El librero de Ciudad Real acusado de matar a un hombre que entró en su casa lo niega

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Ciudad Real, 8 abr (EFE).- El librero octogenario acusado de matar a un hombre que se coló en su vivienda en Ciudad Real ha negado este lunes que fuera él quien disparó contra esta persona y ha asegurado que alguien puso el cadáver en el lugar en el que lo encontró la policía.

En su declaración en el juicio que se sigue en su contra en la Audiencia Provincial de Ciudad Real, el acusado ha asegurado este lunes que todo lo sucedido forma parte de una trama para echarle de su casa, localizada en junto al parque forestal de La Atalaya de Ciudad Real, y que está "orquestada desde hace 40 años".

En su relato ante el tribunal del jurado ha recordado que la noche del suceso se despertó, pero no por haber oído ruidos, y tras salir de la vivienda, que tenía las puertas y ventanas tapiadas por el temor que tenía a que le pudiera suceder algo tras cuarenta años sufriendo robos, vio el cuadro de riego totalmente destrozado, por lo que entró en pánico.

"Pensé que venían a por mí", ha asegurado.

Tras esto, ha relatado que entró a su habitación para coger una escopeta cargada con la que dormía cada noche con el fin de defenderse, pero que decidió no llamar a la policía.

"El asunto, como yo lo vi, era de urgencia, era mi vida, y por eso no decidí avisar a la policía. Cuando en plena noche ves destrozos en tu casa, no sabes lo que está pasando, hay gente, y piensas que lo que pueden destruir también es tu vida", ha afirmado.

El octogenario ha reconocido que decidió salir con la escopeta y sin luz para evitar que cualquier otra persona pudiera atacarle.

A continuación, ha afirmado que cerca del almacén de las herramientas vio un bulto en forma troncocónica, del que salía un motosierra apuntando a su persona, a una distancia entre 10 o 12 metros, pero que no pensó que podría ser una persona.

Entonces, disparó hasta en tres ocasiones sin que el bulto se moviera. Finalmente, llamó a la Guardia Civil y posteriormente a la Policía Nacional.

El librero ha negado recordar que en una primera declaración dijera que vio a una persona agazapada, y tampoco ha recordado haber dicho en anteriores declaraciones haberle dado dos cañonazos a una persona.

A preguntas del abogado de la acusación particular ha reconocido que la situación que vivía en su casa era una situación "de guerra" por los continuos robos que sufría, pero ha negado haber sido el autor de los dos disparos que le causaron la muerte a la víctima.

"Yo esa barbaridad no la hago, yo no tengo sangre fría para eso, yo no soy un matarife", le ha dicho al abogado de la acusación.

Según su versión, él no disparó contra ninguna persona, y si apareció el cadáver en su casa fue debido al "montaje" que realizaron varias personas que habían entrado en ella, pero que al comprobar que se había despertado, huyeron del lugar.

Este octogenario, acusado de un presunto delito de homicidio, se enfrenta a una petición de doce años de cárcel por parte de la Fiscalía. EFE

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