“El sistema de pensiones es un zombi. Lo han quebrado”, ha asegurado el diputado de Vox José María Figaredo en una entrevista publicada en El Debate. Argumenta que en 1998, la comisión del Pacto de Toledo diagnosticó con precisión las debilidades del sistema, y en casi 30 años “no se ha aplicado ninguna medida correctora”.
Figaredo explica que la solución que plantea su partido es una reforma estructural hacia un modelo mixto “que combine el reparto con la capitalización individual, como han hecho con éxito otros países europeos”.
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Incide en la entrevista en que el nivel de deuda pública es “insostenible” y que, aunque el Gobierno “maquille” la cifra en relación con un Producto Interior Bruto (PIB) “inflado temporalmente” por el consumo, el gasto público y los fondos europeos, “en cuanto el modelo económico se agote y el PIB caiga, la deuda devorará las cuentas públicas en un contexto de tipos de interés al alza”.
El diputado de Vox subraya que el gasto en pensiones, la deuda, los costes salariales y la dependencia energética “constituirán graves condicionantes en el futuro”.
Vivienda
En cuanto a la vivienda, considera que las políticas impulsadas por el Gobierno de Pedro Sánchez no solo “no resolverán el problema” de acceso a una casa, sino que terminarán agravándolo. El diputado sostiene que las medidas planteadas por el Ejecutivo combinan incentivos a la demanda con restricciones sobre la oferta, una fórmula que, a su juicio, acabará trasladándose a los precios.
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El parlamentario cuestiona tanto las ayudas a la compra como los límites al alquiler y las restricciones a los desahucios, al considerar que pueden provocar que determinados propietarios retiren sus inmuebles del mercado.
Sitúa a Barcelona como el principal ejemplo de lo que, en su opinión, ocurre cuando se aplican políticas de control del mercado del alquiler. “Barcelona es probablemente la ciudad de España donde se han aplicado con mayor virulencia y exhaustividad las medidas defendidas por la izquierda, y el resultado ha sido que el mercado de la vivienda se ha roto”, afirma.
Sostiene que el problema no se limita al incremento de los precios, sino que también afecta a la disponibilidad de viviendas. Según su relato, “un piso en alquiler recibe 2.000 solicitudes de visita en tan solo una hora”, una situación que, asegura, ha provocado que el acceso a los inmuebles dependa cada vez más de contactos personales.
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Frente a esta situación, Vox plantea actuar sobre la oferta y la demanda. Entre sus propuestas figuran simplificar la normativa urbanística para acelerar la construcción, aumentar la altura de los edificios existentes y reforzar la seguridad jurídica de los propietarios. También plantea una fiscalidad diferenciada para los compradores extranjeros y que la vivienda social financiada con fondos públicos tenga prioridad para los españoles.
La propuesta de Vox sitúa además el control de los flujos migratorios como una de las primeras medidas para afrontar el problema inmobiliario. “La primera medida para solucionar el problema de la vivienda es controlar la invasión migratoria”, sostiene Figaredo, que vincula el crecimiento de la población con una mayor presión sobre la demanda residencial.
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