La temporada navideña implica un aumento notorio en la generación de residuos, estimado en torno al 30 % más respecto a otros momentos del año. Tradicionalmente, en enero se descartan árboles y adornos de temporada, una costumbre que contribuye de manera significativa a la acumulación de desechos. Se trata de la “cara B” de la magia de diciembre, en enero los contenedores se llenan de plantas y decoración que ya ocupa demasiado espacio.
Frente a esta realidad, la propuesta de conservar las plantas navideñas después de las fiestas cobra relevancia, no solo por su atractivo ornamental, sino también porque representan una opción de bajo impacto ambiental, capaz de embellecer jardines y espacios exteriores durante los doce meses.
El fundador de GardeningExpress, Chris Bonnett, subraya que no resulta necesario desechar estas especies al retirar las decoraciones festivas. Sugiere ubicarlas en el jardín, donde pueden prosperar a largo plazo y, paralelamente, desempeñar funciones ecológicas importantes como el soporte a la fauna local y la provisión de verdor en las estaciones más frías.
La selección de las plantas es fundamental para poder tener más vida útil, entre las mejores destacan cinco especies por su resistencia, adaptabilidad y valor ornamental durante y después de las fiestas. Cada una brinda ventajas particulares tanto para la estética del jardín como para el equilibrio ecológico.
Las cinco plantas navideñas que duran todo el año
La primera opción de la lista es el acebo, esta planta constituye uno de los emblemas clásicos de la decoración festiva y mantiene su atractivo durante los meses posteriores. Sus bayas rojas resultan una fuente de alimento esencial para la fauna silvestre, y sus arbustos compactos y densos funcionan como refugio y lugar de anidación para aves y pequeños mamíferos. El eléboro es otra opción, florece durante el invierno y produce flores blancas y suaves capaces de proveer néctar a los primeros polinizadores en busca de sustento al final del invierno.
Entre los grandes favoritos está el abeto, además de su mítica función en Navidad, permite tener una vida mucho más larga. Su follaje sirve de refugio mientras que las semillas alimentan una variedad de aves y pequeños animales. Resultan idóneos como árboles navideños de exterior y su porte permite decorar sus ramas de acuerdo a la época del año, extendiendo su función más allá de las celebraciones.
Por último tenemos el ciclamen y el romero, perfectos para completar a las grandes piezas del jardín. El ciclamen destaca entre las plantas de maceta de temporada por su colorido y por la posibilidad de reactivar su floración en los inviernos sucesivos. El romero, en cambio, sobresale por su tolerancia al frío y su versatilidad. Puede cultivarse en el jardín todo el año y su uso no se limita a la cocina.
Recomendaciones para cuidar el jardín
Todas estas plantas míticas de Navidad tienen que seguir una serie de pasos para asegurar su supervivencia. Es recomendable elegir ubicaciones protegidas del exceso de frío o viento. Las plantas resistentes, como las sugeridas, requieren riegos moderados durante el invierno y ciertos recortes periódicos para estimular su crecimiento y mantener un aspecto atractivo. Particularmente el romero, resulta ideal para modelar y ubicar junto a la entrada, ya que su aroma perfuma el ambiente y da la bienvenida a los visitantes.
Las flores de invierno, como los ciclámenes y los eléboros, pueden llevarse temporalmente al interior en macetas pequeñas para decorar mesas o ventanas y, posteriormente, reintegrarse al exterior. Esto permite una doble función: adornan los espacios internos en la época de mayor uso y continúan su ciclo vital en el jardín una vez termina la temporada.