“Sí, lo sé”, dice Sandra Hüller y baja, un poco, los ojos. Le pesa en el corazón algo que ella no hizo, pero de lo que se hace cargo. La actriz —famosa por Anatomía de una caída y La zona de interés, ambientada en la época del nazismo— ahora protagoniza Tierra de mi padre (Fatherland en su título original), una película del realizador polaco Pawel Pawlikowski que se estrena en cines el jueves 29 y que cuenta el regreso de Thomas Mann a Alemania después del nazismo. Con ese rostro duro, contenido, Hüller encarna a su hija Erika.
No es —no fue en la realidad— un regreso fácil a su país el del autor de Muerte en Venecia y La montaña mágica. Alemania estaba dividida desde el fin de la guerra —cuando quedaron cuatro zonas, cada una a cargo de uno de los países vencedores— ya se había proclamado Alemania Occidental y faltaban unos meses para que fuera una entidad legal la Alemania Oriental. Entonces a Mann, que había partido en 1933, le dieron el Premio Goethe y en julio de 1949 fue a recibirlo. Formalmente, la ceremonia era en Frankfurt, en el oeste. Pero él quiso pasar por sobre ese tajo y hablar como alemán sin más. Y por eso fue también a Weimar, en el Este. En todas partes vio un país destrozado. Y, además, dividido. Una grieta que parece sin retorno.
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“Me rodean ruinas que la catástrofe nacional ha dejado como evidencia palpable”, dijo Mann en el discurso que dio —en la realidad, no en la película— por esos días en las dos ciudades. Y trazó su anhelo, que en ese momento también era su derrota: “No conozco ‘zonas’”. Mi visita se dirige a la propia Alemania, a Alemania en su conjunto y no a ningún territorio de ocupación."
Pero era imposible, simplemente era imposible, en 1949, encontrar la “Alemania en su conjunto”. Y Tierra de mi padre hace algo poco habitual: muestra la Alemania del Este en el momento de su nacimiento cuando, todavía, significaba también un proyecto, un anhelo, una forma diferente de salir del nazismo y de la guerra. Eso lo ha visto claramente Sandra Hüller, que creció en Alemania del Este. Lo ha dicho, incluso, con alguna nostalgia: “Agradezco que Pawel diera espacio a esta idea política que no sobrevivió en Alemania, pero que quizá la gente todavía pueda pensar. La idea socialista”.
Esta es la mujer que ahora baja un poco la vista y dice “Ya sé”. No hablábamos de socialismo, hablábamos de si es real eso de no tomar partido, no elegir bandos. Y ella entiende que la pregunta apunta a lo que pasa en estos días en Alemania, donde la ultraderecha está en ascenso.
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—Si hablás de lo que pasa en mi país, hay que ir contra el fascismo de una manera muy clara, constante e incansable, hasta que lo hayamos derrotado —dice Hüller.
—En tu país y en el mundo, pero tu país tiene una experiencia radical.
Es ahí cuando Hüller baja la cabeza: “Sí, lo sé”. Y por un momento la cara imperturbable de la actriz se conmueve. Pero serán segundos.
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En la película, la hija de Mann es quien lo lleva en el auto pero, sobre todo, quien lo confronta. Lo ayuda a elaborar y a exponer sus ideas, pero también lo contiene. O lo pone frente a una realidad: Klaus, el hijo del escritor, se acaba de suicidar. El film arranca con Klaus (August Diehl) hablando con ella, hablándole de su cariño por ella y de su odio al padre de los dos. La actitud de Mann —encarnado por Hanns Zischler— frente a esa muerte va a ser fría: es uno de los temas de la película.
En mayo, Pawlikowski ganó el Premio a la Mejor Dirección del Festival de Cannes por esta película. El director polaco ya había obtenido ese reconocimiento en 2018 por Cold War y alcanzó proyección internacional con Ida, la primera película polaca en ganar el Oscar a mejor película extranjera, en 2015. Ahora, a días del estreno en América Latina, Hüller habla sobre su personaje, sobre las secuelas de la Segunda Guerra, sobre cómo se ve el fascismo hoy en Alemania. Entre otras cosas.
La otra cara de La zona de interés
¿Acaso esta película es la otra cara de la moneda de La zona de interés? Porque si aquella ocurría en la guerra y el nazismo esta transcurre en sus secuelas, en su devastación. Y lo que sigue es ver cómo se sana. La actriz asiente:
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—Interesante, sí. Ambas son retratos de un tiempo y un espacio afectados por esta guerra. Yo nunca había tenido ese pensamiento, pero es hermoso. Gracias.
