Fue en 2009 cuando la comunidad científica internacional descubrió un hongo emergente que, 17 años después, ha llegado a convertirse en una amenaza para los hospitales de todo el mundo. Este patógeno fúngico conocido como Candidozyma auris (Candida auris, originariamente) preocupa especialmente en hospitales y demás entornos sanitarios, donde las tasas de mortalidad pueden alcanzar el 50 % de los casos.
Las últimas alarmas han llegado tras la detección de una cepa en un hospital de Nairobi (Kenia) capaz de resistir las cuatro grandes familias de antifúngicos disponibles, un fenómeno que en medicina se denomina panrresistencia. El hallazgo de esta cepa supone el segundo caso documentado en el mundo y el primero registrado en África, según un estudio publicado recientemente en la revista Scientific Reports.
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El caso descrito en la publicación corresponde a una mujer de 28 años que ingresó en un hospital de Nairobi para someterse a una cirugía electiva. Durante su estancia desarrolló una infección en la herida quirúrgica, acompañada de secreción purulenta. A pesar de recibir antibióticos y diferentes antifúngicos, entre ellos fluconazol, caspofungina y flucitosina, la infección persistió durante meses.
Un hongo especialmente difícil de combatir
Candidozyma auris preocupa especialmente en los hospitales por su capacidad para transmitirse y sobrevivir durante largos periodos en superficies y equipos médicos. Pero esta amenaza no es reciente, pues la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo clasificó en 2022 como un patógeno fúngico de prioridad crítica.
El problema se agrava por su resistencia creciente a los medicamentos. De hecho, más del 90% de las cepas conocidas son resistentes al fluconazol y las variedades capaces de escapar a varios grupos de antifúngicos son cada vez más frecuentes.
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Sin embargo, la cepa identificada en Nairobi, llamada KEN2192, va un paso más allá: presenta resistencia simultánea a azoles, equinocandinas, polienos y análogos de pirimidina. Es decir, a las cuatro principales familias de antifúngicos. Para combatirla, los investigadores utilizaron secuenciación completa del genoma para estudiar la cepa y encontraron cinco alteraciones genéticas relacionadas con su resistencia. Entre ellas se encuentra la mutación ERG11 Y132F, que modifica la estructura de una enzima sobre la que actúan los azoles y dificulta que estos medicamentos puedan bloquearla.
Otra alteración, CDR1 E709D, parece potenciar una bomba molecular capaz de expulsar los fármacos fuera de la célula del hongo. La mutación FKS1 S639F, por su parte, modifica la diana de las equinocandinas, una de las principales opciones terapéuticas frente a C. auris.
También se identificaron cambios en los genes FUR1 y FCY1, relacionados con el metabolismo de la flucitosina. Los investigadores consideran que estas alteraciones pueden contribuir a la resistencia frente a este medicamento, aunque el papel exacto de una de ellas todavía no está confirmado.
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Un fenómeno excepcional
Hasta ahora solo se había documentado un caso de C. auris panrresistente, identificado en Nueva York en 2022. Aunque ambos casos pertenecen al mismo gran linaje genético, las mutaciones responsables de la resistencia son diferentes.
Este dato apunta a que la capacidad para resistir los cuatro grandes grupos de antifúngicos podría haber aparecido de manera independiente en ambos lugares. Los investigadores advierten, sin embargo, de que no disponen de información suficiente para determinar si los tratamientos recibidos por la paciente en Kenia provocaron la selección de las mutaciones o si el hongo ya presentaba ese perfil de resistencia antes de la infección.
La preocupación no se debe únicamente a este caso aislado. Una cepa resistente a todos los antifúngicos disponibles puede dejar muy pocas opciones terapéuticas si provoca una infección grave. Por ello, los investigadores consideran necesario reforzar la vigilancia, el diagnóstico y las medidas de prevención y control de infecciones para evitar que cepas con perfiles de resistencia similares pasen inadvertidas y puedan propagarse en los hospitales.
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