Gareth Bale, exfutbolista del Real Madrid: “Supongo que muchos deportistas viven una vida de lujo. Intento no hacerlo”

De superar lesiones de juventud y llevar a Gales a lo más alto, a gestionar un imperio inversor lejos de los focos que nunca buscó

Gareth Bale, exfutbolista del Real Madrid. (Matthew Childs/Reuters)
Gareth Bale, exfutbolista del Real Madrid. (Matthew Childs/Reuters)
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Gareth Bale sabía que algún día tendría que dejar el fútbol. Lo que no quería era que ese momento supusiera empezar de cero. Mientras otros pensaban en el siguiente partido, él ya tenía en mente qué haría cuando se retirara. “Lees artículos sobre cuando la gente deja el deporte profesional y se arruina. No saben administrar su dinero, no saben cómo hacer todas estas cosas”, reflexionó en una entrevista con Front Office Sports.

Esa preocupación marcó su forma de gestionar el patrimonio: “Desde el principio, siempre intenté diversificar. Siempre tuve esa idea fundamental en la que intentaría invertir mi dinero en diferentes cosas”. Bale colgó las botas en enero de 2023, a los 33 años, tras jugar el Mundial de Qatar 2022 con Gales. “Sentí que no me quedaba nada más por lograr”, reconoció en GQ Magazine.

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No se quedó de brazos cruzados. Ha puesto en marcha dos bares temáticos de golf en Gales y un gimnasio boutique en Londres, y ha intentado comprar un club de fútbol: el Cardiff City, el de su ciudad natal. Tampoco se dejó llevar por el lujo. “Supongo que muchos deportistas viven una vida de lujo. Intento no hacerlo. Siempre he tenido en mente cómo sería la vida después del fútbol”, señaló.

Bale y Marcelo. (REUTERS/Rula Rouhana)
Bale y Marcelo. (REUTERS/Rula Rouhana)

Real Madrid: “Fui un poco ingenuo”

Bale llegó al Real Madrid en 2013 desde el Tottenham Hotspur, por un traspaso de 101 millones de euros y un salario de 17 millones netos por temporada. Fue uno de los mejor pagados de la plantilla y compartió vestuario con las grandes estrellas del club. En 2022 fichó por el Los Ángeles FC, el mismo año en que puso fin a su carrera.

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Su objetivo, sin embargo, era mucho más sencillo. “Yo fui a jugar al fútbol”, recordó, y reivindica su paso: “Lo que logré como jugador galés en el extranjero fue realmente increíble”. Pero la vida en Madrid tenía otra cara. “Fui un poco ingenuo, esa es probablemente la palabra correcta, al ir a Madrid y no saber lo duro que era”, admitió.

La exigencia deportiva venía acompañada de una exposición constante. Los aficionados querían saber de su personalidad, no solo de lo que hacía con el balón. “Yo solo quería jugar e irme a casa, no quería estar dando entrevistas todo el tiempo. A veces tenía que hacerlo, pero nunca quise el circo que rodea”, explicó en The Overlap.

Sobre su relación con Cristiano Ronaldo, rodeada de especulaciones sobre posibles desencuentros, quiso zanjar el asunto: “Nunca hemos tenido ningún problema, nunca hemos discutido, nunca nos hemos peleado, nunca ha pasado nada”.

La BBC. (REUTERS/Susana Vera)
La BBC. (REUTERS/Susana Vera)

El golf, su refugio

En el pódcast 90 Minute Sprint, Bale explicó que el golf no es una afición de retirado. Lo ha practicado durante toda su carrera como forma de desconectar. “Era un lugar al que podía ir y alejarme de las presiones del fútbol, descomprimirme, ya fuera con amigos o solo golpeando pelotas”, contó.

Ahora también le da la competitividad que el fútbol ya no le ofrece. Ha jugado pro-ams, ha pisado Augusta National y ha compartido ronda con Rory McIlroy más de una vez.

Bale jugando al golf. (REUTERS/Matthew Childs)
Bale jugando al golf. (REUTERS/Matthew Childs)

El chico de Cardiff que tuvo que demostrarlo

Cuando le preguntan por su lugar entre los grandes del fútbol británico, junto a George Best o Bobby Charlton, prefiere no opinar: “Siempre creo que son otros quienes deben opinar sobre eso, nunca uno mismo”. Y desde el retiro se permite mirar atrás con más calma: “Si alguien me hubiera dicho antes de ser profesional lo que iba a lograr, probablemente no lo habría creído”.

Su camino tampoco estuvo escrito. De joven sufrió problemas de espalda que le hicieron perder velocidad y tuvo que jugarse una beca en partidos decisivos. “No me lo regalaron. Siempre sentí que tenía que seguir demostrándome”, recordó.

Con Gales vivió otro de sus grandes capítulos. La selección pasó del puesto 119 del ránking mundial al séptimo, se clasificó para la Eurocopa 2016, la primera de su historia, y después llegó a un Mundial. “Inspirar a una nueva generación fue increíblemente gratificante”, señaló. Hoy sigue de cerca al equipo actual con la esperanza de verlo en el próximo Mundial.

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