La guerra, la guerra, la guerra que terminó en 1945. Y acá estamos.
—¿Por qué una historia de posguerra nos importa hoy? ¿Qué dice sobre nuestro mundo?
—Siento que, dado que la guerra y también el mundo de posguerra afectan mucho nuestra vida hoy, muchos conflictos en el mundo están relacionados con eso, encontraron su origen en eso o han sido alimentados por eso. Por supuesto que es importante hablar de la Guerra hoy, para encontrar otra forma de lidiar con las heridas, de lidiar con el dolor.
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En el principio, cuenta Hüller, cuando terminó de leer el guion, le gustó “la forma condensada en la que se presenta”. Le gusta, dice, “que no se usen demasiadas palabras para describir una situación”. Y: “me encanta que se trate más sobre una relación entre personas y entre las personas y su origen, que de una película biográfica. Me pareció una forma muy inusual de tratar a figuras históricas”.
—En su discurso, Mann dice que un alemán “puede ser modelo para la humanidad”. ¿Sí? ¿Dicho en ese contexto?
—En general creo que todos pueden ser un modelo a seguir. Solo tienen que actuar responsablemente, así que no importa de dónde vengas ni cuál sea tu historia, siempre puedes decidir ser una luz para otras personas.
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—Erika parece muy contenida en la película. Sobre todo, porque carga con el peso de la historia de su hermano. Es imposible no pensar en eso mientras pasan otras cosas en la película. ¿Cómo entendés las emociones del personaje? ¿Cómo desarrollaste su interpretación?
—Ella tiene una responsabilidad muy grande para que este viaje funcione, para apoyar a su padre en la decisión que ha tomado. Y, al mismo tiempo, ha perdido a la persona más querida de su vida. Así que la película trata sobre este conflicto y sobre cómo las personas lidian con ello, cómo ponen el destino del mundo por encima de su propio destino, y cuán difícil es eso. Pero el intento de hacer justicia al país del que proceden y tratar de reunificarlo es algo hermoso.
¿Cómo fue, entonces, para una alemana, ponerse la ropa de época y entrar en esas escenas en que el país está tan dañado? ¿Cómo fue el primer día?
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—Fue mi primer momento con Hanns y conduciendo el Buick. Ponerse el vestuario es un verdadero placer, todo se sentía muy, muy elegante, refinado y protector. El primer día consistió principalmente en averiguar cómo íbamos a trabajar juntos porque nunca nos habíamos tratado.
¿Y el trabajo con Diehl, con quien nunca están juntos en la pantalla, porque el vínculo, en la película es apenas una llamada? Bueno, al revés que con Zischler. “August y yo nos conocemos desde hace 30 años. Estudiamos juntos en la escuela de arte dramático. Habíamos soñado con trabajar juntos durante mucho tiempo y pensamos que finalmente lo haríamos en esta película, pero solo nos encontramos en el catering... La llamada telefónica tuvo lugar, de su lado, en un estudio donde construyeron la habitación donde él está. Y de mi lado, en mi cocina. Así que, en realidad nunca nos encontramos frente a cámara.
—¿Cómo fue trabajar con Pawel?
—Muy inspirador. Es una persona maravillosa con la que te alegra pasar tiempo todos los días. Es muy enérgico, pero al mismo tiempo no, no lanza palabras constantemente ni explica demasiado. Confía mucho en nosotros como actores. Él es muy responsable, por supuesto, de la imagen y el encuadre y de todas esas cosas y de esas cosas increíbles que se pueden ver en la película. Pero nos deja a nosotros la responsabilidad de dar forma a nuestros personajes.
—Dijimos que Erika es muy contenida y seria. ¿Preferís este tipo de personajes? ¿Qué tipo de personaje te gustaría hacer después?
—No tengo deseos respecto de los personajes. Trato de estar abierta a las cosas que llegan a mí, y entonces puedo decidir si tengo el valor para, para intentar interpretarlos. No prefiero este tipo de personaje. En este caso, era necesario actuar de esta manera. Pensá que ella tuvo fases muy diferentes a lo largo de su vida, este es solo un pequeño episodio. Ella fue piloto de carreras, periodista, activista política, comediante. Así que ha hecho muchas cosas que no son contenidas en absoluto.
—Pero hablo de vos. ¿Qué tipo de personaje te gustaría interpretar?
—Como dije, no tengo una preferencia.
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