Paula Badosa, una carrera en la encrucijada: “Ahora no soy la persona que me gustaría ser. Cada semana hay una decepción”

La española pelea con una lesión crónica en la espalda que le ha impedido enlazar más de cinco partidos seguidos y expulsado del top 100 del ranking. “He llorado mucho”

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Paula Badosa tras caer contra Jessica Bouzas Maneiro en Madrid (REUTERS/Susana Vera).
Paula Badosa tras caer contra Jessica Bouzas Maneiro en Madrid (REUTERS/Susana Vera).

El 25 de abril de 2022, Paula Badosa se convertía en número dos de la WTA. Alcanzaba así el culmen de su carrera deportiva, que prometía grandes cosas de un tiempo a esa parte: primer título señalado en el circuito femenino en Belgrado, cuartos de final de Roland Garros 2021 y de los Juegos Olímpicos de Tokio, victoria en Indian Wells 2021 y Sídney 2022… Sin embargo, todo se torció a partir de ese punto álgido, sin que la tenista española haya sabido descifrar aún, a día de hoy, el motivo.

Lo único que está claro es que, las lesiones y los problemas físicos, que ya se alargan casi dos años, han superado a la jugadora catalana que ha caído en primera ronda del Mutua Madrid Open ante Jéssica Bouzas. “Ha sido un partido complicado, ella ha jugado muy bien y yo, obviamente, no. Estoy decepcionada, tenía muchas ganas de venir aquí. Vengo de lo que vengo y quizás si esperaba más, pero tampoco puedo pedir mucho más. Hoy me ha afectado mi nivel de tenis. Físicamente es lo que hay, pero mi nivel de tenis ha sido muy bajo. Siempre miro la parte positiva y no me queda otra que seguir entrenando y pensar en los siguientes torneos”, asegura.

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Paula Badosa tras caer contra Jéssica Bouzas Maneiro en Madrid (REUTERS/Susana Vera).
Paula Badosa tras caer contra Jéssica Bouzas Maneiro en Madrid (REUTERS/Susana Vera).

La lucha interna de Badosa

El tono de Badosa expresa impotencia, quiere pero no puede. Y ella es consciente de que actualmente no está para mayores mimbres. No lo está desde que hace un año sufriera una fractura en la cuarta vértebra debido al estrés. Desde entonces, los resultados se han ido sucediendo y dibujando una curva descendente que le ha echado del top 100. En 2023 únicamente pudo disputar 27 partidos. Y a cada intento de regreso, se daba de bruces con la realidad. “Creo que siempre he tenido unas expectativas muy altas desde muy joven se me ha visto un gran potencial. He vivido emociones muy grandes en este deporte, he vivido estar en lo más arriba y ahora verme, no quiero decir en lo más abajo, pero por lo que espero de mí, sí”, zanja.

Pudo competir a comienzos de año en Australia, pero después no pudo hacerlo en Indian Wells y ha llegado entre algodones a Madrid. Sin olvidar lo sucedido en Dubai, cuando rompió a llorar en su banquillo tras retirarse del torneo el día que debutaba. En los últimos puntos del primer set -que perdió ante la número 181 del ranking mundial-, Badosa se echó la mano a la cadera izquierda, dejando entrever que algo no iba bien. Rompió a llorar mientras fue atendida por el fisio y, tras hablar con el médico, abandonó definitivamente. Su mirada, perdida en el horizonte, se inundó de lágrimas al recordar viejos fantasmas.

Paula Badosa durante un partido en Miami (Geoff Burke-USA TODAY Sports).
Paula Badosa durante un partido en Miami (Geoff Burke-USA TODAY Sports).

Fue el último capítulo de un sinfín de problemas físicos que han mermado su nivel. Actualmente, en el puesto 101 del mundo, encadena 33 retiradas a lo largo de su carrera y lleva sin encadenar cinco partidos seguidos jugando desde la tierra batida de Roma, en mayo de 2023. Para encontrar su último título, hay que remontarse al principio de la temporada 2022 con su victoria en Sydney. “He llorado mucho, pero al mismo tiempo tengo esa personalidad y me digo que tengo que seguir peleando para salir adelante. Hay días en los que no me despierto demasiado bien, pero pienso que esto vale la pena. Si hago esto es porque amo este deporte”, detalla.

Esta temporada ha disputado únicamente 14 partidos, distribuidos en ocho torneos: seis triunfos y ocho derrotas. La tercera ronda firmada en Melbourne es su límite. Ella misma ha desvelado el tratamiento al que se agarra. “Probamos estas inyecciones de cortisona y me dijeron que estas eran las únicas opciones que podían darme. Me dijeron ‘tal vez tendrás que seguir haciendo eso si quieres jugar unos años más’. Todavía tengo 26 años, así que para mí eso fue muy duro y tener que manejar lo especialmente difícil que es jugar menos y jugar menos torneos y todo esto”. Paula lo intenta, persigue ir afinando y a ratos, pocos, parece tocar los acordes adecuados. Aunque todavía no lo suficiente como para ganar un partido. Seguirá insistiendo.