Javier Herrero.
Madrid, 12 jun. ¿Fábrica de canciones en masa impulsada por el mercado más fiero o evolución natural de las sinergias creativas en un mundo global y conectado? Bajo este debate, la industria musical en España acaba de vivir el desembarco "más salvaje" de la fórmula de los campamentos de composición.
Más de 200 profesionales entre artistas como Rozalén, Vicco, Pol Granch o Belén Aguilera, así como letristas, talentosos autores de melodías y productores de EE.UU. a Sudáfrica, pasando por toda Escandinavia y media Latinoamérica, se han reunido en Madrid la última semana para probar cuánto daba de sí esta transposición del "speed dating" al ámbito de la música.
"En 6 o 7 horas ya tienes una canción", destaca a EFE Santi Ricart, director de esta iniciativa organizada por la editorial Sony/ATV Publishing al amparo de la celebración de Primavera Pro y que acogió unas 125 sesiones de trabajo entre sus participantes a lo largo de cinco jornadas.
Explica que, según el modelo de funcionamiento, en cada una de ellas tomaron asiento entre tres y cinco personas "por afinidad de sonido", al menos un artista y un productor, a veces también compositores dependiendo del punto de partida del tema.
"Estaba asustada por si no estaba a la altura, porque normalmente compongo sola y esta era la primera vez que me juntaba con otros para hacerlo; temía no tener soltura para escribir unas letras que suelen ser muy íntimas, mas con alguien que es de otro país, pero todo ha fluido superbién", celebra la intérprete y autora Belén Aguilera, una de las participantes.
La fórmula no es nueva, sobre todo para EE.UU. y Europa, donde es habitual que tras los créditos de una canción haya una lista ingente de responsables. "Con la irrupción de la música urbana cambió mucho el sistema de composición, de manera que ya no se espera a que a uno le lleguen las musas, sino que se trabaja con gente muy variada para complementarse", explica Ricart.
En España el primer "camp" de composición lo organizó Sony/ATV Publishing en 2015 en un pueblo de la sierra de Madrid con 15 de los artistas de su catálogo "para hacer networking". Ocho años después, con sus cerca de 230 participantes, la misma editorial acaba de celebrar "el camp más salvaje que se haya hecho nunca en España y posiblemente en Europa".
"Es una manera de juntar mucha gente que por ejemplo viene de Italia, de Suecia o de Noruega y con la que, de otro modo, sería muy complicado colaborar; a mí me gusta el formato, hacer equipos diferentes e ir rotando para nutrirnos entre todos", señala la joven revelación Vicco, quien ya había participado en este tipo de campamentos.
El fruto de cada sesión es impredecible. "Yo escucho qué traen los demás, un 'beat' o una línea melódica que me sugiera algo, si puedo adaptarlos a mi rollo y al español... A veces sacas tres ideas que luego las trabajas a futuro y otras, dependiendo de la vibración, que dejas terminada una canción", cuenta la autora de "Nochentera" tras su encuentro con el DJ y productor italiano Gabry Ponte.
"Estoy seguro de que tendremos para dar contenido al menos a unas 30 o 50 canciones", vaticinaba al inicio del encuentro su director, convencido de que "no hay sesión mala, porque siempre pasan cosas y se aprende algo".
Al menos Belén Aguilera ha logrado ya cumplir el sueño de unir su forma de hacer música al de la banda Clean Bandit. "Para poder trabajar con alguien, necesito admirarlo y, si ese es el caso, no hay nada que perder. Yo estoy saliendo así de mi zona de confort", destaca la artista.
"Tiene su rollo quedar para hacer música rápida, porque te pone a prueba, en modo de supervivencia, y saca partes de ti que no conocías. Sigue teniendo magia, solo que con presión, pero también es un juego", refrenda Vicco sobre esta fórmula que algunos ven como una perversión capitalista del impulso clásico de la inspiración.
Aguilera replica esa opinión: "Hay mucha gente que dice eso de TikTok, pero para mí esa es la radio de ahora y es igual de respetable, es solo otro cambio importante de la industria". EFE
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