El profesor de danza acusado de abusos reconoce una relación consentida y niega las otras

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Barcelona, 12 abr (EFE).- El profesor de danza de Malgrat de Mar (Barcelona) acusado de agredir sexualmente a tres alumnas ha negado los abusos y solo ha admitido una relación sentimental con una de las víctimas.

En la segunda sesión del juicio, celebrado este viernes en la Audiencia de Barcelona, el acusado, que en el momento de los hechos tenía 39 años, ha insistido en que no mantuvo relaciones sexuales de ningún tipo con ninguna de las tres denunciantes, menores de 16 años cuando sucedieron los presuntos abusos, y que únicamente mantuvo una relación sentimental, no sexual, con una de ellas.

En su declaración ante la juez, el procesado ha catalogado la relación como un "amor de adolescentes", "puro y sincero", en la que ambos se sentían cómodos y en la que nunca tuvieron sexo, mientras que la acusación particular ha insistido en que hubo hasta cinco encuentros sexuales, tres de ellos con penetración, dos en el coche del presunto agresor y una en el domicilio.

La Fiscalía pide para él 18 años de prisión por tres delitos de agresión sexual a menor de 16 años entre 2020 y 2022, 12 de ellos por el delito de agresión sexual continuada a la víctima con la que el acusado afirma haber tenido una relación sentimental, y tres años por cada uno de los dos restantes.

Además, el ministerio público solicita para el acusado, que actualmente está en prisión provisional, diez años de libertad vigilada posteriores al cumplimiento de la pena, así como el pago de indemnizaciones a las tres jóvenes que suman un total de 80.000 euros.

Por su parte, la acusación particular ha pedido que se declare responsable civil subsidiario a la escuela de danza en la que trabajaba el presunto agresor, cuya directora no le apartó de su puesto pese a las advertencias de los familiares de las menores.

Según la versión del ministerio público, el hombre inició una relación de amistad con las niñas en 2019, aprovechando la confianza que le tenían como profesor de baile, y posteriormente empezó a acosarlas a través de WhatsApp con mensajes con contenido sexual.

El fiscal ha relatado que el procesado aprovechaba su puesto de trabajo para castigar a las niñas cuando no le hacían caso, las ignoraba, les retiraba de la clase e incluso llegó a expulsar a una de ella de la escuela.

En cuanto a los abusos sexuales, el escrito de la Fiscalía sostiene que el hombre recogía a las niñas en su vehículo particular sin decirles a dónde se dirigían y aprovechaba para llevarlas a lugares escondidos para estar solos.

El acusado y los testigos de la defensa han explicado que era habitual que quedase con los alumnos después de las clases para hablar o ir a cenar.

En esta sesión del juicio también han declarado diversos amigos del presunto agresor y exalumnas de la escuela de danza en la que trabajaba, que han testificado que nunca vieron comportamientos inapropiados del acusado.

Los testigos de una edad similar al presunto agresor han admitido que el acusado tenía una actitud "adolescente", que muchas veces le habían animado a seguir estudiando y formándose, pero que daba la sensación de que "se había quedado anclado en el pasado".

En este sentido, la defensa ha aportado un informe psicológico que determina que el acusado tiene un trastorno del espectro autista con una discapacidad intelectual asociada, que hace que presente hipersensibilidad, baja tolerancia a la frustración, impulsividad e inmadurez.

La psicóloga forense ha explicado que determinó que el presunto agresor tiene un coeficiente intelectual de 80, muy por debajo de la media, y que correspondería a la de los adolescentes de entre 14 y 17 años.

De esta manera, la defensa ha querido probar que su relación continuada con menores de edad era habitual, en parte, porque, en palabras de la psicóloga, "es el único sitio en el que se sentía cómodo".

La experta ha ratificado que esta discapacidad dificulta la funcionalidad diaria al acusado y la comprensión de ciertas situaciones, tales como las relaciones sexuales y las consecuencias legales que pueden tener con una menor.

Durante la mañana, también han testificado las psicólogas que han tratado a la tercera víctima, la que sufrió las agresiones por las que la Fiscalía pide 12 años de prisión, que han confirmado que la joven tiene un "trauma complejo acumulativo", con falta de conexión emocional, disociación y despersonalización.

Además, ambas profesionales han destacado el sentimiento de culpa de la víctima, tanto por haber mantenido las relaciones en secreto, como por posteriormente haberlo explicado, con las consecuencias que puede tener para el presunto agresor.

Según la psicóloga que está tratando a la víctima actualmente, la joven no tiene previsión de alta, pero las secuelas no son definitivas.

Aunque el acusado ha reconocido que él era consciente de que la relación con la menor "no estaba aceptada", ha insistido en que era consentida y querida por los dos, incluso ha llegado a decir que estaban enamorados. EFE

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