Un medicamento que interrumpe la producción de leche materna reduce el riesgo de cáncer de mama, según un estudio español

La investigación combina experimentos con animales y el análisis de datos de más de 700.000 mujeres de España y Noruega

Una madre da el pecho a su hijo (Magnific)
Una madre da el pecho a su hijo (Magnific)
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Un fármaco utilizado desde hace décadas para inhibir la producción de leche materna podría abrir una nueva vía para prevenir el cáncer de mama en el posparto. Se trata de la cabergolina, un fármaco que, administrado en una única dosis tras el destete, redujo la incidencia de tumores mamarios en ratones con predisposición genética y se asoció con un menor riesgo de cáncer de mama en mujeres jóvenes.

La investigación, publicada en la revista científica Cancer Discovery y desarrollada por investigadores de varias instituciones, entre ellas la Universidad de Salamanca, la Universidad de British Columbia y el Instituto Catalán de Oncología, combina experimentos con animales y el análisis de datos de más de 700.000 mujeres de España y Noruega. Los resultados apuntan a un posible uso preventivo del medicamento, aunque todavía no demuestran que pueda evitar el cáncer en seres humanos.

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El período posterior al parto constituye una ventana de riesgo para determinados tipos de cáncer de mama, especialmente en mujeres que tienen su primer hijo después de los 30 años y en aquellas portadoras de mutaciones en el gen BRCA1. Estas alteraciones genéticas aumentan la predisposición a desarrollar tumores mamarios agresivos.

Tras finalizar la lactancia, la glándula mamaria experimenta un proceso conocido como involución, mediante el cual elimina las células productoras de leche y recupera progresivamente su estado de reposo. Según los investigadores, cuando esta transformación se retrasa o no se completa adecuadamente, pueden persistir células epiteliales con potencial para favorecer la aparición de tumores.

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En los ratones con mutaciones en Brca1 y Trp53 estudiados, el equipo detectó precisamente una involución más lenta, acompañada de una mayor presencia de células que podrían contribuir al desarrollo tumoral.

Una reducción de los tumores en ratones

Los investigadores comprobaron que administrar cabergolina en el momento del destete aceleraba la remodelación del tejido mamario, reducía la proliferación celular y favorecía la eliminación de células residuales.

Los resultados también fueron positivos al analizar la aparición de tumores. Entre los ratones que no recibieron el tratamiento, el 59,4% desarrolló tumores mamarios. En los animales tratados, la proporción descendió al 27,8%. Además, el tiempo mediano hasta la aparición de los tumores aumentó de 224 a 259 días.

Sin embargo, el efecto no se observó en ratonas que nunca habían estado embarazadas, por lo que se sugiere que la acción protectora podría estar vinculada a los cambios que experimenta la mama después de la gestación y la lactancia, y no a un efecto general del fármaco sobre cualquier tejido mamario.

El estudio identificó, además, cambios en los linfocitos T CD8+, células del sistema inmunitario que participan en la eliminación de células anómalas. La cabergolina pareció revertir determinados signos de agotamiento funcional de estas células, aunque los mecanismos exactos todavía deben investigarse.

¿Qué dicen los datos en mujeres?

Para comprobar si los resultados podían tener relevancia clínica, el equipo analizó dos grandes cohortes europeas. En Cataluña, estudió a 14.810 mujeres de 30 años o más que habían tenido su primer parto. De ellas, 780 recibieron cabergolina durante el primer mes tras el nacimiento.

Durante el seguimiento, se registraron 132 casos de cáncer de mama entre las mujeres que no recibieron el fármaco y dos entre las tratadas. Así, el análisis estadístico encontró una asociación entre el uso de cabergolina y un menor riesgo de desarrollar la enfermedad.

En Noruega, los investigadores analizaron los datos de 690.491 mujeres de entre 30 y 50 años. Los resultados apuntaron en la misma dirección, aunque la asociación no alcanzó significación estadística en esta cohorte por sí sola.

Al combinar los resultados de ambos países mediante un metaanálisis, el equipo estimó una reducción del 69% en el riesgo de cáncer de mama posparto asociado al uso de cabergolina.

La Comisión de Salud Pública ha aprobado la propuesta de modificación del programa de cribado poblacional de cáncer de mama en el Sistema Nacional de Salud (SNS), que amplía la población objetivo para incluir a mujeres de entre 45 y 74 años. (Fuente: Ministerio de Sanidad)

Un posible avance que aún debe confirmarse

Pese a los resultados prometedores, los autores subrayan que los estudios observacionales no permiten demostrar una relación de causa y efecto. Además, las bases de datos no incluían información suficiente para analizar diferencias según el subtipo tumoral o la duración de la lactancia.

La cabergolina ya se utiliza para suprimir la lactancia, pero estos resultados no justifican administrarla con fines preventivos fuera de las indicaciones médicas establecidas. Antes de plantear su uso como estrategia contra el cáncer, será necesario realizar ensayos clínicos que confirmen sus beneficios y evalúen cuidadosamente su seguridad.

Por ahora, la investigación abre una vía prometedora para estudiar cómo los cambios biológicos posteriores al embarazo influyen en el riesgo de cáncer de mama y si es posible intervenir sobre ellos mediante un tratamiento breve.

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