Iván Ferreiro: "Me aterrorizaría dejar de hacer canciones que emocionan"

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Raúl Salgado

Ferrol, 13 abr (EFE).- No hay asientos libres en el Auditorio de Ferrol para su concierto de este sábado, pero Iván Ferreiro (Nigrán, Pontevedra, 1970) está "bastante mal acostumbrado", habituado a colgar el cartel que advierte del lleno en sus recitales, algo que dice "con alegría" y que le lleva a cruzar los dedos porque es "una suerte".

"Cuando pones síndrome del impostor, sale mi foto", bromea el músico gallego, poco antes de ese evento en una entrevista con EFE, en la que reconoce que cada año está "aterrorizado por si no viene, llevo esperando a que me echen de esto desde que empecé -dice-".

Enamorado de las citas en pequeños recintos, admite que congregar a 8.000 personas, "que ya son muchísimas", en el WiZink Center madrileño "fue muy bonito", aunque se apresura a recalcar que no ocupa el complejo al "completo, como Leiva o Dani Martín".

Rebasar cifras al alcance de pocos "es muy emocionante", expresa Ferreiro, y dijo a su equipo que era "un error", pero una vez confirmada la realidad deja clara sus preferencias: "Me gustan las salas y los teatros, se desarrolla de una manera más íntima; quizá lo que menos me gusta son los festivales".

En plena gira de presentación de su "Trinchera Pop", el cantante sostiene que ese tipo de evento, aunque haya "un montón", puede tener su encanto, "pero lo malo es que no desarrollas el concierto como te gustaría" por las limitaciones de tiempo o la "atención completamente distinta" de un público sumergido en una marea humana.

"Prefiero a 300 personas que vienen a verme a mí que a 300 diluidas entre 5.000", indica el artista, que con su nuevo álbum aspira a seguir dando "un salto hacia algún lugar" tras "muchos años haciendo discos", ya desde sus inicios bajo la premisa de "tener la máxima calidad e ir madurando" con respecto al anterior.

Iván Ferreiro fija una meta, dar "una vuelta más para que las emociones se muevan en otras direcciones"; sin olvidar que las canciones "siempre están vigentes, pero no soy muy dado a la nostalgia; no hago aniversarios, no miro para atrás -subraya-".

El nigranés no quiere basar su carrera en lo que ha hecho antes, por más que salga a relucir la etapa dorada del grupo de culto que él mismo lideró hasta principios de este siglo: "Hay gente que se acuerda de Piratas, una época maravillosa, pero me va mucho mejor que con Piratas, han ido funcionando cada vez mejor mis discos".

No se esconde al desvelar que su canción favorita está dentro de su último disco; es "En el alambre" y de ella apunta que está "muy orgulloso" y que aúna "pop, madurez y sofistificación".

"Lo que más me aterroriza sería dejar de hacer canciones que emocionan", dice Ferreiro, que aplaude la evolución de la industria para favorecer las colaboraciones entre músicos, aunque no la limita al propio sector, sino que también cree que el público "ha madurado", como intérpretes, bandas y ejecutivos.

A él siempre le ha parecido "una cosa muy natural", pero recuerda que en "los 90, si tocabas en un grupo de rock, igual no te llevabas bien con uno de flamenco; se denostaban ciertas músicas, me hice amigo de los Pereza -apunta- y había gente que me decía que cómo era amigo de esos".

Si en los 80 "iba por tribus" y el pop "parecía horrible" a los seguidores del heavy, por aportar un ejemplo, el gallego opina que ahora "la gente es mucho más abierta escuchando", con factores adicionales, como que ya "no haya una hegemonía de la radio o los que opinan; de Los 40 o Radio 3, de Prince o Michael Jackson, un delirio".

A Iván Ferreiro, "de pequeño", le gustaba "toda la música y no hacía distinción", aunque apostilla que también jugó al fútbol porque si no, no podía jugar en el recreo, pero en 2024, a su juicio, "hay menos tontería".

Su trinchera es pop, pero también de principios, los que indican que el "arte y la música para protestar y decir todo lo que está mal, otra cosa es que vote unas cosas u otras", para reseñar a renglón seguido que cuando en redes sociales "me meto en política es para criticar a alguien, no para decir bravo".

"Hago música para estar en contra de la autoridad y romper las barreras, el arte está para reflejar el mundo y hablar de las cuestiones que no nos gustan; si el mundo fuera maravilloso, mucha gente no se refugiaría en la música", concluye sobre la manifestación cultural en la que él mismo ocupa posición de privilegio. EFE

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