Francia detonó el gatillo. Los bonos europeos cayeron igual que los asiáticos y los de Estados Unidos, que habían comenzado a remontar la barranca.
Los rendimientos de los títulos franceses se acercan a 5%, agravados por las manifestaciones que reclaman aumentos de los gastos en educación y otros beneficios cuando el déficit fiscal roza los 6 puntos del PBI y es el sexto consecutivo de gran magnitud. La deuda francesa creció para cubrir ese déficit, en medio de una escalada de los precios del petróleo que impulsó la inflación, redujo la actividad y los ingresos, y desató violentas protestas en todo el país.
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En tanto, el rendimiento de los bonos estadounidenses subió 12 puntos básicos, hasta el 5,14%, después de haber registrado avances durante la noche.
El inestable escenario internacional también afectó a la Argentina: los bonos de la deuda cayeron entre 0,5% y 1,5%, mientras que el riesgo país subió 27 unidades, un 4,2%, hasta los 675 puntos básicos.
¿Las causas? Un informe de Grit Capital Group enumeró las razones técnicas del movimiento, después de afirmar que se produce a pesar de las señales de mejora de la macroeconomía local:
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- Los Globales GD35, GD38 y GD41 volvieron a caer entre 1,3% y 1,5%. El CDS (lo que el mercado pide como seguro de cobertura) argentino a 2 años volvió a subir hasta 753 puntos básicos. Los bancos que venden protección pueden cubrir su exposición vendiendo bonos en corto. En un mercado con poca liquidez, estas operaciones pueden amplificar las caídas.
- La Argentina perdió un comprador clave: el inversor local. La participación de residentes en los Globales cayó desde un máximo cercano al 33% hasta el 20,4%. Parte de esa demanda migró hacia los USD 5.300 millones en Bonares emitidos este año.
- A la menor demanda local se suman USD 4.000 millones en pagos de utilidades y dividendos al exterior entre enero y septiembre. Con menos compradores domésticos, las ventas de fondos internacionales tienen un impacto mayor sobre los precios.
- Muchos fondos de Estados Unidos cierran su ejercicio el 31 de octubre. La reorganización de carteras y la reducción de exposición al riesgo podrían estar presionando los bonos argentinos, incluso sin cambios significativos en la macro.
- Brasil está capturando la atención de los fondos especializados en América Latina. Su elección presidencial concentra expectativas y capital. La Argentina, mientras tanto, enfrenta una escasez de catalizadores inmediatos que reactiven la demanda.
- Europa suma incertidumbre. Los bancos europeos caían 2,6% en dólares y la tasa francesa a 10 años subía casi 13 puntos básicos. Sin embargo, durante la crisis europea de 2010 a 2012, la deuda emergente en dólares mostró un desempeño positivo.
- En la Argentina, la inflación de septiembre fue 1,9%, pero vivienda y servicios públicos aumentaron 3,1%. El ajuste de subsidios presiona los precios regulados. Sin embargo, se detecta una desaceleración de la inflación semanal al 0,16%.
- La caída de los bonos no necesariamente refleja un deterioro macroeconómico. Menor demanda local, coberturas con CDS y ventas de fondos explican parte de la presión. El desafío será recuperar compradores y catalizadores antes de 2027.
La incógnita es cuándo se detendrá el deterioro. Una de las respuestas apunta al fin del conflicto en Medio Oriente y a la estabilización de los mercados, afectados por las dudas sobre la evolución de la inteligencia artificial y por la crisis política y económica de Europa.
Hay quienes ven un horizonte prolongado para la recuperación de precios. Mariano Ortiz Villafañe, economista jefe de Aldazabal y Cía. opinó que “los bonos soberanos siguen presionados por un entorno financiero global de elevada incertidumbre que resulta especialmente desafiante para la renta fija emergente, a lo que se suma en el caso de la Argentina un posicionamiento extremadamente cauteloso de cara al proceso electoral de 2027″.
“Si bien somos bastante optimistas con la mejora de los fundamentos domésticos, esperamos meses de elevada volatilidad asociada a las expectativas electorales y no vemos en el corto plazo catalizadores claros que pudieran impulsar una compresión significativa del riesgo país”, sumó Ortiz Villafañe.
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Esta coyuntura impulsó una suba cercana al 0,15% del dólar en el mundo, aunque no afectó al mercado cambiario local. En el Mercado Libre de Cambios (MLC) se negociaron USD 605 millones y el Banco Central moderó sus compras, con un saldo positivo de 18 millones de dólares.
Según la consultora F2 que dirige Andrés Reschini, el monto menos elevado de compra de divisas “probablemente se deba ante una menor liquidación por fuera de pantalla que alimentaba a las compras en bloque. En futuros se operaron 1.028.458 contratos y el interés abierto añadió USD 19 millones luego de mostrar desarme en las dos redas previas. Los ajustes fueron al alza, en el mismo sentido que el spot mientras que las implícitas se corrieron a la baja”.
El dólar mayorista subió $6,50 a 1.524,50 pesos. En la plaza financiera, el MEP aumentó $4 (+0,3%) a 1.540,60 pesos. El contado con liquidación (CCL), que marca el rumbo de los dólares fuera del cepo, avanzó $10,5 (+0,7%) a 1.623,58 pesos. El “blue sumó $5 (+0,3%) y cerró a 1.560 pesos.
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El dato positivo lo aportó la balanza comercial de septiembre con un superávit de 2.976 millones de dólares. A valores constantes, es el mayor del siglo. Las explicaciones hay que buscarlas en agro, energía y minería. El resultado del saldo comercial explica por qué el dólar no se ve afectado por la caída de los bonos soberanos.
En el ámbito financiero, la Bolsa tuvo otra rueda negativa. El Merval de las acciones líderes bajó 1,8% en pesos y 2,4% en dólares. Transener (-5,5%) y Edenor (-5,1%), fueron los perdedores por el tema tarifario. Hubo una sola alza y correspondió a IRSA con 0,9 por ciento.
Las tasas de interés de las Letras Capitalizables (LECAP) bajaron. Los instrumentos que vencen el 30 de abril ofrecen rendimientos apenas superiores al 2%, mientras que los de mediano plazo pagan hasta 1,89 por ciento.
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Anoche, en las operaciones overnite, dos de los tres principales índices de las Bolsas de Nueva York registraban leves alzas. Sin embargo, el Nasdaq, de fuerte peso tecnológico, pasó a terreno negativo. Esto despertó dudas sobre si el avance del 1,11% que registró ayer fue apenas un “rebote de gato muerto” tras las dos ruedas negativas de la semana pasada.
La inteligencia artificial sigue generando dudas mientras se esperan los balances de Tesla, SpaceX, Netflix y Meta Platforms. Con Netflix no hay demasiadas ilusiones, pero podría haber una apuesta a que habrá un cambio de orientación en la empresa tras el despido de mil empleados y cambio de CEO. El papel pierde 26% en lo que va del año y cayó el número de abonados.
Por otra parte, el oro operaba con una leve baja, mientras el petróleo retrocedía apenas 0,15% y el barril de Brent cotizaba por encima de los 109 dólares. Mientras el petróleo esté en esos niveles, los bonos del Tesoro norteamericano seguirán con elevadas tasas de retorno.
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El dólar mostraba un leve retroceso ante las principales divisas del mundo. Los bonos de Francia seguían operando en baja y afectan a todos los bonos del continente incluso a los de Japón, que tras haber subido su cotización anoche perdían terreno y volvía a acercarse a tasas de retorno de 3 por ciento. El escenario sigue complicado para la Argentina.
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