Josep Juanpere i Miret tenía 72 años y llevaba 40 años al frente de GCA Architects cuando falleció en su segunda residencia en el Pirineo de Lleida el 26 de diciembre de 2025. La noticia sobre su defunción conmovió a toda la burguesía catalana, pues además de haber sido un arquitecto de prestigio, contaba con la amistad del abogado y fundador de Cuatrecasas, Emilio Cuatrecasas Figueras, o el empresario y creador de Mango, Isak Andic, quien falleció un año antes. “El carisma de la elegancia”, era la descripción que usó el primero de ellos tres días después de su muerte en una esquela en La Vanguardia.
Tal y como reconoce la primera autopsia, Juanpere murió por causas naturales debido a una crisis coronaria, mientras pasaba las vacaciones de Navidad en su segunda residencia en Baqueira Beret (Vall d’Aran). Este pueblo es un refugio invernal frecuentado por magnates españoles en busca del lujo silencioso e incluso de la Casa Real. No obstante, lo que parecía una pérdida natural de la vida se ha convertido en una investigación bajo secreto de sumario del juzgado de Vielha.
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A pesar de que tres meses después El Periódico filtró que un juez catalán estaba examinando el contexto de su muerte, se hizo saber que las pesquisas de la investigación no apuntaban directamente a nadie. Hoy sabemos que desde el mismo día que la policía llegó al domicilio de Juanpere ya tenían sospechas sobre una de las personas más cercanas al arquitecto: su esposa. “Detienen en Madrid a una mujer presuntamente relacionada con la muerte de su pareja en Baqueira el mes de diciembre”, han anunciado esta mañana los Mossos d’Esquadra. Pero ¿qué pasó ese 26 de diciembre que delatara a su mujer de 65 años como presunta autora de su homicidio?
Qué le ocurrió a Josep las últimas 48 horas
La División de Investigación Criminal de los Mossos d’Esquadra comenzó la investigación por orden de un juez de Vielha tras haber detectado incongruencias entre las declaraciones de la mujer de Josep, con la que empezó una relación dos años antes, los informes toxicológicos y los movimientos en la escena del crimen el 26 de diciembre. El estudio del caso parte dos días antes del fallecimiento del arquitecto, el 24 de diciembre.
Al parecer, Juanpere fue ingresado en el Hospital de Vielha al sentirse indispuesto. A la mañana siguiente, tras pasar unas pocas horas en el centro sanitario, recibió el alta médica, pese a no haberse recuperado del todo. Las explicaciones de la mujer sobre lo sucedido las últimas 48 horas sembraron la duda en la policía catalana.
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Según declararon fuentes judiciales a El Periódico, la familia del arquitecto había intentado ponerse en contacto con él y su pareja durante todo el día. Pero ninguno de los dos respondió a las llamadas ni los mensajes. Debido a ello, el sobrino de Josep se acercó hasta la casa donde se encontraba la pareja para comprobar si ocurría algo. Tras pasar una hora llamando a la puerta, pudo acceder al interior de la vivienda, donde encontró a su tío sin vida y a su mujer en estado de shock.
Las sospechas de la policía acaban con la detención de la mujer de 65 años
Como su esposa no había llamado al servicio de emergencias, tuvo que ser él quien alertara de la defunción del arquitecto. Minutos más tarde, los Mossos d’Esquadra aparecieron en la escena y notaron un comportamiento sospechoso en la mujer. Desde entonces abrieron una investigación tan discreta que ni las personas más cercanas a Juanpere supieron las conjeturas del cuerpo policial.
Nueve meses más tarde, en colaboración con la Policía Nacional, se produjo la detención de la mujer de 65 años en el distrito madrileño de Moncloa-Aravaca por orden del Tribunal de Instancia de Vielha, que instruye la causa, así como un registro de su domicilio. Además de su detención, los agentes han llevado a cabo un registro en Málaga, aunque se desconocen más datos que hayan desplazado a los agentes hasta la ciudad andaluza.
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Sin embargo, el caso sigue “bajo secreto de las actuaciones”, como ha revelado la policía catalana, por lo que se desconoce el delito concreto que se le atribuye y las pruebas contra ella. Lo que sí se sabe es que las pesquisas han tenido en cuenta la información de los móviles de Josep y su mujer, para comprobar las llamadas y mensajes que se intercambiaron en ese periodo de 48 horas desde que el arquitecto ingresó en el hospital. Incluso, aquella información que podría almacenar el teléfono de ella tras la defunción.
Un distanciamiento gradual de sus amistades
Después del funeral del arquitecto catalán, su mujer volvió a su residencia de Madrid y se alejó de la familia del difunto. Al parecer, este distanciamiento no fue raro para el círculo cercano de Josep, pues según han confirmado personas cercanas de Juanpere al diario ABC, en los meses anteriores a su muerte, el fallecido tuvo un alejamiento gradual de sus amistades que frecuentaba habitualmente en Barcelona. Un hecho llamativo, pues durante años, el arquitecto mantuvo una presencia habitual en clubes, eventos artísticos y cenas con distintos magnates españoles.
Al principio, sus allegados interpretaron ese distanciamiento como parte de un proceso de retiro paulatino, tras casi cuatro décadas al frente de GCA Architects. Pero ahora ese pensamiento ha adquirido nuevas hipótesis sobre lo que podría haber vivido Juanpere esos últimos meses. Y es que al parecer el matrimonio atravesaba episodios de tensión que ahora forman parte del interés de los investigadores de la División de Investigación Criminal.
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Tras su arresto, la sospechosa deberá ser trasladada a Vielha. Allí podrá declarar ante el juzgado o acogerse a su derecho a no hacerlo. El juez resolverá después si queda en libertad o si adopta alguna medida cautelar.
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