En un mediodía de clima agradable en la ciudad de Buenos Aires, Rosalía eligió visitar con su círculo íntimo un exclusivo restaurante de Palermo. Durante el fin de semana pasado, la artista catalana compartió el almuerzo con su círculo íntimo en una de las pocas ocasiones en las que se la vio en público durante su estadía en la capital argentina.
Su visita a Buenos Aires forma parte de una serie de conciertos programados, por los que permanece instalada en la ciudad para presentarse ante miles de seguidores. Luego de una reciente controversia vinculada al Mundial 2026, la intérprete recibió gestos de cariño y reconocimiento tanto en los escenarios como en la vida cotidiana porteña. El fin de semana anterior realizó dos presentaciones muy esperadas y aún quedan dos funciones en su agenda, previstas para este martes y jueves.
Mientras otros artistas internacionales suelen aprovechar su paso por la ciudad para realizar actividades turísticas, Rosalía optó por mantener un perfil discreto fuera de los compromisos laborales, limitando sus salidas a encuentros con familiares y amigos. El almuerzo en Oli, un restaurante y cafetería de Palermo, sobresalió por el clima distendido y la cercanía que compartió con su entorno, alejada del foco de los eventos oficiales.
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Al concluir la comida, un grupo de seguidores la aguardaba en la puerta del local. La estrella española se acercó a saludar con cortesía, firmó autógrafos y accedió a tomarse fotos con quienes lograron acercarse, sumando otro gesto que refuerza el vínculo positivo que mantiene con el público argentino.
El menú de Oli presenta opciones desde desayunos y brunch hasta platos principales, entradas, postres y bebidas. Entre los principales destacan la Oli’s Burger a $24.500, el steak frites (centro de ojo de bife con salsa a la pimienta y papas fritas) a 59.100 pesos. Según las imágenes compartidas por la propia cantante en sus redes, este es el plato que eligió para degustar.
Lo cierto es que la carta también incluye la milanesa de suprema con hueso y espinacas gratinadas a $42.000, la trucha a la robata con cebada y hongos a $36.600 y el coq au vin con polenta norteña a $35.800. Los platos de pasta, como los spaghetti con polpette al sugo, figuran a 23.500 pesos.
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Las entradas incluyen opciones como el panisse de garbanzos con labneh a $13.700, el carpaccio de centro de ojo de bife a $23.500 y la sopa de cebollas a 13.500 pesos. Las ensaladas oscilan entre $8.500 y $19.900, con alternativas como la ensalada Grace Kelly o la ensalada tibia de cebada y trucha asada.
El apartado de postres cuenta con la tarta de manzanas tibia a $12.300, el cheesecake de dulce de leche y sal a $12.400, la cookie húmeda de chocolate y sarraceno a $8.500, el sticky toffee pudding a $12.300 y el pecan pie a 8.000 pesos. Los helados individuales tienen un valor de 6.000 pesos.
Entre las bebidas, el café espresso cuesta $4.400, un flat white $6.200, una limonada $6.800 y los cócteles clásicos como el negroni y el gin tonic rondan entre $10.200 y 12.000 pesos. Los vinos por botella abarcan una franja que va desde los $18.000 hasta los $45.000, según la etiqueta y el varietal, mientras que una copa de vino puede costar entre $8.200 y 8.800 pesos.
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De acuerdo con el menú vigente, el ticket promedio para una comida compuesta por entrada, plato principal, postre y bebida puede situarse entre $50.000 y $100.000 por persona, dependiendo de la selección.
La etapa de Rosalía en Argentina coincide con un momento de alta intensidad artística en su carrera. Desde su llegada, la cantante se concentró en sus recitales, que constituyen la principal razón de su estadía en Buenos Aires.
Durante cada espectáculo, la compositora dirigió mensajes al público que llenó el estadio, generando instantes de fuerte emoción colectiva. En algunas presentaciones, participaron artistas argentinas como Ángela Torres y Lali Espósito, lo que fortaleció el vínculo entre la escena musical local y la catalana. La audiencia respondió con ovaciones y un ambiente de celebración en cada fecha.
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En el escenario, Rosalía expresó su aprecio por la recepción y la energía del público argentino. En el primer concierto, la cantante hizo una referencia especial al episodio de la final de la Copa del Mundo y ofreció disculpas a los asistentes por haber compartido un comentario desafortunado sobre Argentina durante ese evento.