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Belgrano quiso traer una reina para el Río de la Plata: el teatro lo cuenta con risas, pero en serio

‘La intrigante’ revive un episodio poco conocido: cuando le propusieron a Carlota Joaquina de Borbón asumir el gobierno en estas tierras

Una obra de teatro sobre Carlota Joaquina, casi reina del Plata

De movida una sabe que lo de Carlota no puede salir bien. No sólo porque lo dice la Historia, la de los libros de Historia, sino porque esta mujer, Carlota Joaquina de Borbón, habla con demasiado deseo, con demasiada pasión, con demasiado rencor, con demasiado deseo de poder. Mérito de los actores, del texto de Juan Ignacio Fernández, de la puesta de La intrigante. Una deja correr los primeros minutos de la obra y ya sabe que va a fracasar el proyecto de que Carlota Joaquina de Borbón sea reina del Río de la Plata. Y no porque no se lo haya propuesto un personaje tan célebre como Manuel Belgrano.

De esto -la historia de Carlota, hermana del famoso Fernando VII y esposa del Juan VI de Portugal- trata esta obra que se da en NÜN teatro bar y que es, a a la vez, reflexiva y divertida; histórica y paródica; rigurosa y excesiva. La actúan Bárbara Massó -Carlota- y Ariel Mele, un lacayo que la acompaña y, un poco, la desprecia. La dirección es de Jimena del Pozo Peñalva y la producción general, de María Carámbula.

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En la Historia de los libros, Carlota va a parar a Río de Janeiro cuando Napoleón invade Portugal mientras su padre y su hermano ya están presos en Francia: Río fue entonces la capital del Imperio Portugués. ¡Soy la única Borbón!, gritará ella durante la obra, postulándose para reinar donde sea posible. Los criollos buscaban tener mayor autonomía sin animarse todavía a independizarse de España: se creó un Partido Carlotista, con la idea de tener así un “paraguas” de legitimidad. Pero ¿ella jugaría para América o para Portugal?

Bárbara Massó es Carlota Joaquina. Con humor pero hasta el fondo.

En el escenario, esta Carlota sufre el calor y la humedad y se excita con los atributos masculinos de los “cuerpos oscuros” que ve por la ventana. Y escribe cartas, tratando de ocupar un lugar. Le escribe a la Junta de Sevilla, aunque cree que es ridículo que hombres “comunes” puedan gobernar -“No hay peor calaña que el hombre común con poder”- , ni que hablar estando disponible ella, que tiene sangre azul. Y les promete que, si gobierna, jurará “lealtad a la corona de España” y mantendrá “al Reino de Portugal como aliado, más nunca como Gobernante de estas tierras”. Lo hace advirtiéndole al lacayo que tenga cuidado, “que los espías de mi marido no la detecten”.

Le escribe a su marido, a quien odia -la casaron a los diez años- pero lo hace, claro con las palabras muy respetuosas. Excelentísimo, le dice, y esas cosas, pero se queja con el lacayo porque “Sus putas son mejor tratadas que su esposa”. Aunque, admite: “¡Ay, si yo fuese de esas putas que lo tienen cerca, rasgaría ese cuello inmundo con una daga!" Y muestra sus intenciones: “Yo, la que porto el apellido que podría unificar los reinos de un lado y otro de este mar insondable, la que podría guiar los destinos de España y Portugal para convertirlos en la mayor potencia mundial, yo, Carlota Joaquina Teresa Cayetana de Borbón y Borbón, encerrada en un castillo por sospechas de traición y esperando noticias de los hombres”.

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Un retrato de la verdadera Carlota Joaquina.

En Río le dicen “arpía”, le dicen “sietemachos”, le dicen “puta”. No la está pasando bien. En el escenario lo cuenta casi con un monólogo exasperado, desesperado. No puede estar quieta, ¿dónde es posible encerrar tanto deseo?

No hay que tomarse al pie de la letra lo grotesco, la risa de la obra de teatro: esto, incluso contado así, es un relato desesperado. Por eso es un alivio cuando -es 1808- llega la carta de Manuel Belgrano. Que le pide que se traslade a Buenos Aires y asumiera el gobierno en nombre de Fernando VII. En el escenario, Carlota está feliz. “¡Alabados sean estos patriotas con olor a contrabando!“, dice, baila. Sí, quiere. Sí, acepta. Dice que la consideren una aliada. Irá, claro, Pero antes, los espera.

En la obra, Carlota cuenta que una delegación de porteños va a verla. Ella los llama “mis fangocitos”, por el fango del Río de la Plata, claro. No sabe cómo definirlos: “Qué sorpresa los porteños! No han sido tan altaneros como un Francés, ni tampoco maleducados como un Romano, no se incomodan como un lusitano, ni carecen de alta política como un español, aunque no tienen las practicidad de un británico”.

En la Historia, fueron carlotistas, entre otros, Manuel Belgrano, Hipólito Vieytes, Juan José Castelli, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Luis Beruti.

Ariel Mele interpreta a un lacayo que parece fiel pero también es despectivo con Carlota Joaquina.

Pero el marido de Carlota tenía otros planes. Un rey para el Río de la Plata, sí, pero no su esposa sino el Infante Don Pedro Carlos, primo de ella. Carlota, la del teatro, estalla: “¿Les ofrece al maricón de mi primo? ¡A ese pobre muerde-almohadas incansable! ¿¡A mi propio primo!? ¿Apenas puede hablar y lo quiere erigir como Rey del Plata?"

La señora dice de todo en todos los tonos. Y empieza la larga espera. La larga espera. La espera larguísima.

Son hermosas y conmovedoras las actuaciones de Massó y Mele, que caminan por el borde de la burla sin perder jamás ese hilo que mantiene la emoción de las cosas que son verdaderas. Esta mujer sufre la dependencia -de su marido- que le ha impuesto el ser mujer, por Borbón que fuera. Sufe el prejuicio, la disputa de poderes y -de algún modo- los vaivenes de la política internacionaldel momento y de un país, el nuestro, que todavía estaba definiendo rumbos.

"La intrigante", esas esperas que nunca terminarán.

La intrigante saca a la luz una historia poco conocida y una cara no tan evidente de los que poco después serían los revolucionarios de mayo. En el camino, toca la cuerda humana y la de género. Y el espectador, encima, se va a reir durante la hora que dura la obra. Un acierto.

Ficha

Dónde: NÜN Teatro Bar, Juan Ramirez de Velasco 419.

Cuándo: Los miércoles a las 21.

Entrada: $25.000 a 29.000. Jubilados, $20.000.

Informes: 4854-2107

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