Una expedición oceánica internacional recuperará sedimentos marinos del Mioceno

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Granada, 5 dic (EFE).- Una treintena de científicos de 11 países, algunos del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra del CSIC, navegarán durante dos meses para investigar el intercambio de masas de agua entre el Mediterráneo y el Atlántico durante el Mioceno, periodo que comenzó hace 23 millones de años y terminó hace unos cinco millones.

Lo harán, desde el próximo 11 de diciembre, a bordo del buque de investigación 'Joides Resolution' en la denominada expedición 401 del programa internacional para el descubrimiento de océanos como parte del proyecto 'Immage', cuyo objetivo principal es recuperar registros de sedimentos marinos con una edad de entre 8 y 5,3 Ma (Mioceno terminal) a ambos lados del Estrecho de Gibraltar, en el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo.

La expedición concluirá el 9 de febrero en Nápoles tras 61 días de trabajo en el mar, informa el CSIC.

Tres españoles formarán parte del equipo de investigación de esta expedición: Javier Hernández Molina, del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, Francisco Javier Rodríguez-Tovar, de la Universidad de Granada, y Francisco Javier Sierro de la de Salamanca.

Esta nueva travesía oceánica, que supone la continuación de investigaciones que comenzaron hace una década con una expedición previa, reforzará los estudios multidisciplinares sobre las cuencas marinas y los procesos que interactúan en la dinámica del Sistema Tierra y su relación con el cambio global.

La red internacional tanto de este programa de la expedición 401 como del proyecto 'Immage' se integraría con la ya existente del CSIC, potenciando la transferencia de conocimiento entre esta institución científica con organismos y empresas nacionales e internacionales, algo fundamental para una investigación de primera línea.

La investigación del intercambio de entrada entre el Mediterráneo y el Atlántico del Mioceno es una propuesta de perforación diseñada para recuperar un registro completo del intercambio entre el Atlántico y el Mediterráneo desde sus inicios en el Mioceno tardío (8 Ma) hasta su configuración actual.

Todo ello se logrará a través del estudio de los sedimentos marinos a ambos lados del Estrecho de Gibraltar durante esta expedición, con el objetivo científico de determinar las consecuencias para la circulación oceánica y el clima global del intercambio Atlántico-Mediterráneo.

El proyecto también pretende explorar los mecanismos de cambio ambiental en los sistemas marinos, especialmente en condiciones más extremas.

Hoy en día, el intercambio de agua de mar entre el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico se realiza exclusivamente a través del Estrecho de Gibraltar. Sin embargo, hace unos ocho millones de años (Ma) había otras dos conexiones oceánicas: una en el norte de Marruecos y otra a través del sur de España.

Posteriormente, ambas conexiones se cerraron y fueron elevadas tectónicamente y preservadas en tierra.

Este proceso contribuyó a un importante episodio de enfriamiento a escala global y elevó la salinidad en el Mediterráneo, lo que provocó la precipitación de más de un kilómetro de sal en el fondo de este mar durante la denominada crisis de salinidad del Messiniense, hace entre 5,96 a 5,3 millones de años.

Se trata de uno de los eventos paleoceanográficos más dramáticos de la historia reciente del Planeta, cuando el Mediterráneo acumulo el 6 % de la sal oceánica mundial, lo que supone entre 7 y 8 veces el agua salina que recibe en la actualidad. EFE

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