sin un plan creíble para garantizar la seguridad de más de un millón de personas refugiadas”.

Biden reconoció que desde que estalló la guerra hacer cuatro meses el pueblo palestino “ha sufrido un dolor y pérdidas inimaginables”.

Demasiados de los más de 27.000 palestinos muertos en este conflicto eran civiles y niños inocentes. Incluidos miles de niños”, afirmó Biden, que añadió: “Es desgarrador”.

La de este lunes fue la primera visita del rey de Jordania a la Casa Blanca desde el inicio de la ofensiva israelí en Gaza el 7 de octubre y también desde el ataque del 28 de enero en el que murieron tres soldados estadounidenses en territorio jordano.

La de este lunes fue la primera visita del rey de Jordania a la Casa Blanca desde el inicio de la ofensiva israelí en Gaza (REUTERS/Kevin Lamarque)

La Casa Blanca había dicho que el objetivo de la reunión era hablar “sobre la situación actual en Gaza y los esfuerzos para lograr un fin duradero a la crisis”.

El rey jordano por su parte buscaba promover el apoyo internacional para un alto el fuego inmediato en Gaza y un horizonte político que conduzca a una solución integral para poner fin al conflicto.

Desde el estallido de la guerra el pasado 7 de octubre más de 28.300 palestinos han muerto en ataques israelíes, según datos del Ministerio de Sanidad de la Franja de Gaza.

Un alto funcionario de la administración estadounidense dijo el domingo que después de semanas de diplomacia itinerante y conversaciones telefónicas, básicamente existía un marco para llegar a un acuerdo. El funcionario dijo que la presión militar israelí sobre Hamas en Khan Younis durante las últimas semanas ha ayudado a que el grupo militante esté más cerca de aceptar un acuerdo.

El rey jordano dijo que el liderazgo de Biden era “clave para abordar este conflicto”, al plantear la difícil situación de las decenas de miles de civiles muertos y heridos en los combates.

Jordania y otros estados árabes han sido muy críticos con las acciones de Israel y han evitado el apoyo público a la planificación a largo plazo sobre lo que sucederá a continuación, argumentando que los combates deben terminar antes de que puedan comenzar tales discusiones. Han estado exigiendo un alto el fuego desde mediados de octubre cuando las bajas civiles comenzaron a dispararse.

La postura de Biden marca una ruptura sutil pero notable para el presidente, quien ha seguido oponiéndose a un alto el fuego permanente. Su administración ha insistido en que Hamas no retenga el control político o militar sobre Gaza después de la guerra, un objetivo clave de la operación israelí para evitar que se repita el ataque del 7 de octubre que mató a más de 1.200 israelíes y tomó como rehenes a unos 250.

(Con información de EFE y AP)