
“Soria, ni te la imaginas” es el lema que recoge una de las provincias más especiales de nuestro país. Así, esta región acoge un rico patrimonio histórico y cultural que se refleja en sus bellos pueblos, a veces olvidados, y que conforman un destino rural que es digno de visitar. Sin embargo, año tras año sus bellos parajes reciben cada vez más turistas que buscan la tranquilidad y la relajación de una región en la que naturaleza es la principal protagonista.
De todos sus rincones, uno de los más singulares es el pequeño pueblo de Somaén. Esta villa, situada a mitad de camino entre Madrid y Zaragoza, pertenece al término municipal de Arcos de Jalón y durante la década de los 70 estuvo a punto de ser abandonada. Sin embargo, la generosidad y el buen hacer de un hombre ha convertido esta villa en un destino rural muy atractivo en Soria.
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Un castillo reconvertido en posada
El pueblo, de apenas un puñado de casas, estuvo al borde del olvido y el abandono durante la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, la supervivencia de Somaén se la deben, en gran parte, al arquitecto madrileño Manuel de la Torre Álvarez. Este personaje compró, allá por los años 70, el castillo de la villa. Este es uno de los monumentos más representativos de la villa y en esos momentos se encontraba algo descuidado, por lo que decidió rehabilitarlo y transfórmalo en una posada.
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El castillo, en su origen, fue construido por el primer conde de Medinaceli y solo una de sus dos torres pentagonales permanece en pie, siendo esta la que ahora es la Posada Santa Quiteria. Pero esto no fue todo, pues más allá de la fortaleza, también convirtió algunas de las casas situadas en el barrio Alto en apartamentos de lujo con jardines colgantes e impresionantes vistas.
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Así, a lo largo de la empinada calle que conecta el castillo con este barrio se pueden contemplar las casonas, las cuales guardan el carácter tradicional y auténtico que caracteriza a la región. Igualmente, bajando hacia la calle Mayor se ubica el barrio Bajo, donde se contempla la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Visitación.
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A pesar de no ser muy grande, destaca su interior gracias a sus bellos y admirables artesonados distribuidos por su nave central. Igualmente, la ermita de la Soledad es otro de los monumentos que atesora la villa. Esta marca el final del casco medieval de Somaén y en sus muros se puede leer una inscripción que indica ‘Prohibido afilar’, pues antiguamente, los vecinos afilaban sus herramientas en las piedras de la construcción.
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Cómo llegar
Desde Zaragoza, el viaje hasta esta pequeña villa es de alrededor de 1 hora y 25 minutos por la vía A-2. Por su parte, desde Madrid el trayecto tiene una duración estimada de dos horas por la misma carretera.
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