La Unión Europea nunca ha tenido a un nacional del continente al frente de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) durante más de medio siglo, a pesar de ser uno de sus principales contribuyentes, según recordaron responsables comunitarios en la última reunión de ministros de Agricultura. Actualmente, varios dirigentes europeos manifiestan el propósito de cambiar esta situación y coinciden en la necesidad de respaldar una candidatura conjunta, iniciativa que acaba de respaldar España al nominar al ministro Luis Planas para encabezar la FAO. Según reportó el medio oficial, el Gobierno busca asegurar una representación europea en la dirección de esta agencia de las Naciones Unidas, puesto cuya renovación está prevista para el verano de 2027.
De acuerdo con la información publicada por la agencia, el anuncio lo hizo el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, en Bruselas. Albares señaló que se trata de un trámite prolongado, ya que la decisión se tomará dentro de más de tres años, y subrayó el carácter internacional de la propuesta: “Es una candidatura española, pero que tiene vocación europea y que es también reflejo de la creencia que tiene España en el multilateralismo y en las Naciones Unidas, en momentos en los que la seguridad alimentaria es algo absolutamente fundamental”. Así, la presentación de Planas como candidato ocurre poco después de la reunión en la capital belga donde los ministros del ramo acordaron impulsar un nombre consensuado del continente para el siguiente relevo.
Actualmente, la FAO está dirigida por Qu Dongyu, exministro chino que ya suma dos mandatos consecutivos en el cargo. El relevo se producirá en 2027, tras la última reelección de Qu. Según informó la fuente oficial, la candidatura española busca fortalecer la posición estratégica de la UE ante la agencia, en línea con el debate que mantuvieron recientemente los ministros de Agricultura de los veintisiete países miembros. Durante ese encuentro, según publicó el medio, Maria Panayiotou, titular de Agricultura de Chipre y presidenta de turno del Consejo de la UE, recordó que, a pesar de la contribución financiera y política de la Unión y sus Estados miembro, ningún europeo ha dirigido el organismo alimentario en más de cinco décadas.
El Gobierno de España ya había intentado obtener la dirección de la FAO en 2011, presentando en aquel entonces al exministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos como aspirante, aunque sin éxito, según indicaron las informaciones consultadas. La nueva propuesta de Planas cuenta con el respaldo explícito de los responsables europeos de Agricultura, quienes en la última cita sectorial manifestaron la importancia de reforzar los lazos estratégicos entre Europa y la FAO. Las declaraciones recogidas por [el medio] muestran que ese respaldo responde tanto al interés de tener mayor influencia en las políticas mundiales de seguridad alimentaria como al deseo de reflejar el compromiso del bloque con el sistema de Naciones Unidas.
España, al nominar a su actual ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, busca también consolidar su papel en los debates internacionales sobre seguridad alimentaria. Albares destacó la relevancia de impulsar una presencia europea en la dirección de organismos multilaterales, sobre todo considerando el contexto global en el que la alimentación y la agricultura son temas centrales para la estabilidad y el desarrollo. Tal como detalló el medio, esta aspiración se presenta en un momento en que los países del bloque europeo debaten sobre la conveniencia de adoptar soluciones coordinadas que recojan los intereses comunes en el seno de las instituciones internacionales.
La candidatura a la dirección de la FAO se resolverá, según recordaron los responsables gubernamentales españoles, a lo largo de un proceso que se prolongará hasta 2027. Durante este periodo, España y sus aliados intentarán sumar el mayor apoyo posible de otros Estados miembros y de socios internacionales dentro del marco de Naciones Unidas, con el objetivo de fortalecer la posición de la propuesta europea para encarar el cambio en la jefatura de la FAO tras más de 50 años de ausencia continental en el liderazgo de esta entidad.