El cineasta alemán Wim Wenders, presidente del jurado internacional de la 76ª edición de la Berlinale, defendió este lunes en Berlín que el cine debe mantenerse al margen de la política y ejercer como contrapeso al poder político.
A pocas horas de la inauguración del festival, Wenders -creador, entre otras, de La letra escarlata, Días perfectos y la mítica París, Texas- sostuvo ante la prensa que, aunque las películas pueden cambiar el mundo, este impacto no se da en el ámbito político, sino en la manera en que el público percibe sus vidas y las discrepancias entre gobiernos y ciudadanos.
El director subrayó que los cineastas no deben involucrarse directamente en política: “Los cineastas tenemos que mantenernos al margen de la política porque, si hiciéramos películas dedicadas a la política, entraríamos en ese ámbito de la política. Pero nosotros somos el contrapeso de la política. Somos lo contrario de la política. Tenemos que hacer el trabajo de la gente y no el trabajo de los políticos”.
Wenders precisó que ninguna película ha cambiado realmente la opinión de un político y que el verdadero poder del cine reside en su capacidad para despertar empatía. Diferenció a las películas de las noticias y de la política, al señalar: “El cine tiene un poder increíble para ser compasivo y empático. Las noticias no son empáticas. La política no es empática. Pero las películas sí lo son. Y ese es nuestro deber”.
Según el cineasta, un espectador puede comprender mejor la situación y el sufrimiento de otras personas al ver una película que al seguir los informativos. Según el realizador, “no sabes nada si ves las noticias, pero sabes tanto más si sales del cine y ves a la persona en su situación, ves su sufrimiento y ves cómo preferiría vivir”.
El cine puede cambiar la idea que tiene la gente de cómo debería vivir y “hay una gran discrepancia en este planeta entre las personas que quieren vivir sus vidas y los gobiernos que tienen otras ideas. Creo que las películas entran en esas discrepancias, eso espero”, dijo.
Por su parte, Tricia Tuttle, directora de la Berlinale, afirmó que el cine puede cambiar la perspectiva de quienes asisten, puesto que “permite entender el punto de vista de otra persona, lo cual es muy difícil de hacer solo a través del diálogo”.
En el plano institucional, Wenders resaltó que la mayor fortaleza del festival berlinés es la posibilidad de acceder a una variedad de miradas del mundo que no se encuentra en otros certámenes. Ser jurado en Berlín, dijo, significa enfrentarse a una diversidad única de narrativas.
La 76ª edición de la Berlinale abre hoy con la proyección de “No Good Men”, dirigida por la cineasta afgana Sharbanoo Sadat. En la competencia, 22 películas optan a los premios Osos, con un jurado internacional encabezado por Wenders e integrado, además de Puszczynska, por el director nepalí Min Bahadur Bham, la actriz surcoreana Bae Doona, el realizador indio Shivendra Singh Dungarpur, el cineasta estadounidense Marcus Green y la directora japonesa HIKARI.
Según Wenders, la verdadera señal distintiva de la Berlinale es su capacidad para reunir visiones diversas de todo el mundo y convertirse en un espacio singular para la pluralidad del cine contemporáneo.
(Con información de la Agencia EFE)