El pueblo de Albacete, conocido como la ‘Suiza manchega’ que alberga una de las cuevas con mayor arte rupestre de España

La localidad se caracteriza por su marcado paisaje montañoso que recuerda en cierta medida a este país europeo

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La localidad se caracteriza por su marcado paisaje montañoso que recuerda en cierta medida a este país europeo

En el corazón de la Sierra del Segura y bañado por el impresionante río Mundo, se ubica uno de los pueblos más impresionantes no solo de Albacete, sino de toda España. Se trata de una localidad que lo tiene prácticamente todo, pues cuenta con un rico patrimonio histórico y cultural, a la vez que su situación geográfica lo convierte en un destino rural impresionante.

Así, se incrusta entre montañas, otorgando un paisaje que le ha valido para recibir el sobrenombre de la ‘Suiza manchega’. Siempre salvando las distancias con este paraíso europeo, Aýna emerge como uno de los rincones más especiales que se pueden encontrar en la región. Un paseo por sus calles muestra una rica cultura y tradición que se ha sabido mantener hasta nuestros días.

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Un origen prehistórico

Aýna, en Albacete (Shutterstock).
Aýna, en Albacete (Shutterstock).

Los orígenes de la ocupación humana en estos territorios se remontan al Paleolítico Superior, hace aproximadamente 15,000 años antes de Cristo, evidenciado por las pinturas rupestres presentes en la Cueva del Niño. Estas constituyen las primeras expresiones artísticas conocidas en la provincia de Albacete. Con la llegada de los árabes a la Península Ibérica en el año 711, se fortaleció la colonización de estas áreas. Es de esta época de donde proviene el nombre de Aýna, que significa “ojos bellos” o “fuentes escondidas” en lengua árabe.

Este periodo también marcó el inicio del desarrollo de un avanzado sistema de regadío en la vega, testimoniando la rica herencia cultural y técnica aportada. Igualmente, su historia también está marcada por la presencia de distintas culturas que han dejado su huella en el patrimonio arquitectónico y cultural del pueblo. De este modo, la localidad atesora un rico conjunto monumental en el que destacan construcciones de gran valor como es la iglesia de Santa María de lo Alto, un templo bastante nuevo, pues fue construido en el año 1953 sobre los restos del castillo de la Yedra.

Presenta una planta de cruz latina y en toda su arquitectura destaca la torre, fabricada en piedra de sillería en el siglo XV, a su vez, “el altar mayor está decorado por pinturas al óleo realizadas por Cruz J. Calderón en el año 1963, representan la anunciación, la natividad, la coronación de Ntra. Sra. y la Santísima Trinidad, rodeado de ángeles”, explican desde la web de turismo de Aýna. Igualmente, en su interior se puede encontrar la imagen del niño Jesús Resucitado (“niño de la pata coja”).

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Un paseo por Aýna

Aýna, en Albacete (Shutterstock).
Aýna, en Albacete (Shutterstock).

Las calles de Aýna muestran un rico patrimonio que se traduce en monumentos como la ya mencionada iglesia o la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios. Esta es la otra gran construcción que preside la localidad, pues su origen se remonta a la época judía, cuando pudo ser utilizada como sinagoga. Fue hasta el año 1953 la iglesia parroquial de la villa y a pesar de su apariencia común, como si fuese una casa, la puerta de entrada se caracteriza por su marcado arco de medio punto. Igualmente, a día de hoy es el actual Centro de Interpretación de “Amanece, que no es poco”.

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Y es que gracias a su bello paisaje fue uno de los escenarios elegidos por José Luis Cuerda para su exitosa película. Por su parte, otra de las construcciones imperdibles es la ermita de Santo Cristo de las Cabrillas, la cual data del siglo XVIII, así como los restos del castillo de la Yedra, del siglo XII. Aunque sí hay algo obligatorio que hacer en la localidad, eso es acercarse y disfrutar de la impresionante Cueva del Niño. Esta cavidad es la cuna del arte rupestre en Albacete y se ubica a la orilla del Río Mundo, entre los Picos Halcón y Albarda.

Cómo llegar

Desde Albacete, el viaje es de alrededor de 1 hora por la carretera CM-3203. Por su parte, Desde Murcia el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora y 30 minutos por la vía A-30.